6 nov 2016
Una cena solidaria con Leonardo DiCaprio
2 nov 2012
La noticia más censurada nº14 (Argenpress) ¿Quiénes son el 1% top y cómo se ganan la vida?
29 sept 2012
La crisis y el comercio del lujo
22 mar 2010
La crisis afecta también al negocio de la cirugía estética
En el último año, según nota del diario El Mundo, los cirujanos estéticos han sufrido un recorte de entre el 40% y el 60% (datos de SCIERPE, Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética). Y estos tres primeros meses de 2010 se ha experimentando una bajada más ostensible aun.
Lo mismo ocurre en Estados Unidos. Las operaciones en este campo han caído un 30% en los últimos 5 años. La posibilidad de financiar este tipo de servicios a través de los bancos se ha reducido mucho, lo que repercute directamente en el sector, aun cuando no disminuye el deseo o interés de los usuarios por estos tratamientos.
La reducción en este campo afecta escencialmente al aumento de pecho y la liposucción. "El perfil de las personas que se interesan por estas prácticas suelen ser jóvenes que viven de su sueldo, y carecen de ayudas económicas", comenta el cirujano Javier de Benito.
Teniendo en cuenta que estas operaciones requieren un tiempo de reposo, la idea de tener que dejar de trabajar, los echa para atrás ante un posible despido.
Esta reducción no afecta a tratamientos que no requieren quirófano, y son más asequibles, aunque el resultado no sea el mismo.
Por ejemplo para reducir grasas acumuladas se puede recurrir a tratamientos de ultrasonido (destrucción del tejido graso por efecto del calor). La diferencia de precio puede subir a un 50% respecto de una cirugía. No es tanto que las personas no accedan a tratamientos de estética, sino más bien que optan por espaciarlas en el tiempo y escoger las más económicas.
las prácticas más económicas son: fotoesclerosis con láser, esclerosis química, peeling, ultrasonidos, rinomodelación, radiofrecuencia, y láser.
9 mar 2010
La cultura del nuevo capitalismo. Entrevista Richard Sennett
Entrevista a Richard Sennett
por Claudio E. Benzecry
24.12.2005
Diario CLARIN, Suplemento de cultura Ñ.
El sociólogo norteamericano Richard Sennett realizó uno de los más lúcidos estudios acerca del impacto de la flexibilización laboral en la formación de la personalidad. Entrevistado en Nueva York, explica por qué el "nuevo capitalismo" desarticuló los lazos sociales, y anticipa la línea de su último ensayo, "La cultura del nuevo capitalismo". Por otra parte, el politólogo argentino Fernando Iglesias polemiza con esa "glorificación calvinista (y nostálgica) del trabajo".
Richard Sennett es uno de los investigadores que ha iluminado de manera más rigurosa la relación entre capitalismo y personalidad. Desde sus primeras investigaciones históricas hasta sus últimos libros, ha utilizado diversos registros —archivos, novelas, entrevistas y la observación— para delinear dos hipótesis que recorren toda su obra: una, que la privatización de la vida pública redunda en una ausencia de espacios donde los extraños puedan encontrarse y reconocerse en sus diferencias; que las formas de la política que de esto resultan están cargadas del código afectivo más propicio para la esfera íntima y culminan en los líderes carismáticos y autoritarios.
Sennett se hizo conocido en Argentina en 2002 con la publicación de La Corrosión del Carácter, un libro en el que el autor discute las consecuencias personales de la flexibilización laboral. Su último libro publicado en Argentina es Respeto, en el que, desde un registro autobiográfico, interroga las posibilidades de interactuar equitativamente y en cooperación en relaciones teñidas por la desigualdad de capacidades y experiencias. En Nueva York, Sennett habló con Ñ.
- —La relación entre capitalismo y personalidad ha sido un núcleo de su obra. ¿Piensa que es aún productivo hacer estas preguntas?
- —Si, de hecho esta pregunta se hace muy urgente por los cambios producidos por y en el capitalismo moderno. Este tiende a ser mucho más individualizado, aislante que en el pasado. Lo que argumento es que este nuevo capitalismo flexible desmonta la arquitectura burocrática que durante muchos años, a veces de manera feliz, otras no tanto, mantuvo a la gente agrupada. En este sentido el nuevo capitalismo es un sistema mucho más individualizante que los sistemas fijos, a gran escala, permanentes, de las grandes burocracias. El problema con la individualización es que el valor individual ha mutado en un asunto de habilidad y movilización de talento. Ya no reside más en el respeto recibido como miembro de una categoría social: el trabajador. El centro del sistema se movió del reconocimiento hacia el auto-desarrollo y la mayor parte de la gente perdió en el cambio. El sistema no tiene suficiente espacio para acomodar a la gente a la que presiona para que sea más habilidosa y más competente.
- —¿Qué tipo de sociedades construye este nuevo capitalismo?
- —Un mundo mucho más polarizado, que se divide entre relaciones sociales a gran escala en derredor del trabajo y relaciones personales, propias del mundo privado. Lo que se pierde son las organizaciones políticas intermedias que pueden mediar. Las ciudades, por ejemplo, se hacen más homogéneas, son más parte del capitalismo que sociedades auto-organizadas. El capitalismo flexible debilitó a los gremios y sindicatos, otro tipo de instancia de mediación institucional. El tipo de sociedades que construimos se erige sobre divisiones absolutas, la abstracción creciente del mundo del trabajo y el mundo que va hacia la intimidad de las relaciones afectivas.
- —Su obra parece moverse de libro a libro; un tema irresuelto en uno parece llevarlo al próximo. ¿A dónde lo ha llevado el hecho de terminar "Respeto"?
- —En dos direcciones. Por un lado, estoy publicando una mirada general sobre el nuevo capitalismo que lleva ese título, la cultura del nuevo capitalismo. Con éste considero que ya he dicho todo lo que tenía que decir sobre este tema, así que vuelvo a uno de mis primeros amores: un proyecto sobre las prácticas culturales materiales, el tipo de asuntos sobre los que escribí un poco en El declive del hombre público. El resultado primero de esto es un libro sobre el artesanado, sobre las relaciones entre las actividades mentales y manuales. Quiero hacer una serie de libros para mostrar el modo en que la cultura aparece expresada en prácticas materiales.
- —En muchos de sus trabajos utiliza su propia práctica artesanal, la música, como metáfora de la interacción social. ¿Cuáles son los límites y las ventajas de esta metáfora?
- —La ventaja es que nos ayuda a comprender cómo existe la cooperación en la desigualdad. La colaboración musical sucede entre gente que no hace lo mismo. El punto es entender, por ejemplo en una orquesta; cómo un gran número de actores individuales que hacen cosas diversas y de diverso valor expresivo tocan juntos. Es en ese sentido que la música se convierte para mí en una campo de investigación sobre la cooperación. El límite es bastante obvio. Que el poder controla a las relaciones sociales de una manera que aparece más morigerada en la música. Las prácticas de control tienen un fin distinto en las artes performativas que en la sociedad en general. Este no es sólo un dilema personal, existe toda una línea de pensamiento que se remonta a Maquiavelo, que piensa de manera dramatúrgica a las acciones sociales y políticas.
- —¿Cómo relaciona a la música con el resto de su práctica intelectual?
- —¡No la relaciono! Las tengo totalmente separadas. No enseño música, escribo sobre ella pero trato de no escribir sobre lo que me gusta tanto. Nunca tuve una relación fácil entre estos dos mundos. Yo nunca entré en una relación como la de Adorno, cuya experiencia de la música estaba influida por su actividad filosófica. Aunque lo que yo experimento con la música ha aparecido de alguna forma u otra en mis investigaciones sobre la vida social, no puedo decir que la sociología me haya convertido en un mejor músico, como sí podría decirse quizá de Adorno.
- —¿Y la escritura de ficción? Sé que ha escrito dos novelas.
- —Escribir no es algo que salga de manera natural, tuve que aprender cómo escribir y esto sale más fácil en la ficción que en el ensayo. Yo quisiera ser recordado como un escritor acerca de las sociedades antes que como un sociólogo y pienso que lo que trato de hacer es crear un lenguaje expresivo, una estética, para entrar a los problemas sociales. La ficción ha sido para mí un laboratorio para encontrar el lenguaje expresivo para el ensayo.
- —¿Se considera un intelectual público? ¿Cuál debería ser el rol de ese tipo de intelectual?
- —No sé qué debería hacer un intelectual público. Sí sé que alguien que escribe debe ser tan informativo como pueda para quien lo lee sin comprometer sus estándares intelectuales. Y que así es como se forma el ámbito público, cuando la gente se quiere comunicar entre sí. Quienes no se quieren comunicar, especialmente con aquellos que no son como ellos, han concluido en sus propios palacios, encierros de la búsqueda intelectual que perpetúan el propio poder. El problema es mayor en los Estados Unidos que en Europa o en América latina, donde existe una larga tradición de diálogo público. Pero en los Estados Unidos la academia tendió a aislarse de la arena pública. Aunque esto por suerte está cambiando. Estoy muy contento de que la idea de la sociología como una forma de expresión, como una forma de literatura, haya cobrado auge entre los jóvenes; que el divorcio entre saber y expresar que era tan fuerte en el momento positivista y que significaba que mucho de lo que escribían los sociólogos era ilegible, ha sido superado. Eso es bueno porque significa que los sociólogos pueden volver a la esfera pública en vez de refugiarse en una práctica intelectual hermética.
- —Desde "El Declive del hombre público" en adelante usted abogó por espacios sin fines específicos donde la gente pudiera desarrollar una sociabilidad pública. ¿Cuáles serían estos espacios hoy?
- —Creo que los que dije entonces aún se mantienen; serían espacios impersonales en vez de locales, mixtos en vez de homogéneos, espacios esencialmente urbanos. El cambio reside en dónde se pueden encontrar estos espacios. Cuando escribí el libro, el tamaño de la mayoría de las ciudades marcaba que el centro urbano sería el lugar de la sociabilidad pública. Con el tipo de ciudades que se están desarrollando hoy en día, la idea de un solo centro como el foco de la vida social se ve eclipsada. Acabo de volver de Shangai, una ciudad de 20 millones de habitantes. No tendría sentido, seria ecológicamente disfuncional intentar concentrar todas las funciones sociales en el centro de ese tipo de ciudad. Al dispersar el centro social, al tener varios de ellos, lo que comienza a suceder —y los chinos lo están entendiendo— es que aparecen estrategias de resistencia a formas de poder altamente centralizadas. Mi respuesta sería: el carácter es el mismo que yo imaginaba, pero dado el crecimiento económico y poblacional, la locación de ese espacio público se ha convertido en múltiple, en vez de unifocal.
- —A pesar de esto ¿aún considera a la vista como el sentido principal para construir una sociedad democrática?
- —El ojo es más importante que la palabra. El ojo es el órgano por el que los extraños se conocen y reconocen y la esencia de una sociedad democrática es que la gente aprende acerca de aquellos a quienes no conoce. Diría que es el sentido más subvalorado, uno no piensa a la democracia en términos visuales, lamentablemente aún no hemos teorizado bien este aspecto. Hice un trabajo bastante pobre al respecto en La Conciencia del Ojo. Me parece una tarea urgente saber qué es lo que aprendemos cuando miramos a gente de la que no sabemos nada y mirando lugares cuando no estamos en casa. Lo visual es un ámbito político que no hemos terminado de comprender.
Richard Sennett. CHICAGO, 1947. SOCIOLOGO.
Nació en uno de los barrios más pobres de Chicago y se destacó en su juventud como solista de cello. Residió en Boston, Londres y Nueva York y realiza investigaciones alrededor del mundo. El historiador y sociólogo Richard Sennett es una de las autoridades mundiales en procesos urbanos, tanto que ha sido convocado recientemente para dirigir un programa conjunto entre el MIT y Harvard (donde estudió) sobre ciudades. Enseña en la New York University y en la London School of Economics. Sus libros recientes han retomado la línea de uno de sus primeros trabajos: "The Hidden Injuries of Class", indagando la relación entre reconocimiento, identidad, trabajo y persona. Recibió en 2004 el premio a la trayectoria de la Asociación Norteamericana de Sociología. DDOOSS
26 dic 2009
21 dic 2009
Cómo se vive la crisis en Nueva York
Si paseas un jueves por la noche por la avenida Madison, no verás ni coches ni gente, a pesar de que Nueva York es una ciudad que nunca duerme, pero es posible que te topes con un montón de cajas de cartón bien dispuestas contra la fachada y en las escaleras de algunos edificios. Hay gente que duerme en esas cajas. Y eso en Manhattan, donde el metro cuadrado para vivienda cuesta US$8.000 en promedio y un plato de comida en un restaurante promedio no baja de US$25. Hasta ahora indigentes se veían en el Bronx, en Brooklyn, o en Queens, pero no en Manhattan.
“Indigentes ha habido siempre”, dice Mario, el cajero ecuatoriano de una tienda de comestibles en la avenida Lexintong, “pero creo que nunca ha habido tantos”. Mario vive en Queens y llegó a este país hace 28 años. Ha vivido varias crisis, pero esta —asegura— es la peor que le ha tocado.
“Se vende poco, las personas prefieren no gastar y es peor porque todo el mundo tiene deudas”, se lamenta. Hace dos meses debió “dejar ir” a un sobrino de su esposa que trabajaba con él desde hacía seis años. En el 2004, había diez personas que trabajaban en la tienda. Hoy quedan dos.
Guardando las distancias, un compatriota que trabaja en un hotel y que vive hace más de 20 años en esta ciudad, dice que “las cosas están duras”. “Antes podía viajar hasta tres veces cada año a visitar a mis padres que viven en Chorrillos. Este año, tal vez no viaje”, cuenta resignado. De hecho, hasta hace algunos meses, era impensable conseguir una habitación en este hotel sin tener una reservación previa. Ahora —con algunas limitaciones, es cierto— sí se puede.
Pero la desaceleración va más allá. Una periodista que asiste a un seminario en Houston y Nueva York, miraba perpleja la tienda de Banana Republic en la Quinta Avenida. “Jamás había visto ofertas de 40% en las ventanas de las tiendas en esta parte de Manhattan”, comenta .
Y se nota. Conseguir un espacio en las principales avenidas de la isla es sumamente difícil y caro, pero siempre ha habido inmensas listas de espera para conseguir uno. Hoy, casi en cada cuadra hay un espacio vacío, incluso en la Quinta Avenida y las calles Madison, Lexintong y la calle 57.
La histórica y famosa megatienda de Virgin Records en Times Square anunciaba una liquidación total por cierre definitivo. “Cuatro últimos días, todo con entre 50% y 80% de descuento”. Una señora salía de la tienda llevándose un maniquí, una silla alta (que habría utilizado una cajera) y una pequeña mesa mostrador. “Trescientas personas perderemos nuestros empleos”, se lamentaba una de las acomodadoras.
“Hoy tenemos un promedio de 300 comensales por día cuando antes superábamos los 500”, cuenta el mesero panameño de un restaurante que servía a precios exorbitantes algunos platos. Lo mismo decía un taxista de Uganda, pues sus ingresos habían caído 40%.
En Houston, Texas, uno de los estados más ricos de EE.UU. que tiene algunos de los centros comerciales más grandes del mundo (complejos de varios edificios), el retroceso de la demanda también se siente. Había mucha gente en el centro comercial, pero nadie compraba en las tiendas.
Y es solo el comienzo. Casi toda la economía de EE.UU. depende del consumo de sus habitantes, que hoy prefieren ahorrar. Terrible paradoja tener que preferir a la cigarra antes que a la hormiga.
La necesidad es la madre de la inventiva
El estadounidense promedio está preocupado, y con razón. Las noticias sobre plantas que cierran y despidos masivos se han sumado a aquellas sobre asaltos y asesinatos y están inundando los medios de comunicación.
Pero también está generando iniciativas. Tom Reynolds trabajaba en una conocida tienda de ropa en la Quinta Avenida hasta que lo despidieron en enero. Luego, tras evaluar varias posibilidades, descubrió que podía pasear turistas en los alrededores del Central Park.
“Felizmente aún no tenemos hijos, y, si bien es cierto que no gano mucho dinero, me divierto”, dice aliviado mientras pasamos al lado de un carro tirado por caballos y su conductor, quien mira con encono a Tom, que sonríe mientras pedalea.
Media hora de paseo cuesta US$10, lo que hace una tarifa de US$20 por hora o unos US$4.000 al mes, que, en Nueva York, no es mucho. Menos aun si se paga una renta que equivale al 30% de eso y nunca se tiene la seguridad de que habrá trabajo todo el día. De hecho, en promedio —dice Tom— se lleva algo más de US$2.000 a su casa.
Él solo trabaja de día y muy cerca del parque. Hay quienes lo hacen de noche y esquivando los autos. Deporte de aventura en el corazón de Nueva York. El Comercio
14 dic 2009
La guerra como solución a la crisis
JFK dejó para la eternidad aquello frase suya de que él también era berlinés. Hoy por hoy, todos los políticos, y digo todos (no hay diferencias entre izquierdas y derechas) pueden sostener sin rubor que ellos también son keynesianos. Y es que, en cuanto tocan poder, aplican esa máxima económica marxista. Marxista de Groucho: más madera. Y nosotros, los contribuyentes, hemos de seguir sosteniendo su imparable máquina de gasto público desaforado, proteccionista, electoralista, etc y etc.
Uno es tremendamente incrédulo sobre esas teorías de que el NewDeal, o las políticas keynesianas sirvieran de algo para salir de la crisis del 29. Tampoco creo que fuese el megaestímulo económico de la IIGM el que sacaría al mundo de la recesión. O quizás sí, pero no entendida la guerra como una mera medida política económica de demanda. Lo que ocurre es que los únicos que lo formularon descarnadamente cómo usar la guerra para salir de la crisis fueron los ideólogos keynesianos por excelencia, los nazis.
Permitidme que os resuma exageradamente el modelo socioeconómico del fascismo o del nazismo. En el mismo la lucha de clases del marxismo era eliminada. Trabajadores y empresarios convivían en feliz armonía. Los trabajadores encuadrados bajo sindicatos verticales, tutelados por el Partido, garante de innumerables conquistas sociales (vacaciones, seguros sociales, etc). Los empresarios contaban con esta paz social, pero a cambio debían renunciar a lo que entendemos por libertad de empresa. El mercado era sustituido por un remedo del mismo, trufado de medidas intervencionistas, cuando no de puro nepotismo.
Y aquí algunos os preguntareis como se conseguía esa cuadratura del círculo. Algunos dirán que era pensar en la Patria, en el interés nacional (social, o general, o cualquiera de esas entelequias) y ponerse todos a trabajar como hormiguitas. De eso nada. El Estado financiaba esa paz social, ese paraíso, a través de deuda e impuestos. Pero el NSDAP era plenamente consciente de que esto no era sostenible a largo plazo. Y se recurría a un modelo económico de éxito probado en la antigüedad: el pillaje. Y para dicho pillaje no eran suficientes los recursos que eran expoliados a los alemanes marcados como no alemanes por el régimen.
Y es que la teoría del Lebensraum o espacio vital no deja de ser otra cosa que la versión sofisticada del pillaje. El pueblo (alemán) necesita espacio (pensemos en las políticas de natalidad), recursos para sobrevivir. El pueblo alemán deben expandirse y apoderarse de esos recursos. Y, colorín colorado, ya tenemos cómo financiar esa maravillosa comunidad nacional por encima del mercado y de las tensiones sociales: el robo, la esclavitud, etc. Nada nuevo bajo el sol.
Evidentemente, el otro bando no lo formulaba tal que así, pero está claro que también aplicó su propia política de Lebensraum, especialmente provechosa si tenemos en cuenta que fueron los que ganaron el conflicto. Así, pudieron apoderarse de mercados, sojuzgar naciones, desarrollar nuevos modelos neocoloniales que permitiesen soportar al Estado del Bienestar en buena parte de los países occidentales. Quizás, cuando se dice que el mundo salió de la crisis tras la IIGM habría que estudiar quién salió y quién se quedó pagando el pato.
Solo un inciso final para todos aquellos que están descubriendo ahora el relativo valor del dólar, para aquellos que no se explican en qué se ha sustentado durante años dicho chollo que ha contribuido a financiar el American way of life. Pues era evidente señores. Se basaba en algo tan viejo como el derecho de conquista. Y si sustentábamos su déficit, usando su moneda, era en buena medida el pago de su papel como sheriff mundial, lo mismo que Roma pagaba a sus mercenarios. La seguridad tiene un coste, y eso lo saben los protegidos de Corleone o los contribuyentes de cualquier modalidad de impuesto revolucionario.
Por tanto, cabe concluir que la guerra en sí no es precisamente una solución a los problemas económicos. O sí, si hablamos tan solo de los vencedores. El blog salmón
9 dic 2009
3 dic 2009
España, casi 4 millones de parados
Casi cuatro milllones de parados. En concreto, los datos del Ministerio de Trabajo recogen que en España ya hay 3.868.946 personas en paro, al registrarse en el mes de noviembre 60.593 desempleados más, lo que supone un 1,6% más que en el mes de octubre.
Esta dato constrasta con el registrado en noviembre de 2008, en plena crisis económica, cuando el desempleo aumentó en 171.243 personas. En este sentido, destaca que en términos interanuales el incremento es de 879.677 desempleados, un 29,4%.
La secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo, opina que los incrementos del paro registrado "se van acercando paulatinamente a los niveles propios de periodos de crecimiento económico", ya que el incremento medio de los meses de noviembre entre 2001 y 2007 fue de 44.000.
Por sectores económicos el desempleo aumenta en servicios en 38.258 (1,7%); en construcción en 9.908 (1,3%), en industria en 3.240 (0,6%), en agricultura en 2.790 (2,6%) y en colectivo sin empleo anterior, 6.397 (2,2%).
El desempleo masculino se sitúa en 1.940.401 al subir en 35.874 personas (1,8% más) y el femenino se queda en 1.928.545, al incrementarse en 24.719 desempleadas (1,3% más) en relación al mes de octubre. Si lo comparamos con noviembre de 2008 el paro masculino sube en 492.621 (34%) personas y el femenino se incrementa en 387.056 (25,1%).
Entre los jóvenes menores de 25 años el desempleo sube en noviembre en 2.865 personas (0,6%), respecto al mes anterior, y entre los mayores de 25 sube en 57.728 (1,7%).
En cuanto a autonomías, el desempleo baja en Extremadura (con 1.100 parados menos), mientras que sube en las 16 restantes, encabezadas por Cataluña (11.802 desempleados más) y Comunidad Valenciana (8.322 parados nuevos). Por provincias, el desempleo registrado desciende en nueve: Almería (-1.775), Jaén (-1.639), y Córdoba (-1.120). Por el contrario sube en 43, encabezadas por Illes Balears (8.269) y Barcelona (7.157).
Menos contratos indefinidos
Durante el mes de noviembre se han registrado un total de 1.204.027 de contratos, que supone un incremento de 41.413 sobre el mismo mes de 2008 (un 3,5% más). Sin embargo, este incremento no se ha visto reflejado en los trabajos indefinidos, ya que en noviembre se han registrado 107.420 contratos indefinidos, que supone una reducción del 16,8% (21.703 contratos menos) sobre el mismo mes de 2008.
Asimismo, en la medición de la contratación acumulada se ha reducido un 16,7%, al realizar entre enero y noviembre de este año 2.599.388 contratos menos, que en el mismo periodo del pasado año.
Respecto a las prestaciones, el número de solicitudes ascendió en octubre a 1.043.480, lo que supone un aumento del 63% sobre el mismo mes de 2008. El total de beneficiarios es de 2.773.978, con un incremento del 39,7% respecto al mismo mes del año anterior. La tasa de cobertura del sistema de protección por desempleo ha sido de 75,3%.
La nómina de octubre de 2009 ascendió a 2.664 millones de euros, lo que supone un aumento del 33% en términos interanuales.
En cuanto al Programa Temporal de Protección por Desempleo e Inserción, que entró en vigor el 17 de agosto, cuenta con 259.428 solicitudes en el registro del Servicio Público de Empleo Estatal.
A pesar de que ya se preveía que noviembre se registrará un incremento del número de desempleados --un mes en el que es habitual este aumento, recordaba ayer el ministro Celestino Corbacho--, el Gobierno se agarra a una mejoría: el indicador crece pero a un ritmo menor que en meses anteriores.
Sin embargo, en la Unión Europea, España se lleva la medalla de oro en las peores categorías: lidera el paro masculino, el femenino y el desempleo juvenil (cifra que incluso rebasa el doble de la media europea).
1 dic 2009
Lo que pierden las discográficas
La grandes perjudicados por las descargas ilegales no son los artistas, sino las discográficas. Según una información elaborada por The Times Online, la realidad de la industria musical no es como nos la estaban pintando: a pesar de las descargas ilegales, los artistas ganan cada vez más dinero.
Los datos recogidos entre 2004 y 2008 son muy reveladores y estiman que, durante el año que viene, los ingresos obtenidos por los artistas a través de la música en directo podrían superar el total de la facturación de las discográficas en concepto de venta de discos.
El informe pone en evidencia dos temas: que el crecimiento de los ingresos por conciertos no muestra señales de debilidad y que el directo es, sin duda, el negocio más lucrativo para los artistas. El motivo es que el porcentaje del importe de la entrada que acaba en el bolsillo del artista es muy alto, según la estimación realizada por el equipo de The Times Online.
Otra cuestión llamativa que muestra el reportaje es que los ingresos acumulados por los artistas han crecido en los últimos cinco años, a pesar del desplome de la industria discográfica. La edición digital del diario inglés atribuye este aumento a la venta de entradas en los conciertos y al pago de royalties, que "supone una partida en los ingresos de la industria mucho más grande de lo que la gente cree", afirman.
Además, la publicación hace hincapié en la influencia que ejercen las descargas ilegales en la industria musical. Señala que, a pesar de que la British Phonographic Industry (que representa a las discográficas en Reino Unido) denuncia año tras año el problema que suponen las descargas ilegales, quizá debería corregir su discurso e indicar que lo único que se ha resentido en este tiempo es el sector discográfico.





