No había mejor escenario que El Cairo donde, en abril, varios países enarbolaron una bandera común: "Devuélvannos el pasado". Egipto encabezaba una demanda a la que se sumaban México, Grecia y Chipre. Todos protestaban por lo mismo: muchos de sus tesoros siguen en museos extranjeros. Continúa leyendo
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9 oct 2017
24 sept 2017
200 posters de la Edad de Oro para descarga libre
En la actualidad, cada vez más instituciones culturales han comenzado a ofrecer sus recursos artísticos de forma gratuita al público en general a través de sus archivos online.
Recientemente, el Colegio de Arte y Diseño de Minneapolis (MCAD) ha optado por contribuir a este fenómeno digital con Art of the Poster 1880-1918, una colección descargable de carteles de la "Edad de Oro" del diseño gráfico. Continúa leyendo
Nueva vida para la loza de la Cartuja de Sevilla
En 2014 Pickman La Cartuja entró en liquidación tras un proceso concursal de dos años. Eran los últimos platos rotos en la fábrica de loza que el comerciante inglés Charles Pickman y Jones fundara en el monasterio cartujo de Santa María de las Cuevas en 1841. Continúa leyendo
Nueva vida para la loza de la Cartuja de SevillaWabi Sabi o la belleza de la imperfección
A veces le tenemos un apego injustificado a materiales u objetos maltratados por el paso del tiempo. Una estima especial a unos barrotes oxidados que nos recuerdan a los parques de nuestra infancia, una taza preferida para el café de media mañana aunque esté picada y le falte un trozo de la base, el lápiz más usado o esa desgastada y ya descolorida funda del móvil. No es que seamos unos cutres (aunque a veces pueda serlo), y más allá del factor nostálgico los japoneses recurren al término wabi sabi para denominar la devoción por las cosas desgastadas e incluso rotas que denotan el paso del tiempo. Continúa leyendo
Wabi Sabi o la belleza de la imperfección15 jul 2017
La mujer pop de Roy Lichtenstein a subasta
La casa británica Phillips ofrecerá en subasta “Woman: Sunlight, Moonlight”, considerada una de las mejores y más representativas obras escultóricas del artista pop neoyorquino Roy Lichtenstein, en su venta de tarde de Arte Contemporáneo y del Siglo XX del 18 de mayo en Nueva York. Se cree que pueda rematarse en torno a los 10 millones de dólares, lo que supondría un nuevo récord para una escultura del icónico artista. Continúa leyendo
La mujer pop de Roy Lichtenstein a subasta6 jul 2017
Un cara a cara de las titulares de Christie’s y Sotheby’s en España
Nos encontramos en plena campaña de primavera, el momento en que las grandes casas de subastas de Nueva York, Ginebra o Londres se preparan para sorprender a coleccionistas e inversores de todo el planeta con piezas de ensueño: tesoros de la pintura, desde los grandes maestros a los impresionistas; joyas históricas, muebles emblemáticos... En este contexto, ABC organiza un cara a cara con Pilar González de Gregorio y Flavia Hohenlohe, dos de las personas que, en España, mejor conocen sus entresijos. Continúa leyendo
Un cara a cara de las titulares de Christie’s y Sotheby’s en España
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27 abr 2017
La Tauromaquia, una serie completa de 33 grabados de Goya a subasta
Una primera edición de La Tauromaquia, una serie completa de 33 grabados del pintor español Francisco de Goya y Lucientes, descubierta recientemente en la biblioteca de un castillo de Francia, será subastada el próximo 4 de abril en Londres, según informó la casa de remates Sotheby's.
Con un precio estimado entre 300.000 y 500.000 libras (345.000-575.000 euros), las impresiones son ejemplos impecables de la primera y única edición contemporánea que se imprimió para Goya entre 1815-1816, informó Sotheby's a través de un comunicado. Continúa leyendo
La Tauromaquia, una serie completa de 33 grabados de Goya a subastaCon un precio estimado entre 300.000 y 500.000 libras (345.000-575.000 euros), las impresiones son ejemplos impecables de la primera y única edición contemporánea que se imprimió para Goya entre 1815-1816, informó Sotheby's a través de un comunicado. Continúa leyendo
Rudolf Nureyev fotografiado por Richard Avedon
Nureyev es un icono cultural del s.XX. El lujo y el «glamour» protagonizaron la mayoría de los capítulos de su trayectoria. Sin embargo, el bailarín ruso Rudolf Nureyev tuvo una infancia asolada por el hambre y la miseria. Su físico ambiguo fue objeto de deseo para ambos sexos y su manera sofisticada de bailar le convirtió en un mito, declarado el mejor bailarín del siglo XX por una buena parte de la crítica especializada. Continúa leyendo
Rudolf Nureyev fotografiado por Richard AvedonKawanabe Kyōsai, el primer artista antisistema japonés del siglo XIX
Los estereotipos no son buenos, limitan la mirada y la visión. Si nos dejáramos llevar por ideas preconcebidas, cuando pensamos en el arte japonés del siglo XIX sólo veríamos feroces samuráis, tsunamis dibujados en tablas de madera y delicadas flores en tinta negra sobre fondo blanco. Continúa leyendo
Kawanabe Kyōsai, el primer artista antisistema japonés del siglo XIX8 abr 2017
La enfermedad en el arte
En esta obra pintada por Eduard Munch vemos a un niño afectado de sífilis congénita. Presenta bajo peso y petequias en el tórax. Esta es la "herencia" que su madre le cedió.
Para leer más sobre esta obra y la sífilis congénita recomiendo el fantástico blog MI REINO POR UN CABALLO del Dr. Jose Maria Lloreda.
El Dr. Peter Parker, médico estadounidense misionero en China, encargó al pintor Lam Qua el retrato de varios pacientes con tumores extremos y otras deformidades. Estas personas fueron tratados en el Hospital Oftalmológico de Cantón que el mismo Parker abrió en la década de 1830. Se especializó en el tratamiento de enfermedades de los ojos, en particular cataratas, pero con el tiempo comenzó a realizar operaciones quirúrgicas generales, incluyendo la extirpación de grandes tumores y sus técnicas reconstructivas.
La colección, mas de 80 retratos de hombres, mujeres y niños de diferentes edades y en distintas etapas de progresión de los tumores, nos dan una idea de la extensa patología, así como la forzosa brutalidad de las técnicas quirúrgicas en la primera mitad de la década de 1800. El arte y la medicina en esta ocasión se unen para ofrecernos un legado único. En estos lienzos, no solo vemos los horribles tumores, si no a las personas que los sufrieron. Sabemos sus nombres, fechas y nos cuentan su historia. Algunas de ellas con un final feliz.
Hoy día este valioso material se encuentra oculto, dentro de los archivos en el sótano de la Biblioteca Médica Histórico de la Universidad de Yale, junto con los documentos personales del Dr. Peter parker, el primer cirujano estadounidense en practicar medicina e introducir la anestesia en China (el éter sulfúrico).
Retrato de un soldado moribundo de tétanos: Enfermedad infecciosa, causada por la bacteria "Clostridium tetani", que por lo general se produce después de la infección de una herida abierta.
Un óleo de de Sir Charles Bell 1809 que nos muestra la rigidez característica del cuerpo (opistótonos) y la llamada risa sardónica, producida por un aumento del tono del músculo orbicular de los labios.
El original se encuentra en el Real Colegio de Cirujanos de Edimburgo, Escocia.
"La Inspección médica" 1894.
A ninguna mujer en la actualidad se le ocurriría presentarse así delante del ginecólogo, pero en los burdeles parisinos del siglo XIX esta era una escena habitual.
Si el diagnóstico era positivo, sífilis, debían ser internadas en Saint-Lazare (centro de internamiento y hospital para prostitutas sifilíticas). Si seguían ejerciendo a pesar del diagnóstico y se las descubría asumían una condena que oscilaba entre los tres meses y el año de prisión.
Obra de Toulouse-Lautrec. Galería Nacional de Arte (Washington D.C.).
Tomado de este fantástico blog.
Tal vez la primera imagen que existe del síndrome de transfusión de gemelo a gemelo o feto-fetal.
Se trata de una complicación que se produce en los embarazos gemelares univitelinos. El riego sanguíneo se pasa de uno al otro a través de la placenta compartida.
El gemelo llamado "donante", puede quedar con muy poca sangre, presenta anemia, está deshidratado y pálido. El gemelo que la recibe "receptor", debido al alto volumen sanguíneo, presenta hipertensión arterial y enrojecimiento de la piel (policitemia). Como podemos observar claramente en la imagen.
Oleo "De Wikkellkinderen" de autor desconocido.
Retrato de los hijos del alcalde de Amsterdam, Jacob Dirkszoon de Graeff y su esposa Aeltje Boelens. La pintura es del 7 de abril de 1617, posiblemente el día en que los gemelos murieron.
1856, una joven se enfrenta el terror de la extracción de un diente.
La paciente agarra fuertemente su muñeca, mientras el "dentista" (posiblemente barbero o sangrador) oculta en su espalda una "llave de extracción dental".
Pintura realizada por el artista italiano Luiciano Nezzo.
Un lienzo de Murillo, en el que los pacientes son niños afectados por "tiña capitis", enfermedad contagiosa muy frecuente en la época en se realizó el lienzo que provocaba zonas de calvicie (alopecia), picor e infecciones secundarias al rascado, el proceso estaba favorecida por las malas condiciones de vida, hacinamiento y deficientes higiénicas.
En la escena, vemos a Isabel de Hungría (1207-1231) una mujer de ascendencia noble, hija del rey Andrés II de Hungría, tras quedar viuda dedicó su vida a socorrer a los enfermos y necesitados.
Ordenó la construcción de un hospital en la ciudad de Marburgo en el que ella misma atendía a los pacientes. Más adelante ingresó en la orden terciaria franciscana, falleció muy joven, con solo 24 años, convirtiéndose en un símbolo de la caridad cristiana, en el año 1235 fue canonizada por el papa Gregorio IX.
Síndrome de Ambras. Un artículo de nuestro blog HISTORIAS DELA MEDICINA
Se dice que cuando Antíoco cayó gravemente enfermo, su padre Seleuco I Nicator (358 - 281 a. C.) rey de Siria, hizo llamar a Erasístrato de Ceos afamado médico y anatomista griego.
Éste observó que cuando Estratonice, una de las esposas de Seleuco entraba en la habitación del enfermo, éste enrojecía y se le aceleraba el pulso, por lo que dedujo que la enfermedad tenía una causa más mental que somática, y que la pasión que Antíoco sentía por su joven y bella madrastra era la causa.
Erasístrato diagnosticó en ese momento que el paciente sufría "un amor imposible". Como haría un buen psicoterapeuta, resolvió el problema físico mediante el análisis de los sentimientos y las emociones, y pasó a ser considerado pionero en el campo de la psicoterapia.
Afortunadamente, la cosa acabó bien para los jóvenes amantes. Seleuco renunció a Estratonice para que se casara con Antíoco, y les concedió un reino, eso sí, lo más lejos posible del suyo.
Lienzo de Pompeo Batoni (1708-1787). Ver más en http://loffit.abc.es/oops/ciencia-humana/erasistrato-de-ceos-el-geografo-del-cuerpo-humano-95094/
"La Procesión de los Lisiados" un dibujo del pintor holandés Hieronymus Bosch (El Bosco 1450-1516), nos muestra las discapacidades y enfermedades presentes en los siglos XV-XVI.
Ha sido analizado por un equipo de paleopatólogos y han encontrado en él 31 tipos de anormalidades: infecciosas, metabólicas, traumáticas y psiquiátricas, muchas de ellas el 25% relacionadas con enfermedades congénitas, por ejemplo, espina bífida (nº7).
Aparecen en la obra numerosas muestras de amputaciones postraumáticas, debido quizá a una batalla (nº3). El ergotismo era epidémico en esa época como nos muestra el nº14. Vemos casos de ceguera (18) y leprosos (27), que por entonces tenían permitido estar en las ciudades. Identificaron además mal de Pott (30), tabes (11) y secuelas de polio (nº24).
Como era de esperar también había simuladores, personas que practicaban la mendicidad, simulando padecer una enfermedad, habitualmente de lepra, llagas, úlceras, cojeras, idiotez. etc.
El análisis completo de cada una de las patologías y características clínicas en el pdf completo en http://ergotism.info/en/bosch_v3_11_2001.pdf
25 mar 2017
Norah Borges reivindicada
No debe ser sencillo crecer bajo la sombra de un gigante. Y menos si ese escritor se llama Jorge Luis Borges y es tu hermano. Tampoco debe ser fácil ser la esposa de una relevante personalidad de la Generación del 27, Guillermo de Torre. Fue el caso de la artista conocida como Norah Borges. Pocos la recuerdan en España —donde residió unos años junto a su familia— y en el país donde nació, Argentina. Continúa leyendo
Norah Borges reivindicada22 mar 2017
Se subasta uno de los últimos dibujos de Mattisse
Sotheby’s París ha anunciado que sacará a subasta un dibujo a tinta de Henri Matisse el 23 de marzo. La obra, Visage (1952) fue comprada a la familia del artista por un particular en 1976, donde ha permanecido hasta ahora. Se trata, por tanto, de la primera vez que es subastado este dibujo, considerado sin duda uno de los mejores ejemplos de la obra más tardía, realizada en papel, del extraordinario pintor francés.
Ida Kohlmeyer
Ida Rittenberg Kohlmeyer (3 de noviembre de 1912 - 29 de enero de 1997) fue una pintora y escultora estadounidense que vivió y trabajó en Luisiana. Su obra se conserva especialmente en el Museo Nacional de Mujeres Artistas, el Museo Smithsoniano de Arte Estadounidense y el Museo de Arte de Nueva Orleans. Aunque era una judía reformada a lo largo del curso de su vida, ella tuvo un papel activo en la comunidad judía de Nueva Orleans. El Templo Touro, uno de los dos templos de la ciudad (el otro es un templo judío ortodoxo), muestra mucha obra artística suya en su sinagoga y en el salón social.
9 mar 2017
Breve entrevista a Miguel Ángel Buonarroti
Si Miguel Ángel hubiese vivido en el siglo XXI probablemente hubiésemos sabido más de él que de su obra. Por eso cuando aparecen unas notas escritas por un joven artista en 1538, cuando Miguel Ángel era ya un hombre rico y famoso que tuteaba a los papas y gozaba de la admiración de los nobles, es algo menos que un scoop. Reeditados por Casimiros Libros bajo el título Palabra de Miguel Ángel, los Diálogos romanos de Francisco de Holanda ofrecen un retrato vivo de uno de los artistas más grandes de todos los tiempos. Continúa leyendo
Breve entrevista a Miguel Ángel Buonarroti20 feb 2017
Hundertwasser, el artista multifacético
Friedrich Stowasser (15 de diciembre de 1928 en Viena - 19 de febrero de 2000), más conocido como Friedensreich Hundertwasser (en una creación suya se autodenomina "Friedensreich Regentag Dunkelbunt Hundertwasser") fue un artista austriaco multifacético. Nieto del conocido filólogo Joseph Maria de Stowasser, se desempeñó en diversas áreas de conocimiento como la pintura y la escultura haciendo algunos diseños de edificios.
Nació el 14 de diciembre de 1928 en Viena, Austria, en el seno de una familia mixta, madre judía y padre protestante que murió a los pocos meses de su nacimiento. Con la llegada del nazismo su madre decidió bautizarlo para salvarlo y lo alistó en las juventudes hitlerianas. En la escuela usaba el brazalete amarillo obligatorio con la estrella magen David de judío y en su casa el brazalete nazi que usaba cuando a medianoche irrumpían de inspección nocturna en su casa donde vivieron escondidos en el sótano hasta 1944. Cuando terminó la guerra estaba en un estado grave de desnutrición y fue enviado al campo a vivir, pero el resto de su familia fue delatada y asesinada por los nazis.
Adoptó el prefijo Sto (en Checo significa "cien") que es lo mismo que "Hundert" en alemán, siendo esta la razón por la que es denominado Hundertwasser o Stowasser. El nombre de Friedensreich tiene significado de "lugar de paz" o "Reino de la paz" (en el sentido de 'relajado'). Los otros nombres que elegió para sí fueron Regentag y Dunkelbunt que se traducen como "Día lluvioso" y "Oscuro, multicoloreado". Su nombre Friedensreich Hundertwasser significa, "Reino de la Paz con Cientos de Aguas". En algunas pinturas aparece su firma como 百水 (hyaku-sui), la traducción al japonés de su apellido.
Características e Influencias
Las características originales de Hundertwasser son la expresión del shock en el arte pictórico, la filosofía del ambientalismo, el diseño de fachadas, sellos postales, banderas y vestidos (entre otras áreas). Los temas comunes en este trabajo son el rechazo a las líneas rectas, colores brillantes, formas orgánicas, una reconciliación de los humanos con la naturaleza, y un fuerte individualismo. Aunque se mantiene constantemente en su estilo sui generis, sus diseños arquitectónicos a veces recuerdan a los del arquitecto catalán Antoni Gaudí debido al uso de formas biomórficas. Desde muy joven fue inspirado por el trabajo de Egon Schiele, y su estilo a menudo es comparado con el de Gustav Klimt. Su principal inspiración eran las espirales, y llegó a denominar a la línea recta como la "herramienta del diablo". Denominó su teoría del arte "transautomatismo", basada a su vez en el Surrealismo automático.
Hundertwasser adquirió notoriedad por sus pinturas de múltiples colores, y hoy en día es muy conocido por sus diseños arquitectónicos revolucionarios, que suelen incorporar características de los paisajes naturales, mediante el uso de formas irregulares en el diseño de sus edificios. Los denominados: Hundertwasserhaus son apartamentos de bajo coste en Viena, cuyos pisos ondulantes constituyen la principal característica ("un piso ondulado es una melodía para los pies"), tejados recubiertos de tierra y vegetación, y grandes árboles creciendo dentro de las habitaciones, con sus ramas extendiéndose por las ventanas. El artista nunca cobró por el diseño de las Hundertwasserhaus.
Sintió que la arquitectura estándar no podía denominarse como arte, y declaró que el diseño de cualquier edificio debería estar influenciado por la estética de cada uno de sus habitantes. Hundertwasser fue conocido por su performance art, en el que por ejemplo se puede ver como aparece en público desnudo promocionando un toilete más ecológico y ahorrador de agua. En 4 de julio de 1958 celebró un controvertido manifiesto Verschimmelungs-Manifest, denominado también como Manifiesto Mould en contra del racionalismo en arquitectura, en la abadía de Seckau. En 1972 publicó otro manifiesto Your window right — your tree duty: en el que sugería que plantar árboles en entornos urbanos debía ser obligatorio.
Su trabajo se ha empleado en la elaboración de banderas, sellos, monedas, pósters, escuelas, iglesias, lavabos públicos y ha sido adoptado en Nueva Zelanda en el diseño de edificios. Su bandera más famosa es la Bandera de Koru; diseñó sellos para las islas de Cabo Verde y para las Naciones Unidas, así como la administración postal de Ginebra. El 14 de febrero de 1981 pronunció un discurso en la ceremonia de entrega del Gran Premio de Austria a las Artes Visuales, en el que señalaba que "el arte de hoy en día es una degeneración. Hace mucho tiempo que los artífices y tratantes de lo artístico no son ya los artistas propiamente dichos, sino una pequeña "mafia" internacional, compuesta de intelectuales frustrados, frustrados porque tales imposturas no interesan al gran público y tampoco les contentan a ellos mismos. Esos artífices y tratantes, que hacen de directores de museos, de periodistas y teorizadores, son parásitos de nuestra sociedad. Nuestro auténtico enemigo es esa necedad incapaz de distinguir lo verdadero de lo falso. Habría que detener y encerrar en una cárcel a todo director de museo que gastase fondos públicos comprando mamarrachos".
17 feb 2017
Gustav Klimt, el pintor de la alegoría y el simbolismo
Gustav Klimt (Baumgarten, 14 de julio de 1862-Alsergrund, 6 de febrero de 1918) fue un pintor simbolista austríaco, y uno de los más conspicuos representantes del movimiento modernista de la secesión vienesa. Klimt pintó lienzos y murales con un estilo personal muy ornamentado, que también manifestó a través de objetos de artesanía, como los que se encuentran reunidos en la Galería de la Secesión vienesa. Intelectualmente afín a cierto ideario romántico, Klimt encontró en el desnudo femenino una de sus más recurrentes fuentes de inspiración. Sus obras están dotadas de una intensa energía sensual, reflejada con especial claridad en sus numerosos apuntes y esbozos a lápiz, en cierto modo herederos de la tradición de dibujos eróticos de Rodin e Ingres. Klimt se convirtió en un personaje muy notable en la alta sociedad vienesa, y estuvo relacionado de un modo u otro con los más notables círculos intelectuales del momento, en una época en la que Viena estaba dejando de ser la capital mundial del arte.
Su vida y obra
Juventud y formación
Klimt nació en una pequeña ciudad, Baumgarten, cerca de Viena, el segundo de siete hijos (tres chicos y cuatro mujeres). Ya desde la infancia, los tres hijos varones mostraron inclinaciones artísticas, que podían haber heredado tanto de su padre, Ernst Klimt (1864-1892) que era grabador de oro como de su madre, Anna Klimt (Finster, de soltera), cuya ambición frustrada era dedicarse al canto. Klimt vivió en una relativa pobreza la mayor parte de su infancia, en tanto que como familia de inmigrantes, el trabajo escaseaba tanto como las oportunidades de promoción social. Fue por tanto sólo gracias a su talento que en 1876, con catorce años, recibió una beca para estudiar en la Kunstgewerbeschule, la Escuela de Artes y Oficios de Viena, donde se formaría hasta 1883 como pintor y decorador de interiores. Sus maestros fueron Michael Rieser, Ludwing Minnigerode y Karl Hrachowina. Klimt admiraba y reverenciaba al entonces pintor de moda, Hans Makart, y se sometió gustoso a los dictados de una educación artística clasicista. Es por ello que su obra temprana puede considerarse académica. En 1877 su hermano Ernst —que con el tiempo se convertiría en grabador, como su padre— también fue admitido en la
escuela. Los dos hermanos, con la compañía de su amigo común Franz Matsch, comenzaron a trabajar juntos: Hacia 1880 ya gestionaban modestos encargos como un colectivo que se hacía llamar la "Compañía de artistas", colaborando como asistentes de su profesor en la decoración del Kunsthistorisches Museum de Viena. Klimt comenzó su carrera individual como pintor de interiores en grandes edificios públicos de la Ringstraße, desarrollando ya algunos temas alegóricos que posteriormente se convertirían en un rasgo distintivo de su obra.
En 1888, Klimt recibió la Orden de Oro al Mérito de manos del Emperador Francisco José I de Austria por su trabajo en los murales del Burgtheater de Viena. Fue nombrado miembro honorario de las universidades de Múnich y Viena, y para cuando en 1892 su padre y su hermano Ernst murieron, Klimt estaba en condiciones de soportar la carga económica de sus parientes. La tragedia familiar pesó también en su expresión artística, y marcó el inicio de la definición de su estilo personal. A principios de la década de 1890, Klimt conoció también a Emilie Flöge, quien aparentemente soportó las constantes aventuras amorosas del artista y se convertiría en su compañera hasta el final de su vida. El componente sexual de esta relación ha sido objeto de cierta discusión, aunque está documentado que Klimt tuvo al menos catorce niños durante esta relación.
La Secesión vienesa
Klimt se convirtió en uno de los miembros fundadores —y presidente— de la Wiener Sezession, un grupo de artistas fundado en 1897, y del colectivo temporal Ver Sacrum (la 'Sagrada Primavera'). La Sezession había surgido como una alternativa independiente a los artistas promocionados por la Academia vienesa —de la que el mismo Klimt había formado parte en su juventud—. Entre sus objetivos se contaban la promoción de artistas jóvenes, la exhibición de obras producidas en el extranjero y la publicación de una revista sobre las principales obras realizadas por los miembros. A diferencia de la mayoría de los grupos de vanguardia, el grupo nunca redactó un manifiesto, y tampoco se definió por una determinada dirección estilística: entre sus miembros se contaban naturalistas, realistas y simbolistas. El grupo encontró cierto apoyo gubernamental —aunque sus obras eran generalmente detestadas— y pudo construir una sala de exposiciones permanente sobre un solar cedido por las autoridades. Los artistas de la Sezession tomaron a Palas Atenea, la diosa griega de la sabiduría y la justicia como su símbolo. Klimt, que realizó una aproximación bastante radical a la imagen de la diosa en 1898, estuvo adscrito a este colectivo hasta 1908.
En 1894, Klimt había recibido el encargo de crear tres pinturas para decorar el techo del Aula Magna de la Universidad de Viena. Inacabadas hasta el fin de siglo, estas tres obras —Filosofía, Medicina y Jurisprudencia— fueron muy criticadas por lo radical de su enfoque y su propia representación, que algunos consideraron "pornográfica". Klimt adaptaba la forma clásica de la alegoría y su simbolismo convencional, dándole forma con su propio lenguaje plástico, abiertamente sexual y de matices provocativos.8 El clamor fue general: protestaron políticos, pero también personalidades relacionadas con el mundo del arte y la moral pública. La universidad decidió finalmente no colocar las obras de Klimt, y éste no volvería a admitir encargos a partir de entonces. Por desgracia las tres obras fueron destruidas por las SS durante su retirada, en mayo de 1945. En 1899, Klimt se confirmó en su estilo: Provocadora y llena de turbadora energía, su Nuda Veritas —la "Verdad desnuda"— suponía un paso adelante en su estética personal, pero también constituía una declaración de principios, casi un desafío, dirigido principalmente a los críticos de su obra más conservadores: El crudo desnudo frontal de una mujer, sosteniendo un alegórico "espejo de la verdad", iba coronado con una conocida sentencia de Schiller:
Si no puedes agradar a todos con tus méritos y tu arte, agrada a pocos. Agradar a muchos es malo.
Schiller
En 1902, Klimt concluyó su trabajo en el Friso de Beethoven a tiempo para la XIV exposición de los secesionistas vieneses, que se había organizado a modo de homenaje al compositor, y en la que se presentaba una monumental escultura policromada de Max Klinger. Destinado a ser expuesto temporalmente, el friso fue pintado directamente sobre la pared con una técnica ligera. Tras la exposición, sin embargo, el friso fue conservado, si bien no volvió a ser expuesto en público hasta 1986. Al año siguiente Klimt viajó por Italia, visitando Florencia, Venecia y Rávena, y descubriendo los mosaicos bizantinos de las iglesias de San Vital y San Apolinar. Comenzaba entonces lo que algunos críticos han interpretado como la etapa de madurez artística del pintor: liberado de encargos públicos, Klimt había comenzado en 1890 a viajar con la familia Flöge al lago Attersee, donde realizó numerosos
paisajes. Estas obras se convirtieron en una excepción en el corpus de Klimt, dedicado desde siempre a la figura con enérgica devoción:
No existe ningún autorretrato mío. No me interesa mi propia personalidad como objeto de un cuadro, sino más bien me interesan otras personas, en especial mujeres, otras apariencias…estoy convencido de que como persona no soy especialmente interesante.
Klimt fue un pintor enérgico y arrebatado, y sus propios parientes comentaban sorprendidos sobre su dedicación:
Cada noche venía a casa, tomaba la cena en silencio y se iba a la cama… Cuando había descansado, retomaba con tal ímpetu el trabajo que a menudo pensábamos que las llamas de su genialidad lo consumirían vivo…
Estilísticamente, los paisajes realizados en aquella temporada se caracterizaban por el mismo refinado diseño ornamental y por un enfático uso de motivos compositivos. El espacio pictórico aparece «aplanado» de un modo tan rotundo que algunos críticos han señalado la posibilidad de que Klimt los pintase sirviéndose de algún tipo de catalejo.
La "etapa dorada" y el éxito de crítica
La "etapa dorada" de Klimt vino determinada por un progresivo acercamiento de la crítica y un gran éxito comercial. Muchas de sus pinturas de este período incorporan pan de oro a la pintura, aunque éste era un medio que Klimt ya había utilizado esporádicamente desde 1898 (Pallas Athene) y su primera versión de Judith, de 1901. Tras regresar de su viaje italiano, Klimt participó en la decoración del suntuoso palacio Stoclet, hogar de un opulento magnate belga. Este edificio se convertiría en la síntesis del art nouveau centroeuropeo. La aportación de Klimt —representada por El Cumplimiento y La Expectación— significaron el clímax de su energía creativa, y tal como él mismo afirmó, "posiblemente el último paso de mi desarrollo de la ornamentación". Las obras más notables realizadas en esta etapa fueron sin embargo el Retrato de Adele Bloch-Bauer I (1907) y El beso (1907-1908). Paralelamente, Klimt realizó retratos de diversas damas de la alta sociedad vienesa, normalmente envueltas en pieles. Es posible que muchos de los modelos que Flöge luce en algunas fotografías tomadas por el autor fuesen diseñados por el mismo artista. Tal como se aprecia en muchas fotografías, Klimt solía vestir túnica y sandalias cuando estaba en su casa. Llevaba una vida bastante sencilla, completamente absorbido por su trabajo y su familia, y exceptuando algunos encuentros con otros artistas de la Sezession, Klimt solía evitar los encuentros de sociedad y los círculos intelectuales "de café". Pese a su imagen de libertino, Klimt también llevaba su activa vida sexual discretamente, y aunque se rodeaba de modelos femeninas de muy diversa categoría social, nunca se vio personalmente envuelto en ningún escándalo público. Atraídos por su gran fama, algunos clientes que acudían a su casa solían descubrir que Klimt podía permitirse ser muy selectivo antes de aceptar un encargo.
Una vez admitido un encargo, el artista iniciaba su particular método de trabajo, tras largas meditaciones y aún más prolongadas sesiones de posado de modelos. La naturaleza abiertamente erótica de sus obras solía verse "suavizada" por un enfoque alegórico, o simbólico, que la hacía de algún modo más admisible para la pacata opinión pública de la burguesía vienesa. Klimt nunca destacó por su carácter teórico. No escribió apenas nada sobre su visión artística o sus métodos. Del mismo modo, nunca llevó un diario, y su correspondencia se limita a algunas postales enviadas a Flöge.
Vejez y fama póstuma
En 1911, gracias a La vida y la muerte, Klimt es galardonado con el primer premio de la Exposición Universal de Roma. En 1915, murió su madre, Anna. Tres años más tarde, tras haber pasado un infarto, neumonía y la llamada gripe española, Klimt falleció. El artista, en su lecho de muerte, preguntó por Emilie Flöge, doce años menor que él y con la que nunca quiso contraer matrimonio. En su taller dejó inacabadas gran cantidad de obras. Un número considerable de sus obras fue confiscado por la dictadura nazi. Al avance de las tropas enemigas, y al ver que sus obras se convertirían en botín de guerra, decidieron quemar el castillo donde éstas permanecían confiscadas.
Las obras de Klimt han batido algunos récords en las subastas de arte. En noviembre de 2003, un paisaje de Attersee fue vendido por 29 millones de dólares, una cifra que pronto quedó eclipsada por los precios finales de otras de sus obras. En 2006, el primer retrato de Adele Bloch-Bauer fue vendido en la Neue Galerie de Nueva York por 135 millones de dólares, superando así el récord establecido por el Chico con pipa (1905) de Picasso (vendido el 5 de mayo de 2004 por 104 millones de dólares). El 7 de agosto de 2006, la casa de pujas Christie's anunció la subasta de un nuevo lote de obras de Klimt, obras que habían sido recuperadas por Maria Altman y sus herederos tras un largo pleito que les enfrentó al gobierno austríaco. Finalmente, el Retrato de Adele Bloch-Bauer II fue subastado en noviembre de 2006 —convirtiéndose en la tercera obra de arte más cara de la historia—, el Manzano, I (aprox. 1912) fue vendido por 33 millones, el Bosque de abedules (1903) por más de 40 millones de dólares, y las Casas en Unterach, en el lago Atter (1916) por otros 31 millones. En total, las cinco piezas representan un valor total de 327 millones de dólares.
Estilo y temas recurrentes
La obra de Klimt se ha identificado con la suntuosa decoración basada en dorados y elementos ornamentales de vivos colores, aunque también con formas fálicas encubiertas que indican el carácter de los dibujos en que se inspiraban. En la primera versión de Judith, por ejemplo, aunque también en El beso y, sobre todo, en la Dánae de 1907 aparecen elementos abstractos de un carácter sexual inconfundible. Siendo la mujer uno de los temas más recurrentes de Klimt, resulta lógico que el artista representase muchas de las facetas del carácter femenino, aunque sentía especial predilección por un tipo de mujer agresiva y dominante que podría identificarse con el modelo icónico de la femme
fatale.
Los historiadores del arte coinciden en señalar el carácter ecléctico de su estilo pictórico; y se han apuntado, entre otras, referencias al arte del antiguo Egipto, a la cultura Micénica, a la Grecia clásica y al arte bizantino. Hombre de formación clásica, Klimt no sentía sin embargo reparo en manifestar su entusiasmo por el arte de artistas medievales —como Durero— o exóticos —como los artistas de la escuela Rinpa japonesa—. Sus obras de madurez se caracterizan por un rechazo de sus inicios naturalistas, siendo así que se ha señalado el progresivo desarrollo de motivos simbólicos o abstractos que enfatizaban la libertad de espíritu que impregnó todas las vanguardias artísticas de principios del siglo XX.
Del mismo modo, resulta significativo el valor de la línea en su obra. Sus dramáticas composiciones —utilizando a veces extraños puntos de vista, planos verticales y cortes atípicos— subrayan el carácter innovador de su plástica, y anticipan el valor expresivo de la línea que caracterizará el expresionismo posterior.
Legado
La obra de Klimt tuvo una enorme influencia sobre todo el grupo de la Secesión Vienesa. En su papel de líder del grupo, Klimt no solo fue una poderosa influencia para artistas como Egon Schiele, sino que trató de apoyar la obra de estos jóvenes talentos con la institución del Kunsthalle, en 1917, con el que pretendía evitar el éxodo de artistas al extranjero. Su relación con la aristocracia y la intelectualidad vienesas le permitió un contacto estrecho con las personalidades más importantes del continente, como Oskar Kokoschka y Alma Mahler, entre otros.
Su estética inconfundible, y cierto aroma decadentista con que se suele identificar su obra, lo han convertido en un referente ineludible de la moda y la estética contemporáneas. Las astronómicas cifras alcanzadas en subastas de sus obras prueban, en cierto modo, que el éxito comercial de Klimt no ha decaído, un siglo después de su muerte. También se han realizado películas sobre su vida, incluyendo una protagonizada por John Malkovich, fue estrenada el 28 de enero de 2006 durante el Festival Internacional de Cine de Rotterdam (Holanda). Wikipedia
16 feb 2017
Marianne Brandt: pionera en la Bauhaus
Lámparas, ceniceros, teteras que hoy en día utilizamos pensando que son diseños actuales son en realidad herederos del genio diseñador de una mujer que se coló en un mundo de hombres. Marianne Brandt fue la primera mujer en dirigir el Taller de Metal de la Escuela de la Bauhaus, a pesar de las reticencias de sus compañeros. Continúa leyendo
Marianne Brandt: pionera en la Bauhaus22 ene 2017
Egon Schiele y el inconciente
Egon Leo Adolf Schiele más conocido como Egon Schiele (Tulln an der Donau, Austria, 12 de junio de 1890 – Viena, Austria, 31 de octubre de 1918), fue un pintor y grabador austriaco contemporáneo y discípulo de Gustav Klimt.
Fue uno de los grandes artistas figurativos de principios del siglo XX y junto con Oskar Kokoschka conformaron lo que se conoce por expresionismo austriaco. Su vida estuvo rodeada por un aura de misticismo: de talento muy precoz, murió a la temprana edad de 28 años.
A pesar de su corta vida, su obra es muy numerosa: unas trescientas cuarenta pinturas y dos mil ochocientas entre acuarelas y dibujos. Entre su obra creativa figuran poemas y experimentos fotográficos. Su particular estilo lo situó entre los movimientos expresionistas, especialmente de la Secesión de Viena, con una tipología muy personal.
Una de las características más fuertes en la pintura de Schiele es la destreza y la firmeza de su trazo, el cual seguía una vez comenzado sin treguas, hasta el final sin ninguna corrección posterior. Parece que el artista continuaba con su dibujo sin importarle que el modelo se moviera o cambiara de lugar, puesto que la línea seguía su rumbo cargando con toda su dimensión emocional.
Las principales obras de Egon Schiele se conservan en Viena, distribuidas entre la Österreichische Galerie Belvedere y el Leopold Museum inaugurado en el año 2001 que es el que conserva el mayor número de obras. Asimismo, la mayoría de su gran colección de dibujos se encuentra en la Albertina, también en Viena.
Su padre Adolf Eugen Schiele, era jefe de estación y procedía del norte
de Alemania; su madre Marie —Soukoup de soltera—, originaria de Krumau (actualmente Český Krumlov), en Bohemia, tenía tres hermanas Elvira, Melanie y Gertrud. En 1905 su padre murió y el joven Schiele fue enviado a casa de un tío Leopold Czihaczek, el cual después de haber intentado inútilmente, que se dedicara a los ferrocarriles, aceptó su talento artístico, seguramente por las peticiones de apoyo solicitadas por la madre de Schiele, para conseguir que el tutor se hiciera cargo de la manutención durante sus estudios en Viena. Ya en esta época, empezó a pintar, en especial autorretratos.
En sus primero trabajos infantiles, la influencia de su familia ferroviaria, se hace patente en sus dibujos de trenes y más tarde, en algunos de sus paisajes donde las formas parecen surgir de una sucesión de imágenes observadas a través de las ventanillas de un tren. Se sabe que durante su estancia en Viena muchas veces tomaba el tren hasta Bregenz y hacía el camino de vuelta con el siguiente, sin haberse detenido a visitar la ciudad. Estando invitado en casa del crítico de arte Arthur Roessler, tuvo éste un día la ocasión de ver una escena que describió:
Schiele estaba sentado en medio de la estancia sobre el suelo desnudo
haciendo que a su alrededor circulara un pequeño y gracioso tren de juguete accionado por un resorte... Por muy asombrosa que fuera la escena del joven seriamente ocupado con el juguete, mucho más desconcertante todavía era el fantástico virtuosismo con el que aquel jugador reproducía los múltiples tonos del silbido del vapor, los pitidos de las señales, el traqueteo de las ruedas, los golpes de los raíles, el rechinar de los ejes y el agudo grito del acero al frenar... Resultaba asombroso todo lo que Schiele estaba ejecutando, Con aquello hubiera podido actuar en cualquier escenario de variedades.
En 1906 ingresó en la Academia de Bellas Artes de Viena, donde estudió dibujo y diseño. En 1909 frustrado por el ambiente conservador y cerrado, donde la disciplina impartida lo obligaba a seguir unos caminos académicos con el estudio de modelos al natural, composiciones y ropajes «a lo antiguo», abandonó la Academia y fundó la Neukunstgruppe (Grupo del nuevo arte) junto con algunos compañeros.
Conoció en 1907 al pintor Gustav Klimt, al que siempre admiró y fue un maestro muy influyente para Schiele. De él adoptó sus principios creativos, en cuanto a acentuar el dibujo de sus pinturas con unas líneas gruesas, especialmente en la representación del cuerpo desnudo. Fue a través de Klimt como Schiele se incorporó a la nueva corriente de una comunidad artística llamada Secesión vienesa con edificio propio para exposiciones realizado por Joseph Maria Olbrich y cuyo lema era «A cada época su arte y al arte su libertad». Klimt fue el pintor más destacado del grupo y el primer presidente de la Secesión.
También Klimt le tuvo mucha estima, presentándole algunos
ricos mecenas, que le aseguraron una cierta estabilidad financiera como debutante en la escena artística vienesa. Durante un encuentro entre ambos Schiele le propuso a Klimt un intercambio de dibujos, a lo que accedió e incluso le compró unos cuantos más. En 1908, Schiele celebró su primera exposición individual, en la Wiener Werkstätte fundada en 1903 por el arquitecto Josef Hoffman y Koloman Moser. En ella presentó obras cuyo fundamento teórico radicaba en la idea de «obra de arte total», el arte no se limitaba a las áreas tradicionales sino que también a lo formal y espiritual que afectaba a la vida diaria. Abandonó el rígido estilo de la Academia, y giró hacia el expresionismo: junto a los retratos de amigos y autorretratos, representó el desnudo a través de una agresiva distorsión figurativa. Si Klimt presentaba la figura y el ornamento como una relación de contraste donde mostraba una especie de juego entre el encubrimiento y revelación y donde el cuerpo se convertía en un signo ornamental, en Schiele, este juego se convirtió en algo más serio, la línea es la que mostró el significado, no tapaba ni escondía, sino que liberaba, era esta propia línea la que contaba con valores ornamentales.
En este mismo año de 1909 Schiele expuso en la II Exposición Internacional ubicada en 54 salas de la Kunstschau, que constituyó la más grande cita artística que se había visto hasta entonces en Austria. Se expusieron obras tan variadas que abarcaban desde la pintura y escultura, al objeto de uso cotidiano, adorno floral, escenografía y vestuario. En el discurso inaugural realizado por Klimt afirmó: «Ningún sector de la vida es tan exiguo e insignificante que no ofrezca espacio a las aspiraciones artísticas». Se consiguió reunir a artistas de la vanguardia europea como eran Ernst Barlach, Paul Gauguin, Max Klinger, Pierre Bonnard, Max Lieberman, Henri Matisse, Edvard Munch, Vincent Van Gogh. También se encontraban el escultor belga Georges Minne que junto al pintor Ferdinand Hodler fueron los que más influyeron en el arte expresionista de Schiele, el cual expuso cuatro retratos en una sala donde también tenía obras Oskar Kokoschka. De lo que se exponía en esta sala salió una crítica en la revista Neue Freie Presse en la que se decía: «Hay que entrar con cuidado en una sala secundaria con supuestas pinturas decorativas de Kokoschka. Las personas con gusto se exponen aquí a sufrir un ataque de nervios.»
Después de una exposición organizada en la galería Pisko de Viena, con sus compañeros de la Neukunstgruppe, en la que no se obtuvo el éxito esperado a pesar de haber contado con la visita del archiduque Francisco Fernando de Austria, abandonó esta fundación para dedicarse «hacia sí mismo». En una carta dirigida al consejero de la corte Josef Czermak de 1910, en la que le comunicaba una próxima exposición individual en la galería Miethke, concluía dicha misiva con la frase: «Hasta marzo he pasado a través de Klimt. Hoy creo que soy otro completamente distinto...»
Hacia 1910 conoció al escenógrafo Erwin Osen con el que alquiló por primera vez un estudio en Krumau —el pueblo de su madre—. Allí realizó autorretratos desnudo y retratos a su amigo Osen en la misma temática. Esta intención de huir de Viena se la anunció a su cuñado Anton Peschka en una carta:
Quiero salir muy pronto de Viena. Qué espantosa es la vida aquí. Toda la gente me envidia y conspira contra mí; antiguos colegas me miran mal. En Viena reinan las sombras, la ciudad es negra y todo son prescripciones... tengo que ver algo nuevo y quiero investigarlo, quiero paladear aguas oscuras y árboles que se quiebran, ver vientos salvajes; quiero mirar asombrado verjas mohosas, como viven todos ellos, escuchar bosques jóvenes de abedules y las hojas tiritando, quiero ver luz y sol y disfrutar al atardecer de los húmedos valles de color azul verdoso. Sentir como brillan los peces dorados, ver como se forman las nubes blancas, quiero hablar con las flores. Ver con cariño los prados y las gentes sonrosadas, conocer iglesias antiguas y dignas y pequeñas catedrales, quiero correr sin parar por redondeadas colinas y amplias llanuras, quiero besar la tierra y oler las suaves y cálidas flores del musgo; después crearé con tanta hermosura: campos de colores...
En 1911 conoció en Viena a Valerie (Wally) Neuzil de 17 años con la que entabló una relación sentimental y fue su modelo en algunas de sus mejores obras. Schiele y Wally decidieron marcharse para tratar de conseguir la inspiración en el campo y se trasladaron a Krumau. Su forma de vida chocó a los habitantes de la pequeña población, la convivencia libre con su modelo y que dibujaba a muchachas demasiado jóvenes, por lo que pronto abandonaron Krumau y se dirigieron a Neulengbach situada al oeste de Viena, el máximo escándalo se produjo en 1912 cuando fue acusado por corrupción de menores, por la edad de su joven amante. Además de por su costumbre de tener como modelos a los niños que se acercaban a su casa y que a menudo los retrataba desnudos o en posiciones que parecían obscenas. Esto hizo que se considerara su obra más o menos como pornográfica. La conclusión de este hecho fue el arresto preventivo de tres semanas en la cárcel y la condena posterior de tres días de prisión junto con la quema de uno de sus dibujos, que tenía en su estudio, de una muchacha vestida de medio cuerpo para arriba.
Esta historia fue publicada cuatro años después de su defunción por Arthur Roessler (1922) como una narración auténtica del pintor. Se ha demostrado que parte del relato fue una invención propia de Roessler, aunque entre el texto incorporó trece hojas escritas por Schiele en la cárcel, junto con otras tantas acuarelas y dibujos, en el que se describía como una víctima con el pelo rapado y la tortura reflejada en su cara, en muchos de estos dibujos aparecen escritos que muestran su «verdad»: El arte no puede ser moderno, el arte es eterno; Aquella naranja era la única luz; Me siento purificado y no castigado; Reprimir a un artista es un delito, significa asesinar vida en gestación; Persistiré con gusto por el arte y por mis seres queridos o La puerta hacia el exterior entre otros.
Schiele volvió a Viena e instaló su nuevo estudio. Gracias a su amigo Klimt, obtuvo numerosos encargos y volvió a lo alto de la escena artística austriaca, llegó a participar en muchas exposiciones internacionales, en Budapest, en la galería Hans Goltz en Múnich y en la exposición «Sonderbund» de Colonia. Su producción artística se hizo muy numerosa en esos momentos. Conoció a grandes coleccionistas, entre los que destacaba el industrial August Lederer que le pidió la realización de un retrato de su hijo Erich, para lo que le invitó a pasar las navidades de 1912 en su casa de Györ. Desde allí mandó cartas donde describía el lujo de la vida de su anfitrión, el magnífico carruaje que siempre estaba a punto de ser usado y todos los servidores vestidos de «gris con botones de plata». En 1913 entró a formar parte de la Liga de Artistas Austriacos participando en numerosas exposiciones, como la exposición internacional de «Blanco y Negro» en la Secesión de Viena, Hamburgo, Stuttgart o Berlín. En esta última ciudad, es donde se fijó en él el fundador y editor de la revista Die Aktion y empezó a colaborar en artículos, en el año 1916 se le dedicó un número especial de la misma íntegramente a la obra de Egon Schiele.
Conoció a Edith y a Adele Harms, dos hermanas de clase burguesa, las invitó a paseos y para probar sus buenas intenciones, ante la austeridad de la madre de las jóvenes, se hizo acompañar por su amante Wally —sin que ella sospechara nada de la idea que rondaba por la mente del pintor—, esta idea fue expuesta en una carta fechada en febrero de 1915 dirigida a Roessler: «Tengo pensado casarme más ventajoso, pero no con Wall». Tras cortejar a ambas hermanas, se casó con Edith el 17 de junio de 1915. Su casamiento se produjo durante la Primera Guerra Mundial y Egon Schiele, por pertenecer a lo que se consideraba la élite intelectual, no fue enviado al frente, pero sí a Praga en servicios administrativos, cerca de un año después fue trasladado a Viena con el privilegio de poder usar su taller. Según explica Roessler, Schiele propuso a Wally, a través de una carta, en la que se comprometía a «emprender todos los veranos un viaje de recreo con ella». Wally rechazó dicha propuesta y se incorporó a la Cruz Roja cuando empezó la Primera Guerra Mundial, su muerte se produjo en 1917 sin que hubiera habido ningún otro encuentro con Schiele.
En el año de su casamiento de 1915, Schiele realizó la pintura La muchacha y la muerte, en el que representó un abrazo desesperado entre una pareja, sobre un paño arrugado blanquecino, que representa un lecho mortuorio, las figuras están como flotando sobre la superficie. Se reconoce al propio pintor en la figura masculina y a Wally en la femenina, el gesto de ella abrazando con sus manos y los dedos casi separados al hombre, mientras éste parece que la está apartando con su mano derecha, muestra la tensión de una aproximación a la vez que un distanciamiento insuperable. Fue la despedida de Schiele a la pérdida de Wally causada por su matrimonio.
En 1918 participó con éxito en la cuadragésimo novena exposición de la Secesión de Viena de la que diseñó el cartel de la exposición y donde vendió la mayoría de los cincuenta cuadros presentados. Además ese mismo año colaboró en otras exposiciones en Zúrich, Praga y Dresde. En otoño de 1918 la epidemia de la gripe española (que causó más de 20 millones de muertos en Europa) asoló Viena. Edith, embarazada de seis meses, murió el 28 de octubre. Tres días después, el 31 de octubre de 1918, Egon Schiele falleció, de la misma enfermedad a la corta edad de 28 años. Durante el breve lapso de tiempo que separó sus muertes, Schiele realizó unos bocetos de Edith, que se consideran sus últimas obras. Meses antes, en febrero de ese año, también había acabado la vida de su amigo y maestro Gustav Klimt.
Su temática asume una altísima tensión emotiva en la sensualidad que se vuelve obsesión erótica, junto al tema de la soledad angustiosa. Schiele utilizaba una línea cortante e incisiva para expresar su propia realidad y para mostrar impetuosamente la dramática destrucción física y moral del ser humano. El color adquiere un valor autónomo, no naturalístico, resultando particularmente eficaz en sus muchas acuarelas y en sus diseños de alucinada tensión.
Al igual que en otros pintores austríacos de la época como Alfred Kubin y Oskar Kokoschka, el espacio se convierte en una suerte de vacío que representa la trágica dimensión existencial del hombre, en continuo conflicto entre la vida y la muerte y sobre todo la incertidumbre. Su interés por el cuerpo es un hecho artístico, que pretende dar a conocer la parte fuerte y sensual de uno de los artistas más importantes del expresionismo. Schiele estuvo influenciado fuertemente en sus comienzos por Gustav Klimt, pero hacia 1910, su pintura se convirtió en un viaje de introspección psicológica.
Cerca de cien autorretratos fueron los que realizó Schiele, lo que demuestra que entre los pintores de su época fue uno de los que más observó «su propio yo», se captó en forma figurativa siempre, aunque en los primeros realizados entre 1905 y 1907 eran más naturalistas. Seguramente esta búsqueda de demostrar su ser, fue por el deseo de compensar la pérdida de la muerte de su padre, por medio de una exhibición y exaltación de su propio ego —puesto que su padre siempre había alabado sus dibujos— y encontrándose aún en edad de la pubertad, intentó asumir el papel de «hombre de la casa» mediante la intensificación de su propio orgullo. A partir de 1910 y cada vez más, fue deformando su figura con poses extravagantes y gestos patéticos, que de forma consciente despersonalizaba o envejecía. Friedrich Stern escribió en noviembre de 1912: «También aquí presenta un autorretrato que resulta difícil de reconocer porque la descomposición se encuentra demasiado avanzada; él creía que tenía que representar su joven rostro conmocionado por esa descomposición. Esto es realmente triste...»
Los rasgos más sobresalientes con los que se representaba eran la extrema delgadez de la figura, las contorsiones del cuerpo, un cabello corto y rebelde y una mímica casi tétrica. Seguramente el pintor habría leído a Friedrich Nietzsche, al margen de una influencia directa, muchas de sus pinturas están cercanas a las ideas de Nietzsche, como la que se formula en un capítulo de Así habló Zaratustra: «Hermano, detrás de tus pensamientos y sentimientos se encuentra un poderoso soberano, un sabio desconocido que se llama Yo Mismo. Vive en tu cuerpo y es tu cuerpo.»
Pero en su mayor parte no parecía tan orgulloso de su imagen, sino más bien mostraba lo patético de su estado ruinoso. Agotada su función como un ideal clásico (el desnudo académico) y de tipo social (el género del retrato), la figura resurgía casi del trastorno psicosexual. La representación de si mismo desnudo se hizo más habitual, la mayoría de los autorretratos no tienen ningún fondo, solo superficies lisas monocromas que, junto con las líneas del contorno del cuerpo irregulares y angulosas, le hacían conseguir una figura más expresiva, pero alejando el aspecto natural de la imagen, que aún lo conseguía más con anchas pinceladas de un cromatismo llamativo. Esto diferencia sus autorretratos con los realizados por Richard Gerstl predecesor suyo que se autorretrató en varias ocasiones también desnudo.
La atención artística de Egon Schiele se centró principalmente en la figura humana, especialmente la femenina, que representó en una amplia y variada gama de expresiones:
• desnudo duro y agudo;
• mujeres fuertes, orgullosas y seguras de sí mismas;
• retratos de una profundidad psicológica profunda;
• parejas entrelazadas en un abrazo erótico sin amor.
Empleando colores en rojo, marrón oscuro, amarillo pálido y sombríos negros, trató de pintar el pathos directamente de los paisajes melancólicos con los árboles marchitos, así como imágenes desesperadas de madres y hijos afligidos. Son signos que revela el inconsciente, asumiendo una profundidad emocional mucho más pronunciada, que se caracterizan por una línea nerviosa, casi neurótica. Toman forma en el lienzo en una disonancia armónica que niega la estética y rompe el molde tradicional. El ego del artista emerge, contorsiona la materia y deja los ojos desorbitados y retorcidas las manos. Las manos es donde las líneas parecen denunciar el dolor, el sufrimiento, la tristeza de un alma a la deriva. Schiele describió los vericuetos de su mente, el tormento oscuro y el trauma doloroso por la pérdida prematura de su padre en 1905. Un hecho, que marcó indeleblemente su relación con las mujeres y el erotismo.
Aparecen en sus lienzos cuerpos femeninos terriblemente provocativos, con poses a menudo absurdas, para confundir la espacialidad. Heinrich Benesch describió su forma de trabajar:
La belleza que Schiele nos regala en la forma y el color, nunca existió antes de él. Su dibujo era algo único. La seguridad de su mano era casi infalible. Cuando dibujaba solía sentarse en una banqueta baja, el tablero de dibujo con las hojas sobre las rodillas apoyando la mano derecha sobre la base. Pero también le vi dibujar de otra manera, de pie delante del modelo apoyando el pie derecho sobre la banqueta. Sostenía el tablero de dibujo sobre la rodilla derecha y lo sujetaba con la mano izquierda en el borde superior. Después disponía el lápiz, a pulso, perpendicular a la hoja y trazaba sus líneas, por así decirlo, a partir de la articulación del húmero.
El artista presentó una tensión erótica existencial y psicológica para difundir un mensaje de crítica social contra la falsedad de la burguesía. Más que una liberación del yo, su arte muestra un conflicto interno del sujeto individual que le enfrenta en relación a las autoridades, instituciones académicas y gubernamentales. En algunas de sus cartas dirigidas a su cuñado Leopold Czihaczek y al coleccionista Oskar Reichel, aparece en Schiele una «filosofía de la vida» de tendencia solipsista en la que expresaba opiniones contra los ataques de los «filisteos»:
...los artistas siempre vivirán.— Creo que los grandes pintores siempre pintaron figuras... Yo pinto la luz que proviene de los cuerpos.—¡La obra de arte erótica también tiene santidad!.— Una única obra de arte "viva" es suficiente para lograr la inmortalidad del artista...—Mis cuadros deberían colocarse en edificios similares a templos.
En una superficie rugosa y escabrosa, Schiele mostró, sin falso pudor, un erotismo desprovisto de moralidad y triste, donde las protagonistas son chicas de rostro infantil y de actitud deliberadamente impúdica. Las representó en las más diversas variaciones, vistas desde arriba o de perfil y con extrañas posiciones y movimientos extravagantes. Benesch apuntó que a veces pintaba a sus modelos desde una escalera, colocada sobre ellas.
Schiele era un hábil dibujante, de trazo claro, rápido y duro, sin dudas, no concedía espacio a la apreciación decorativa o estética de sus pinturas o dibujos. Sus obras tienen todas un fuerte y violento impacto en el espectador, que asume casi una posición de intérprete psicoanalítico; exudan el deseo de rebeldía y provocación como angustia existencial. Schiele buscaba, en las figuras angustiadas sin referencia al contexto histórico y social, los «instintos reprimidos», exploraba el exhibicionismo y el voyerismo, hacia un estado afectivo que puede llegar a lo patológico.
Trabajó en un sentido constante y siempre presente el carácter dramático y una visión de la realidad sufrida y meditada en su interior. El arte de Schiele permite, entonces, perderse en el infinito existencial y se encuentra cara a cara con el significado de la vida, que desafía las órdenes y se detiene en el magma emocional de una mancha de color. Una de las fuentes de inspiración, surgió en las experiencias de enfermos mentales que su amigo Erwin Osen había realizado por encargo del Dr. Kronfeld: dibujos de pacientes del manicomio local de Steinhof. Era Osen un personaje con una mímica artificial, que Schiele en los retratos que le realizó consiguió trasmitir. Es posible establecer también una relación directa, comparando algunos dibujos con los realizados por el Dr. Paul Richer asistente del neurólogo Jean Martin Charcot que constituyeron un catálogo de rasgos característicos de fases patológicas. El pintor pudo adoptar esas tipologías en algunos de sus modelos incluyéndose él mismo, ya que poseen, los llamativos movimientos que presentan estáticos o en actitud convulsiva, cierto parecido con los «maniquís» de Charcot. El resultado de la investigación de Charcot y Richer, que observaron que sus estudios en parte reaparecían en pinturas y dibujos históricos, lo editaron en su obra Les démoniaques dans l'art (1887).
Observando a su alrededor, Schiele no pudo evitar sentirse fascinado por Van Gogh y con su personal carisma cromático, pesado y fuerte. Le rindió homenaje en La habitación del artista en Neulengbach, inspirada en El dormitorio en Arles (1888) del pintor neerlandés, como también reinterpretó Los girasoles, en una versión con color marrón opaco, donde los pétalos pierden consistencia y adquieren la trágica verdad de decadencia. El formato muy alargado y la mímica de las grandes hojas convierten a su girasol en un reflejo de sentimientos casi humanos.
En la fase final de su vida el trazo se vuelve más nervioso, alcanza la máxima libertad de expresión creando muchos paisajes, en los Cuatro árboles, del año 1917, ya emplea colores calientes y el fondo se convierte en un ambiente con emociones violentas. Muestra en esta pintura, unas líneas horizontales y verticales en su composición y un árbol con las hojas caídas, entre los que se encuentran llenos de ellas, hace conseguir un efecto otoñal de melancolía.
El autor describió en una carta de 1913 sobre la pintura de la naturaleza:
También hago estudios, pero creo y sé que la copia de la naturaleza carece de importancia para mí, porque yo pinto mejor a partir de los recuerdos, como visión del paisaje. Ahora observo sobre todo los movimientos corporales de las montañas, el agua, los árboles y las flores. Por todas partes le recuerdan a uno movimientos similares a los del cuerpo humano, sentimientos similares de alegrías y penas en las plantas.
Los paisajes urbanos del artista cambiaron como lo hicieron también las representaciones de la naturaleza. Los paisajes de su juventud mostraban un estilo tradicional, entre los que se encuentran los realizados en Klosterneuburg. En 1910 pinta dos cuadros que llevan el título de La ciudad muerta, inspirados en la novela Brugues-la-morte, traducida al alemán, del escritor belga Georges Rodengach (1892). Renunció a la descripción del entorno o de una topografía y se centró en las construcciones de las casas, muchas de ellas a vista de pájaro como ocurre en el Paisaje de Krumau (1916) o en Casa del suburbio con ropa tendida (1917), donde manifestó una visión íntima que presenta una sencillez con aspecto pintoresco. Esta misma forma de hacer, en los dibujos, le acercan a una apariencia más ilustrativa, en definitiva, en sus paisajes no se ven chimeneas ni testimonios de ninguna clase de técnica industrial, igual que para el poeta Georg Trakl la «gran ciudad no producía ningún paisaje espiritual». El pintor y escritor Albert Paris Gütersloh, amigo de Schiele, fue el primero que apoyándose en la «vista de pájaro» describió en un ensayo de 1911: «Él (Egon Schiele) llama muerta a una ciudad que ve en perspectiva, de arriba hacia abajo. Porque cualquier ciudad lo sería si se la mirara de esa forma. El doble significado de la vista de pájaro se comprende inconscientemente. El título es equivalente a la idea del cuadro que designa». Wikipedia
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