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4 jul 2017

La lamentable vida de las prostitutas japonesas de la era Edo


La era Edo trajo al Japón una época de paz y prosperidad aparentes. Sin embargo, este período que va desde el 24 de marzo de 1603 hasta el 3 de mayo de 1868, escondía una tremenda falta de libertad para los habitantes del país debido unas normas que regulaban en exceso cualquier momento de sus vidas. Además, escondía un ahogamiento económico ejercido por el estado que derivó en grandes hambrunas. Una de las soluciones para las familias campesinas era la venta de sus hijas para dedicarlas a la prostitución. Continúa leyendo

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8 abr 2017

La extracción del coltán: guerras y genocidio de gorilas

El coltán se extrae en diversas partes del mundo. Australia es el principal productor mundial, aunque también lo explotan Brasil, Nigeria, China, Tai­landia y los países escandinavos (don­de se descubrió originalmente). Pero investigaciones recientes calculan que la mayor parte de las reservas globales potenciales de tantalita se sitúan en África, y de ellas, el 80 % se encuen­tran en el territorio de la República Democrática del Congo (ex Zaire), sobre todo en la región oriental del Kivu. Allí han puesto sus ojos sobre todo en los últimos cinco años gran­des multinacionales como Intel, Sony, Siemens, Ericsson, Nokia, Hitachi y muchas otras.

Este mineral está formado por la combinación de dos elementos, ambos raros, llamados columbio y tantalio, y es componente fundamental de gran cantidad de aparatos e instrumentos de las llamadas nuevas tecnologías, como los móviles, las pantallas de plasma, los Gps, las videoconsolas, los Mp3 y Mp4, las cámaras de fotos y los juguetes electrónicos.
También requieren coltán algunas estructuras tan importantes como los cohetes espaciales, las armas teledirigidas y los satélites artificiales. Continúa leyendo aquí y aquí.

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27 feb 2017

Los cuatro más ricos de Indonesia tienen más que 100 millones de pobres

  • En un día, un multimillonario puede ganar, solo con los intereses de su fortuna, más de 1.000 veces la suma que gastan los más pobres en sus necesidades básicas en todo un año.
  • El número de multimillonarios en este país emergente que registra un fuerte crecimiento económico pasó de uno en 2002 a 20 en 2016. Continúa leyendo

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6 nov 2016

Una cena solidaria con Leonardo DiCaprio

Si estás en Edimburgo, y por solo €5,50 que irán a parar al restaurante Home, podrás disfrutar de una cena con el actor Leonardo DiCaprio siempre que hagas una donación para alimentar a los sintecho. Lee más

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5 nov 2016

Lita Cabellut: la indigente española que ahora es la pintora más cotizada de nuestro país

Abandonada por su madre, vivió su primera infancia a base de pedir limosna en la calle. Ahora es la pintora más cotizada de España en el mundo. Lee más 




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2 nov 2012

La noticia más censurada nº14 (Argenpress) ¿Quiénes son el 1% top y cómo se ganan la vida?

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info) El 1 por ciento más rico de Estados Unidos ahora posee más del 40 por ciento de la riqueza y se lleva a casa casi un cuarto de la renta nacional. Evidencias basadas en declaraciones de impuestos indican que esta súper elite del 1 por ciento se compone de ejecutivos no financieros, profesionales de las finanzas, dueños de bufetes de abogados, propietarios inmobiliarios y profesionales médicos. Las ganancias en este nivel crecen en correlación con la desregulación y otros cambios legales que trajeron la crisis financiera. Mientras el 99 por ciento padece las consecuencias directas de la crisis, el 1 por ciento se muda cada vez más lejos de los vecindarios en deterioro, a vivir a enclaves ricos más aislados, según un estudio de Stanford University en 2011. En las protestas en Wall Streets se puso el mayor énfasis en el "99%" versus el 1%". Una respuesta a la pregunta ¿quiénes componen el 1%? y ¿qué hacen para ganarse la vida? fue ofrecida por Mike Konczal, en su artículo “Who Are the 1 Percent and What Do They Do for a Living?”, publicado en Rortybomb, el 17 octubre 2011, y posteriormente validado como “noticia independiente” por el Proyecto Censurado y la Fundación Media Freedom International. Lo más relevante del trabajo de Konczal son los gráficos (en inglés) basados en datos de las declaraciones de impuesto e investigaciones de diferentes autores. Los gráficos de Konczal exponen el tipo de trabajo y el crecimiento de los ingresos de los principales miembros del 1% y aspectos del cambio en la mayor desigualdad del ingreso. El autor concluye que el 60 por ciento de ingresos más alto pertenece a esas profesiones y que bajo la manera en que se estructuran las corporaciones bajo las leyes actuales " un negocio existe sólo para enriquecer a sus accionistas, incluyendo, por supuesto, a los propios altos directivos que se pagan a sí mismos mucho más dinero que el concepto de dividendos generados por las ganancias". Precisamente estos auto-pagos, o bonos, es lo que más molestó a la gente del movimiento Occupy Wall Street, sobre todo porque el 1 por ciento top "hace retiros de riqueza en tiempos de bonanza y luego dejan a los trabajadores y al resto de la economía real la carga de hacer frente a las consecuencias". Hay una buena razón para centrarse en el 1%, en lugar del 10% ó 50%. Los altos pagos que se otorgan a sí mismos los altos ejecutivos corporativos han empequeñecido los salarios de los trabajadores, como una recompensa por participar en prácticas de ingeniería financiera en la sombra. Estos problemas requieren una solución legal y por lo tanto constituyen un reto democrático y un replanteamiento de cómo queremos estructurar nuestra economía, dijo www.mediafreedominternational.org. Los gráficos abordan las ocupaciones del 0,1 por ciento top, que integrarían la porcion superior del 1 por ciento (el 10% del 1%), incluyendo las ganancias de capital: “Todo se reduce a gerentes, ejecutivos y personas que trabajan en las finanzas. Los hallazgos sugieren que los ingresos de los ejecutivos, gerentes, supervisores y profesionales financieros pueden representar el 60 por ciento del aumento en la proporción del ingreso nacional que percibe el percentil superior en la distribución del ingreso entre 1979 y 2005”. Como dato curioso, el autor dice que “por cada deportista de elite que se ganó un lugar en la cima de la pirámide de los ingresos debido a los cambios tecnológicos y al estilo de mercados de trabajo superestrella que se transmiten por todo el mundo, existen dos bebés recién nacidos del sector fondos fiduciarios”. El 1% de gerentes y ejecutivos a menudo se encuentran en el nivel C de empleados, especialmente directores generales. Y sus ganancias frente al trabajador medio se han disparado en los últimos 30 años. Ernesto Carmona es periodista y escritor chileno. Notas y referencias: - Mike Konczal, “Who Are the 1 Percent and What Do They Do for a Living?,” Rortybomb, October 17, 2011, http://rortybomb.wordpress.com/2011/10/14/who-are-the-1-and-what-do-they-do-for-a-living. - http://www.mediafreedominternational.org/2011/11/23/who-are-the-top-1-and-what-do-they-do-for-a-living/ Estudiante investigadora: Nicole Trupiano (Sonoma State University) Evaluador académico: Peter Phillips (Sonoma State University)

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13 nov 2011

Ser negra y lesbiana en África. Y ser, además, pobre

ÁNGELES GARCÍA - Madrid - 20/10/2011 El País

Solo hay algo peor que ser negra y lesbiana en África. Ser, además, pobre. La fotógrafa y activista Zanele Muholi (Umlazi, Durban, Sudáfrica, 1972) es una profunda conocedora del tema. Por formar parte de esta comunidad y por los muchos años que lleva denunciando los crímenes consecuencia de la homofobia. Las terribles violaciones "curativas", las tremendas agresiones perpetradas contra las lesbianas negras en África, la realidad del VIH y los asesinatos han sido temas constantes en su trabajo. La sala de exposiciones de Casa África en Las Palmas de Gran Canaria abre hoy al público una retrospectiva de su obra titulada Fragmentos de una nueva historia. En esta entrevista realizada por correo electrónico antes de viajar a España para inaugurar la exposición habla con crudeza de la necesidad de poner cara a las víctimas de la discriminación, de la necesidad de seguir siendo una activista a plena dedicación y de las posibilidades redentoras del arte.

Pregunta. Su trabajo ha sido expuesto en lugares tan importantes como la Bienal de Sao Paulo (2010); el Victoria & Albert de Londres (2011) o la galería Leslie / Lohman de Nueva York (2011). ¿Están aquí recogidos todos sus temas?

Respuesta. Sí, en la selección de la exposición se tocan varias temáticas de mi obra. En especial, las políticas identitarias que se centran sobre los individuos LGBTI (Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales ) y negros en Sudáfrica y sus diferentes fases. Trabajo mucho en los Townships, donde nací, un espacio en el que me siento cómoda y donde pasan muchas cosas. La gente se niega a entender y hay muchos prejuicios, y eso hace que los LGTB no puedan vivir sus vidas abiertamente.

Me concentro sobre las identidades negras en este espacio. Es una manera de producir una historia sobre seres humanos que poseen múltiples y complejas identidades. Sudáfrica tiene la Constitución más progresista de África, pero una cosa es escribir una constitución y otra es la realidad cotidiana del país; aquellos que aparentemente están protegidos no se les debería discriminar ni atacar solo por su orientación sexual, solo por ser una mujer negra, lesbiana. Por lo que yo no estoy protegida.

Hay crímenes de odio, matanzas y múltiples formas de violencia donde se articula este prejuicio existente, a pesar de la Constitución. Por lo que en mi trabajo fotográfico y videográfico pongo de manifiesto esta distancia entre la constitución y la realidad, para asegurar una visibilidad y que los LGBT en Sudáfrica estén presentes en los libros de historia como contribuyentes a la economía del país. Hay que ponerles caras a las múltiples experiencias y realidades de las gentes de Sudáfrica. Documento las políticas identitarias como una activista visual y siempre desde dentro, porque yo soy parte de esa comunidad.

P. Mujer, negra, y lesbiana. ¿Cree percibir una triple discriminación?

R. En muchos casos, sí. Se viven muchas formas de discriminación. Para empezar soy Negra, de otra raza, que puede ser visto como inferior para los racistas, además soy Lesbiana y estoy en una relación interracial, yo soy negra y mi pareja es blanca. Cuando salimos las dos, como cualquier otra pareja a cenar o de compras, la gente nos mira y piensa que ella me paga, piensa que yo soy su mera sirvienta o asistente, como si yo fuera de su posesión, se piensa que la blanca me esta haciendo un favor. En ningún caso se nos ve como iguales dentro de una relación amorosa. Hay muchas parejas interraciales, de mujeres y hombres que pueden tener sus ventajas pero en nuestro caso son solo desventajas.

Hay muchas capas de discriminación no solo por ser negra y mujer pero estar en una relación con una persona del mismo sexo triplica el efecto. La raza juega un papel muy importante cuando se mezcla con el sexo. Los prejuicios se consolidan aún más y se establecen lecturas de poder y clase donde la mujer negra sigue a la mujer blanca como subordinada.

P. ¿Cómo sobrevive uno cuando debe de enfrentarse a esas discriminaciones?

R. Soy primero una activista. Enfrentarme a esa discriminación es parte de mi vida y no solo de mi trabajo fotográfico. Como fotógrafa considero que debo de tener una agenda política. Uno debe tener un empeño activista y entender el sentido y las maneras, las estrategias de cómo tratar con esa discriminación. Yo fotografío con un discurso político específico y no solo para crear imágenes bellas. Lo hago para crear diálogos y enfatizar nuestra resistencia y existencia en nuestros espacios y comunidades. Pero uno debe de tener mucho cuidado en la manera en cómo lo desarrolla. No solo me pongo yo en peligro sino que también pongo a las demás en peligro. Diferentes tipos de confrontación funcionan de diferentes maneras según tu interlocutor por lo que puedo poner a gente en peligro cuando me enfrento a los homófobos. Hay que generar buenas estrategias para tratar la discriminación. No es un trabajo puramente individual, trabajo como mucha gente, con muchas organizaciones, no lo hago sola.

P. ¿Siente que los colectivos feministas y las organizaciones gais son solidarios con usted?

R. Sí. Los colectivos feministas me han ayudado mucho. Trabajo con muchas académicas e intelectuales feministas en universidades y organizaciones diversas. Colaboro asiduamente en universidades con estudiantes que usan mi trabajo para sus estudios y a su vez me ayudan a articular mi propio trabajo. Funcionan como un punto de referencia para mí. Y es muy importante el hecho de que mi trabajo no solo se muestre en galerías, en museos sino que forme parte de la educación, del curriculo nacional. Mi trabajo se usa mucho en cursos sobre sexualidad y estudios de género. También han colaborado mucho las organizaciones gays.

Antes de ser un artista a tiempo completo yo era una activista a tiempo completo. Ahora soy una activista visual y colaboro con muchas organizaciones LGBTI en Sudáfrica y otros lugares. Colaboro en muchas publicaciones y soy miembro de algunas organizaciones LGBTI. De hecho acabamos de terminar un proyecto llamado Queer Malawi por ejemplo. Trabajo con muchas organizaciones feministas y no gubernamentales para dar toda la visibilidad necesaria a nuestra comunidad.

P. ¿Qué pasa con los partidos políticos convencionales? ¿Cómo llamaría su atención?

R. Mi fotografía es política. Todo depende de donde sea expuesto. Si la gente no acepta lo gay, todo se complica. Mi trabajo por ejemplo fue censurado por la exministra de las Artes y la Cultura de mi país, Lulu Xingwana. No sé cuantos más reaccionaran así ni tampoco cuántos me defenderían. El arte es política para mí. Hay artistas que se centran en la economía. A mí me interesan los derechos humanos. Reclamo el espacio público, que se supone que es dominio de todos aquellos ciudadanos amparados por la constitución. Quiero dar visibilidad a esos cuerpos y que sean escuchadas esas voces. Nadie debería sufrir por el camino. Si realmente todos luchamos por los derechos humanos, por la defensa de la ciudadanía entonces que realmente así sea.

P. Veo que sus fotografías están cargadas de historias. Algunas de ellas muestran momentos difíciles. ¿Hay alguna que destacaría en particular?

R. Toda la serie titulada Faces&Phases, cada rostro, tiene una historia que contar.También quizás la serie de las personas transgénero, de los Beulahs, esos bellos individuos que pasan de ser hombres a mujeres, de forma tan mágica. Este movimiento fantástico transgénero que está saliendo en Sudáfrica por primera vez. Es gente que nunca hasta ahora había gozado de un espacio para desarrollarse. También me preocupa el acceso a la salud de todos ellos. En su proceso de transformación necesitan muchas hormonas y medicamentos y muchos no tienen dinero para pagárselo. El gobierno tendría que resolver este problema.

Faces&Phases es muy importante. Me preocupa que se esté matando a gente. Que mujeres sean violadas. Me preocupa que se estén perdiendo vidas jóvenes. En este año hemos perdido ya a cuatro personas. El cuerpo de Ntsiki Tyatyela fue hallado en una basura en la esquina de la casa de su madre en Nyanga.

No solo soy fotógrafa debo ser una activista porque también te puede pasar a ti, te puede tocar en cualquier momento. Tu vida no esta garantizada. Jóvenes menores de 25 años brutalmente atacadas y matadas. Las lesbianas de nuestra comunidad asisten a más funerales que a fiestas.

Te empiezas a preguntar: '¿qué es la libertad?', '¿qué significa realmente la democracia?' Justamente el viernes pasado amigas mías asistieron al juicio de Zoliswa quien fue apedreada hasta la muerte con solo 19 años de edad. Un juicio que ha tardado cinco años en resolverse. Ayer mismo asistimos al memorial de esa chica de 21 años que fue encontrada en la basura. Esta es la realidad de Sudáfrica. Es doloroso, duele, y está todo equivocado. Es por eso que hago mi trabajo. Está mucho más allá de la belleza. Es sobre la pérdida. Toda esta violencia solamente por decir que amas a otra mujer.

P. Pese a la dureza de los temas que trata, la belleza flota en cada imagen, ¿cómo lo consigue?

R. Es muy importante en la fotografía establecer una relación cercana con la gente. Que haya una relación real y que entiendan el sentido de lo que haces y de lo que quieres conseguir. Es muy importante para mí conocer muy bien a la gente con la que trabajo. Darles apoyo cuando lo necesitan y si no puedo concedérselo yo dirigirles a aquellos que puedan dárselo. Las relaciones son francamente importantes. No puedes tener belleza, eso es solo una parte. No puedes conseguir imágenes potentes sin esa relación. Siempre pienso en qué estarán pensando cuando me acerco con mi cámara a retratarles. Cuando vienen los momentos difíciles hay que estar ahí para apoyar y mantener esas relaciones con cada una de las personas con las que trabajo. Y es muy importante que ellos entiendan los motivos de mi trabajo.

Así en las fotos donde retrato a personas vestidas con trajes tradicionales y collares con cuentas trato de deshacer las diferentes visiones sobre la sexualidad. Si somos miembros de diferentes tribus, Zulu o Kosa en Sudáfrica, a parte de ser LGBTI, tenemos también nuestros códigos y rituales ancestrales que forman parte de nuestra cotidianidad. Para los Zulus, las cuentas son muy importantes y forman parte de nuestros códigos de vestimenta, cada color tiene un significado. Estos significados que deberíamos compartir más allá de la belleza. ¿Qué significa un hombre femenino que viste con collares tradicionales de la joven prometida zulú? ¿Quiere decir que reclama sus valores ancestrales o es simplemente una manifestación artística? Todos estos significados se entremezclan.

P. En aras de esa belleza, ¿sería usted capaz de manipular una historia?

R. La mayoría de los espacios en los que trabajo son naturales. Se percibe que es natural y ves que esa belleza no se puede manipular. Si hiciera trabajo en un estudio donde todo se manipula, quizás. Pero yo trabajo en el contexto externo, natural. No hay necesidad de manipular, ni fabricar, es la realidad pura y dura. No hay necesidad de recrear un evento. Me gusta trabajar en ese espacio público, porque es nuestro y hay que apropiárselo. Son historias reales, personas reales, son personas bellas viviendo sus vidas reales. No hay necesidad de fabricar, de manipular, nada.

P. ¿Cree que el arte tiene un papel incuestionable en la transformación del mundo?

R. Esta pregunta es rara. El arte sí tiene un rol, pero todo depende del contexto en que se desarrolla. El arte LGBTI, no solo en Sudáfrica sino en todo África, sí tiene un rol que jugar, ya que es fundamental afianzar de dónde venimos e intentar que nuestro arte cambie las mentalidades de nuestros líderes políticos y religiosos. Sí tiene un rol pero si hay un espacio digno para ello y no ser perseguido y atacado, poniendo su vida en peligro.

Tiene un papel pero tenemos que pensar en el contexto en el que se presenta y donde se produce esa obra. Es importante que el arte cambie las cosas pero hay que concebir el espacio en donde se articula. Si pienso en los artistas del Apartheid que tuvieron que exiliarse para hablar, consiguieron cambiar muchas cosas pero desde fuera y se murieron en el exilio ya que no podían hablar desde dentro. Yo vivo en Sudáfrica pero si viviera en Ruanda sería perseguida y condenada. Ahí poco se puede hacer, ni en Malí, ni en Sudán. Todo depende de donde estás y a quien te diriges.

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25 ago 2011

Los 10 países mas pobres del mundo

Jaime Santirso | La Información

El hambre golpea el estómago de África y la conciencia de Occidente. Una sequía ha puesto en peligro a 8 millones de personas en Etiopía, Yibuti, Kenia y Somalia. A pesar de ello, ninguno de estos países es uno de los diez más pobres del mundo según la ONU. Hay mucha necesidad fuera de los focos.

El hambre vuelve a ser noticia. La peor sequía de los últimos 60 años nos lleva a mirar de nuevo hacia el Cuerno de África. Según el informe emitido por Naciones Unidas, ocho millones de personas de Etiopía, Yibuti, Kenia y Somalia necesitan asistencia médica urgente.

La escasez de alimentos está afectando de manera especial a este último país, donde uno de cada cuatro niños sufre de malnutrición severa. Desde allí ha comenzado un éxodo masivo: alrededor de 1.300 somalíes cruzan la frontera con Kenia a diario, pero el país vecino ya ha sobrepasado su límite. El campamento de refugiados de Dadaab triplica su capacidad y se ha convertido en la cuarta ciudad keniata más poblada.

A la sequía se unen los conflictos armados y una inflación galopante. En Somalia, los precios han subido entre un 150 y 180%.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) realiza cada año una clasificación de países en función de su riqueza. Para ello, se sirven del Índice de Desarrollo Humano (IDH), un indicador compuesto de muchas variables sociales y económicas agrupadas en tres parámetros: vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno. 27 de los últimos 30 países son africanos, pero ninguno de los países afectados por esta sequía se encuentra entre los diez últimos. Hay mucha pobreza más allá de la que llega a nuestras portadas.

Valorando la situación económica de los países africanos se pueden señalar algunos puntos comunes a la mayoría de ellos. A pesar de ser el continente más pobre, sus ciudades se levantan sobre las mayores reservas minerales del mundo.

Esta paradoja se extiende a la población, que desarrolla una actividad económica de subsistencia. La agricultura es el motor de la comunidad, que encuentra en el primer sector el pilar que la sostiene. En los países más atrasados el sector servicios es casi inexistente.

El contexto político está marcado por la inestabilidad; guerras civiles y levantamientos están muy recientes. Las políticas financieras no han sido acertadas, lastrando el crecimiento y disparando la inflación. Las tasas de desempleo, pobreza y analfabetismo son muy altas y la corrupción está presente en todos los niveles de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

La mayoría de los países sufren de un fuerte desequilibrio presupuestario arrastrado desde hace mucho tiempo, lo que se traduce en una enorme deuda externa. Todo esto produce una devaluación monetaria constante, que frena la inversión y el rendimiento. Este panorama adopta la forma de círculo vicioso retroalimentándose. Para que esto cambie, es necesario modificar la estructura desde sus cimientos.

Así está estructurada la economía de los diez países más pobres del mundo.

1-. Zimbabwe (IDH: 0,14)
La economía de Zimbabwe era una de las más sólidas de África pero se sumió en una profunda crisis a raíz de la toma de poder de Robert Mugabe. La tasa de inflación llegó al 100%; la mayor del mundo, 60 puntos porcentuales por encima de la segunda en la lista, Birmania. A pesar de ser el país más pobre del mundo según la ONU, llama la atención la tasa de alfabetización de la población adulta: 92,6%; a la altura de algunos países del primer mundo.

A día de hoy, a pesar de la inestabilidad política, su economía muestra signos de recuperación por primera vez en los últimos diez años. En 2010 registró un crecimiento del 5,9%. Entre otros factores, es debido a la eliminación del control de precios y al control de la inflación. Aun así, todavía debe hacer frente a una enorme deuda externa. El país tiene reservas de carbón, oro, platino, hierro, cobre, níquel y otros minerales.

2-. República Democrática del Congo (IDH: 0,239)
La República Democrática del Congo es un país con un potencial energético enorme. Su economía se encuentra en fase de recuperación después de décadas de decadencia, debida al alto nivel de corrupción y a las desastrosas consecuencias de la Primera Guerra del Congo. Este conflicto disparó su deuda externa, dilapidó la producción nacional y acabó con la vida de más de 5 millones de personas.

A consecuencia de esto, la inversión extranjera se evaporó por la inestabilidad política y la falta de infraestructuras. La situación mejoró con la retirada de parte de las tropas y la reapertura de relaciones con instituciones financieras internacionales. Aunque a ritmo lento, las reformas económicas han ido llegando.

La agricultura es una de las principales actividades de la población y representa más del 55% del PIB. Café, azúcar, té, caucho y algodón son algunas de las principales cosechas. Por su riqueza mineral, la industria también tiene una gran importancia.

Aunque su economía creció un 6% en 2010, la República Democrática del Congo todavía debe hacer frente a la corrupción y a la falta de transparencia de su gobierno.

3-. Níger (IDH: 0,261)
El sistema económico de Níger está basado en la subsistencia y la principal actividad es la ganadería y el pastoreo. Las continuas sequías han provocado una fuerte desertificación, lo que sumado al firme crecimiento demográfico no permite su despegue económico.

Este país centroafricano tiene uno de los mayores depósitos de uranio del mundo, cuya venta supone el 80% de sus exportaciones. También hay yacimientos menores de estaño, cinc, sal, hierro y fosfato de sodio.

Níger comparte moneda y banco central con los miembros de la Comunidad Económica de los Países de África Occidental (ECOWAS). Alivió parte de su deuda externa con la adhesión al programa de Países Altamente Endeudados (HIPC), lo que le permitió establecer servicios sanitarios mínimos e invertir en educación primaria, prevención del sida e infraestructura rural.

Las constantes ayudas del Fondo Monetario Internacional han contribuido a la mejora de la situación. En 2010 la economía comenzó a mostrar signos de recuperación después de la fuerte sequía de 2009, que afectó a las cosechas y diezmó el ganado.

4-. Burundi (IDH: 0,282)
Burundi es un país poco industrializado y pobre en recursos económicos. La economía se basa en la agricultura, que emplea a más del 90% de la población. Café y té verde son las principales cosechas, lo que supone el 90% de sus exportaciones, aunque apenas tienen peso en el PIB.

La situación social de Burundi es desastrosa. En 1993 comenzó una guerra civil por razones étnicas que duró toda una década y se saldó con más de 200.000 muertos y 500.000 refugiados. Sólo la mitad de la población infantil está escolarizada y el 15% de la población adulta padece sida. Comida y asistencia médica son lujos al alcance de muy pocos y sólo el 15% de los hogares tienen electricidad.
La estabilidad política ha aliviado la situación económica, pero, con todo, se enfrenta a grandes problemas: los salarios han disminuido mientras la inflación aumenta, el sistema legal y la capacidad administrativa es muy débil y existe un alto índice de pobreza y corrupción.

La inversión extranjera es casi inexistente por los constantes cambios en el marco legal. El país depende en gran medida de la solidaridad, aunque su adhesión a la Comunidad de África Oriental (EAC) ha tenido un impacto positivo en su economía.

5-. Mozambique (IDH: 0,284)
En el momento de su independencia en 1975, Mozambique era uno de los países más pobres del mundo. La mala gestión del sistema comunista y quince años de guerra civil habían destrozado la economía nacional. La reestructuración del país, que comenzó con las reformas macroeconómicas de 1987, permitió que la situación comenzara a mejorar.

La ayuda internacional y las elecciones libres de 1994 reactivaron el crecimiento. A pesar de todas las mejoras, la mitad del presupuesto anual depende de la asistencia internacional. Más del 50% de la población se encuentra bajo la línea de la pobreza y la agricultura de subsistencia emplea a la gran mayoría.

Mozambique tiene el mayor índice de malnutrición de los países de esta lista, un 75%. La riqueza en aluminio es la principal atractivo para la inyección monetaria extranjera.

En los últimos diez años su economía ha crecido a un ritmo de 9% de media anual, uno de los mayores índices de África. Aun así, el aumento de precios de productos básicos como combustible, agua, electricidad y pan han obligado a llevar a cabo una política de subsidios y ayudas. En 2010, su PIB aumentó un 8,3%.

6-. Guinea-Bissau (IDH: 0,289)
La economía de Guinea-Bissau era una de las más sólidas del continente, pero se vino abajo debido a la guerra civil que tuvo lugar entre 1998 y 1999. A raíz de este conflicto, su PIB cayó un 28% en un solo año. Su economía se sustenta en la agricultura, ganadería y el narcotráfico.

La producción está orientada al consumo nacional, aunque la exportación de cacahuetes, nueces de carfú y pescado tiene un gran peso económico. El 30% de su extensión es territorio forestal, lo que permite la explotación de la madera y el caucho. Recientemente se han comenzado a trabajar en los yacimientos inmaculados de bauxita y fósforo.

En 2003, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas rescataron al país, inyectando dinero por valor del 80% de su presupuesto. A día de hoy, se encuentra en fase de reestructuración y es uno de los países más pobres del mundo.

7-. Chad (IDH: 0,295)
Casi el 80% de la población de Chad se gana la vida gracias a la agricultura de subsistencia. La industria petrolífera se ha disparado por el descubrimiento de grandes yacimientos. Debido a esto, desde el año 2000 la inversión extranjera ha impulsado el país, especialmente por parte de China y Estados Unidos.

Su economía ha sido lastrada por los altos costes energéticos, una historia de inestabilidad política y la ausencia de salida al mar. Otro de sus grandes apoyos es la ayuda internacional sin la que el país no podría sobrevivir. Chad produce y exporta algodón, ganado y patatas. En su territorio también posee yacimientos de uranio actualmente desaprovechados.

8-. Liberia (IDH: 0,3)
Liberia es un país de ingresos muy bajos, cuya economía está sustentada en la ayuda internacional. Los siete años de guerra civil y la mala gestión del gobierno destrozó la infraestructura nacional, lo que hundió su economía. Los hombres de negocios del país emigraron, dejando al país sin capital ni expertos.

Con el fin de las hostilidades y la instauración de un gobierno democrático en 2006, muchos de ellos regresaron. Liberia es un país muy rico en recursos naturales y tiene un clima adecuado para la agricultura, por lo que tradicionalmente ha sido exportador de productos básicos. La industria local es pequeña y en su mayoría está financiada por capital extranjero. De hecho, Liberia es el país del mundo en el que la inversión directa extranjera tiene más peso en el PIB.

El gobierno dirigido por Johnson Sirleaf ha puesto en marcha medidas para eliminar la corrupción, apoyar la inversión extranjera e impulsar la local. En 2010, le fue perdonada gran parte de su deuda internacional, por valor de 5000 millones de dólares. La reconstrucción de la infraestructura nacional dependerá del mantenimiento de la inversión extranjera en sectores claves y de las ayudas, con el objetivo de estimular la producción.

9-. Burkina Faso (IDH: 0,305)
La aridez de su suelo y el alto crecimiento demográfico hacen de Burkina Faso uno de los países más pobres del mundo. A pesar de esto, tiene la tasa de desnutrición más baja de los estados de esta lista: sólo un 9%. La exportación de algodón y oro es su principal fuente de ingresos.

El 90% de la población se dedica a la agricultura, dificultada por los frecuentes periodos de sequía. Debido a esto, el país tiene una alta tasa de emigración: casi tres millones de burkineses viven en Costa de Marfil. En 1998 comenzó una privatización de las empresas públicas, lo que sumado a una revisión del código de inversión y el cambio de legislación de la minería ha atraído capital extranjero interesado en sus minas de oro.

10-. Mali (IDH: 0,309)
La economía de Mali está basada en la extracción de oro y la exportación de ganado y productos agrícolas, lo que supone el 80% de sus exportaciones. El 80% de la población se dedica a la agricultura, aunque las variaciones estacionales dejan sin empleo a gran parte de la población de manera temporal.

El 15% trabaja en el sector servicios. A pesar de carecer de acceso al mar, Mali ha construido toda una red de carreteras que le unen con sus países vecinos. Llama la atención el eficiente uso de la hidroelectricidad, que satisface más del 50% de las necesidades energéticas. Mali tiene el menor índice de alfabetización entre la población adulta de esta lista: sólo un 26,2%.

Desde 1992, el gobierno impulsó un programa de ajuste económico recomendado por el Fondo Monetario Internacional que trajo consigo buenos resultados. Esto le permitió unirse a la Organización Mundial del Comercio en 1995. La relajación de los códigos de explotación minera y la privatización han atraído la inversión extranjera. Todas estas medidas fueron muy positivas y desde entonces su economía ha crecido a una ritmo medio anual del 5%.

Puedes ver mas gráficos interactivos en La Información.

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5 jul 2010

50 años de independencia en África

Aun recuerdo las revistas del Correo de la UNESCO que llegaban a casa. Con imágenes insoportables de aguantar de niños africanos raquíticos, la cara llena de moscas, desnutridos, sin agua, en la más absoluta indigencia. Por aquel entonces yo creía que si esas imágenes salían era porque alguien estaba trabajando para ponerle solución a la situación de estas personas. Resulta que no. 50 años después de la independencia en África, la situación es aun peor. Y sino, miren el cuadro comparativo (e interactivo) en La Información.

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50 años de independencia en ÁfricaSocialTwist Tell-a-Friend

10 dic 2009

Por qué los países ricos son ricos y pobres los pobres, según Martín Varsavsky

Leo un antiguo artículo que en estos momentos viene al caso, de Martín Varsavsky, acerca de por qué los países ricos son ricos y los países pobres, pobres. Es un artículo interesante y controvertido como casi todo lo que escribe este empresario. La controversia aquí radica en que Varsavsky endilga casi prácticamente toda la culpa o responsabilidad de la pobreza de los países pobres a su falta de criterio a la hora de elegir a sus líderes políticos, o a su falta de creatividad y motivación, o de cultura, entre otras cosas. No niega que "haya casos" en los que los países ricos expolian a los pobres, pero no saca de esto consecuencias históricas.

Personalmente esto me recuerda a la reflexión que debí hacer cuando me enteré de que en África, los propios africanos se vendían entre sí como esclavos, y colaboraban con los traficantes de esclavos blancos. Esto es un dilema, porque no podemos dejar de pensar en la barbarie blanca de la trata de esclavos, y los padecimientos de los africanos en los países colonialistas. ¿Qué está antes, la gallina o el huevo? Es algo parecido.
En mi opinión, hay una responsabilidad muy bien compartida entre el expolio histórico por parte de los países ricos sobre los países menos desarrollados, y la cultura de estos últimos, su incapacidad para dirigir -o corregir-, su rumbo hacia una sociedad del bienestar como la de los países escandinavos, que Varsavsky cita en su blog.

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6 dic 2009

La pobreza como fenómeno multidimensional

Publicado en la Revista de la CEPAL 85. Abril 2006
http://www.eclac.org/revista/

En este artículo se sostiene que la pobreza tiene carácter multidimensional y que el modo como se la define determina tanto las formas de medirla como las políticas para superarla. Tras pasar revista a diferentes definiciones, se señala que hay cierto consenso en que la pobreza es la privación de los activos y oportunidades esenciales a los que tienen derecho todos los seres humanos; se examinan conceptos relacionados con la pobreza, como los de vulnerabilidad, desigualdad, marginalidad, exclusión y discriminación, y se analizan las formas específicas que adquiere la pobreza desde una perspectiva de género. Enseguida, se examina el vínculo entre las definiciones de pobreza y las políticas que se implementan; se relacionan las políticas para enfrentar la pobreza y las políticas de género, y se elabora una tipología que distingue cuatro tipos de políticas con diversos despliegues de acciones, proyectos y programas concebidos para disminuir la pobreza de género.

Actualmente se reconoce que la pobreza y la desigualdad son fenómenos que aumentan y no han sido superados en la región latinoamericana: "la pobreza y la desigualdad social siguen siendo objetivos esquivos de nuestro desarrollo y han sido duramente golpeados en los últimos años por nuestra vulnerabilidad macroeconómica" (Ocampo, 2002).

Los procesos de pobreza son aspectos de fenómenos más amplios que se relacionan con los modelos y las estrategias de desarrollo puestos en marcha. Estos modelos y estrategias delimitan las opciones de apertura comercial y financiera, las políticas macroeconómicas y mesoeconómicas que son mediadas por instituciones, las normas y prácticas que en conjunto definen el acceso de los individuos y sus familias al uso y control de los recursos y, específicamente, el acceso al mercado laboral y a los ingresos. Al tradicional rezago latinoamericano en materia de pobreza y distribución de ingresos se agrega el empobrecimiento reciente de grandes sectores medios de la población latinoamericana a raíz de las crisis económicas que afectaron a la región, y con especial fuerza a algunos países, en el decenio de 1990. Además, existen evidencias acumuladas de que los efectos de estas crisis han perjudicado de diferente manera a hombres y mujeres (CEPAL, 2003 y 2004b).

Se ha llegado a cierto consenso en que la pobreza es la privación de activos y oportunidades esenciales a los que tienen derecho todos los seres humanos. La pobreza está relacionada con el acceso desigual y limitado a los recursos productivos y con la escasa participación en las instituciones sociales y políticas. Deriva de un acceso restrictivo a la propiedad, de bajos ingreso y consumo, de limitadas oportunidades sociales, políticas y laborales, de insuficientes logros educativos, en salud, en nutrición, en acceso, uso y control en materia de recursos naturales, y en otras áreas del desarrollo. Según Amartya Sen y su enfoque de las capacidades y realizaciones, una persona es pobre si carece de los recursos necesarios para llevar a cabo un cierto mínimo de actividades (Sen, 1992a y 1992b). Desai, citado en Control Ciudadano (1997), propone cinco capacidades básicas y necesarias: la capacidad de permanecer vivo y de disfrutar de una vida larga; la capacidad de asegurar la reproducción intergeneracional biológica y cultural; la capacidad de disfrutar de una vida saludable; la capacidad de interacción social (capital social) y la capacidad de tener conocimiento y libertad de expresión y pensamiento. De esta forma, la pobreza se enlaza con los derechos de las personas a una vida digna y que cubra sus necesidades básicas, es decir, con los denominados derechos económicos, sociales y culturales.

Asimismo, se sostiene que la pobreza es de naturaleza compleja, relacional y multidimensional. Las causas y características de la pobreza difieren de un país a otro y la interpretación de la naturaleza precisa de la pobreza depende de factores culturales, como los de género, raza y etnia, así como del contexto económico, social e histórico.

Este trabajo examina diversas concepciones de la pobreza y sus connotaciones desde una perspectiva de género; analiza brevemente las políticas orientadas a enfrentar la pobreza, y finalmente elabora una tipología que relaciona tales políticas con las que apuntan a la equidad de género.

II. Las dimensiones múltiples de la pobreza

Hace más de dos décadas la CEPAL definía la pobreza como "un síndrome situacional en el que se asocian el infraconsumo, la desnutrición, las precarias condiciones de vivienda, los bajos niveles educacionales, las malas condiciones sanitarias, una inserción inestable en el aparato productivo, actitudes de desaliento y anomia, poca participación en los mecanismos de integración social, y quizá la adscripción a una escala particular de valores, diferenciada en alguna medida de la del resto de la sociedad" (Altimir, 1979). En esta primera definición surgen elementos que dan cuenta de las múltiples dimensiones a las que la pobreza alude: aspectos relativos a alimentación, vivienda, educación, salud, inserción en el mercado laboral y participación social, así como a otros de carácter subjetivo y simbólico y que definen también áreas diversas para la intervención de las políticas sociales.

El concepto de pobreza se ha elaborado y la pobreza se ha medido en función de carencias o necesidades básicas insatisfechas, utilizando indicadores como la ingesta de alimentos, el nivel de ingresos, el acceso a la salud, la educación y la vivienda. La CEPAL ha desarrollado una metodología para medir la pobreza sobre la base del costo de satisfacer las necesidades básicas, mediante el trazado de líneas de pobreza definidas en términos de consumo o ingreso. Este método indirecto centra las mediciones en las carencias materiales. Tiene la ventaja de que permite establecer comparaciones internacionales y efectuar una buena aproximación a la capacidad de consumo de los hogares. Según las últimas mediciones de la CEPAL para 2002, ese año vivía en la pobreza el 44% de la población latinoamericana, porcentaje que significa 221 millones de personas, de las cuales alrededor de 97 millones eran indigentes. Para 2004 se proyecta una leve disminución en los porcentajes: la pobreza afectaría a 42,9% de la población latinoamericana y la indigencia a 18,6% de ella, de modo que 222 millones de personas se encontrarían en situación de pobreza y 96 millones en la indigencia (CEPAL, 2003 y 2004b).

Sin embargo, el método basado en el ingreso no considera que el nivel de vida del hogar depende en parte del patrimonio acumulado ni que la distribución interna de los recursos obtenidos es desigual entre miembros de distinto sexo y edad. Además, el ingreso es una variable difícil de medir, ya que adolece de subregistros sistemáticos y presenta proporciones significativas de no respuesta. Más aún, al considerar exclusivamente ingresos corrientes en efectivo, no toma en cuenta los recursos acumulados (patrimonio) del hogar, las transferencias indirectas y subsidios del Estado en especie (servicios de salud y educación, por ejemplo). Además, con frecuencia las líneas de pobreza cortan intervalos modales de la distribución del ingreso, en los cuales se concentra mayor número de personas. En estas condiciones, las mediciones de la pobreza tienden a ser muy sensibles a cambios causados por situaciones coyunturales (incrementos de la inflación o el desempleo, por ejemplo), mostrando aumentos o disminuciones drásticas en la incidencia de la pobreza (Martínez, 2002).

En la actualidad se está tratando de incorporar en las mediciones aspectos no materiales de la pobreza, relacionados con la ampliación y fortalecimiento del capital social de la población pobre por medio de su participación en las redes sociales de intercambio: educación, trabajo, información, poder político. Este mejoramiento de los niveles de participación de la población pobre acrecienta la cultura democrática y solidaria en la sociedad, y el tiempo libre del que pueden disponer las personas para el descanso y la recreación también representa un bien valioso en situaciones en que la dificultad de generar recursos para la supervivencia lleva a alargar la jornada laboral. En suma, se han identificado seis fuentes de bienestar de las personas y hogares: i) el ingreso; ii) los derechos de acceso a servicios o bienes gubernamentales gratuitos o subsidiados; iii) la propiedad o derechos sobre activos para uso o consumo básico (patrimonio básico acumulado); iv) los niveles educativos, con las habilidades y destrezas como expresiones de la capacidad de hacer y entender; v) el tiempo disponible para la educación, el ocio y la recreación, y vi) las dimensiones que en conjunto fortalecen la autonomía de las personas. De esta forma, la pobreza queda definida en su versión más amplia por los ingresos bajos o nulos; la falta de acceso a bienes y servicios provistos por el Estado, como seguridad social y salud, entre otros; la no propiedad de una vivienda y otro tipo de patrimonio; nulos o bajos niveles educativos y de capacitación, y la carencia de tiempo libre para actividades educativas, de recreación y descanso, todo lo cual se expresa en falta de autonomía y en redes familiares y sociales inexistentes o limitadas. Sin duda que al aumentar el número de dimensiones incluidas en el concepto de pobreza se diluye la especificidad de este concepto y su medición se vuelve más compleja.

Cada vez más se incorporan aspectos no materiales que se relacionan con el bienestar de las personas y otros de carácter más cualitativo, como los vinculados a la vulnerabilidad, la inseguridad y la exclusión social. Por otra parte, la visión que tienen los pobres de su propia situación y la concepción de la pobreza en las distintas culturas nacionales y locales han ido adquiriendo progresivamente mayor peso como variables de análisis. La fundamental es que existiría un conjunto de aspectos que no son fáciles de medir en términos cuantitativos y monetarios, que influyen fuertemente en la condición de pobreza: son variables vinculadas a componentes sicosociales y culturales, y a dimensiones normativas, institucionales y cognitivas. Además, desde la filosofía se ha hecho hincapié en los aspectos éticos de la pobreza, en hacer compatibles ciertos principios de igualdad y libertad con los criterios de distribución, así como con los derechos de los pobres y con el respeto a sus preferencias (Dieterlen, 2003).

Poner a la pobreza en el centro de la preocupación de las políticas públicas puede influir fuertemente en las posibilidades de superarla, porque puede cambiar la amplitud y naturaleza de las relaciones entre los sectores pobres y aquellos que no lo son: en suma, puede modificar la amplitud de las redes sociales y el grado de asociatividad existente entre familias y grupos con capital social de unión (bonding social capital), capital social de puente entre grupos similares (bridging social capital) y capital social de escalera, entre grupos con distinto acceso a los recursos económicos, sociales y simbólicos (linking social capital).1 Significa hacer hincapié en el papel de las relaciones sociales de confianza, reciprocidad y cooperación, en la sustentabilidad de iniciativas comunitarias y de diversas estrategias de vida para mitigar los efectos de la pobreza. El concepto de capital social, si bien en un comienzo se utilizó para denotar la capacidad de los grupos desposeídos para reaccionar frente a las crisis económicas, a las "fallas del mercado" y a los efectos de la desigualdad económica, el debate en curso ha permitido también analizar lo que ha contribuido a perpetuar la exclusión social y la reproducción de la pobreza. En el ámbito de la intervención estatal se estima que la promoción del capital social en las estrategias de desarrollo permitirá que los actores tengan mayores niveles de participación y protagonismo en la solución de sus problemas (Arriagada, I., Miranda y Pavez, 2004).

En síntesis, se podría decir que hay ciertas dimensiones básicas de la pobreza que deberán considerarse para una adecuada intervención de las políticas públicas:

Dimensión sectorial: educación, empleo, salud, ingresos e inserción laboral, vivienda. Factores adscritos: el género, la raza y la etnia que cruzan las dimensiones sectoriales. También se debe considerar la edad y el ciclo de vida de las personas.

Dimensiones territoriales: Para contribuir a la superación de la pobreza hay que trabajar a partir de las iniciativas y potencialidades existentes en los sectores pobres (capital social) y en el entorno donde ellos residen o trabajan (Raczynski, 2003).

Dimensión familiar: es preciso tener en cuenta la etapa y el ciclo de vida familiar en que se hallan las personas, así como los intercambios económicos y la distribución del trabajo al interior de la familia. Esto podría indicar que algunos miembros de hogares no pobres (por ejemplo, mujeres sin ingresos propios) podrían ser consideradas pobres de la misma forma que hombres de hogares pobres podrían no serlo si la distribución de recursos al interior del hogar es inequitativa y ellos conservan para su propia disposición la mayor parte de sus ingresos.

1. La pobreza desde una perspectiva de género

La pobreza vista desde la perspectiva de género plantea que las mujeres son pobres por razones de discriminación de género. El carácter subordinado de la participación de las mujeres en la sociedad, por ejemplo, limita sus posibilidades de acceder a la propiedad y al control de los recursos económicos, sociales y políticos. Su recurso económico fundamental es el trabajo remunerado, al cual acceden en condiciones de mucha desigualdad, dada la actual división del trabajo por género en que las mujeres asumen el trabajo doméstico y el cuidado de los hijos de manera casi exclusiva, y la persistencia de formas tradicionales y nuevas de discriminación para el ingreso y permanencia de las mujeres en el mercado laboral. Si bien la situación en América Latina no es similar para el conjunto de mujeres, en ningún país se logra el mismo ingreso por igual trabajo entre hombres y mujeres: la existencia de una gran segmentación ocupacional, tanto vertical como horizontal, hace que las mujeres no ocupen los mismos puestos de trabajo ni accedan a los niveles superiores de las ocupaciones a la par con los hombres. A ello se yuxtaponen visiones esencialistas que atribuyen a las mujeres características que las colocan en situación de inferioridad ante los hombres, ligando su potencial reproductivo con la atribución de las tareas reproductivas.

Kabeer (1998a) señala que la pobreza puede ser vista de doble manera: como privación de la posibilidad de satisfacer necesidades básicas y como privación de los medios para satisfacerlas. Las mujeres son pobres en la medida en que no cuentan con tiempo disponible para buscar las formas más apropiadas de satisfacer sus necesidades, y una proporción importante de ellas carece de ingresos propios.

Así, en el caso de las mujeres, además de medir la pobreza en términos de ingresos adquiere relevancia medir la pobreza en términos de tiempo. Para conocer la dinámica de la pobreza es preciso analizar el concepto de tiempo, sobre todo porque parte importante del trabajo de las mujeres —el trabajo doméstico— no es valorizado monetariamente, pero sí puede medirse en términos de tiempo. Diversos estudios (en especial las encuestas de uso de tiempo) han mostrado que la jornada femenina es más larga que la masculina si en ella se incluye el trabajo doméstico no remunerado que realizan todas las mujeres en sus hogares.2 Asimismo, la creciente incorporación de las mujeres al mercado de trabajo no ha significado una incorporación paralela de los hombres a las actividades domésticas y de cuidado: de los hijos, de los ancianos, de otros familiares y de los enfermos.

Por lo demás, las formas tradicionales de medición de la pobreza, que privilegian el ingreso familiar, tiempo que hacen hombres, mujeres, jóvenes, niños/as y adultos/as mayores. Para realizar esta medición se requiere un análisis dinámico de la pobreza y de las formas en que esta aumenta o disminuye a lo largo del ciclo de vida familiar.

En lo que se refiere al trabajo en el mercado laboral, existen cuatro formas de exclusión que afectan de manera más severa a las mujeres: i) el desempleo; ii) las formas precarias de inserción laboral; iii) las formas de trabajo no remuneradas y iv) la exclusión de las oportunidades para desarrollar sus potencialidades. A estas formas de exclusión se agregan las desigualdades en las ocupaciones a las que acceden (segmentación ocupacional horizontal y vertical) y la discriminación salarial en el mercado del trabajo.

En síntesis, para analizar la pobreza desde una perspectiva de género hay que hacer visibles diversas relaciones de poder, como las ligadas a las exclusiones, desigualdades y discriminaciones de género en el mercado laboral, el reparto desigual del trabajo no remunerado, el ejercicio de la violencia física y simbólica en contra de la mujer y el diferente uso del tiempo de hombres y mujeres.

2. Aspectos relacionales de la pobreza

En América Latina la relación entre pobreza y desigualdad es de larga data. La evolución de ambos fenómenos en las últimas décadas ha sido desigual: aunque se ha logrado disminuir la proporción de población pobre e indigente, han persistido los niveles de desigualdad en el ingreso regional. La concentración del ingreso es una variable que incide directamente en los plazos en que sea posible superar la pobreza (PNUD, 1997). "La desigualdad (entendida como el grado de concentración y polarización de la distribución del ingreso urbano según grupos de la población), aun cuando constituye una problemática más amplia que la pobreza, constituye en el caso de América Latina un referente complementario obligado, puesto que tiene determinantes comunes y marca, además, tanto los niveles de crecimiento económico y gasto social requeridos para la erradicación de la pobreza urbana como los plazos en que puede aventurarse el logro de dicho objetivo en los distintos países" (Arriagada, C., 2000). Se estima que en América Latina, entre 1990 y 2002, ha aumentado la desigualdad en la distribución de los ingresos —medida por el coeficiente de Gini—, debido principalmente a la elevada proporción de ingresos que concentra el decil de hogares de ingresos más altos (CEPAL, 2004b).

Asimismo, es preciso destacar la interrelación del concepto de pobreza con los de distribución, exclusión, vulnerabilidad, discriminación y marginalidad, por citar algunos. Cuando el concepto de pobreza se define por sus dimensiones más amplias, los conceptos de exclusión y desigualdad tienden a ser incluidos en él, aun cuando es posible diferenciarlos analíticamente. Sin embargo, la distinción es importante puesto que el enfoque escogido definirá políticas y programas diferentes para enfrentar el fenómeno.

En esta línea y desde un enfoque de género cabe citar las siete desigualdades específicas por género mencionadas por Amartya Sen: i) desigualdad en la mortalidad, referida a que en ciertas partes del mundo (el norte de África, Asia incluida China y el sudeste asiático) hay un índice desproporcionadamente alto de mortalidad femenina; ii) desigualdad en la natalidad cuando los padres prefieren hijos varones y se efectúan abortos selectivos de fetos de sexo femenino; iii) desigualdad de oportunidades básicas (prohibición o inequidad de acceso a la educación y salud básicas, al desarrollo de talentos personales o a funciones sociales en la comunidad, entre otras); iv) desigualdad de oportunidades especiales (dificultades o prohibiciones de acceso a la educación superior); v) desigualdad profesional en el acceso al mercado de trabajo y a puestos de nivel superior; vi) desigualdad en el acceso a la propiedad de bienes y tierras, y vii) desigualdad en el hogar, reflejada en la división del trabajo por género, donde las mujeres tienen a su cargo el trabajo doméstico de manera exclusiva (Sen, 2002). Asimismo, en el análisis de la pobreza no se puede ignorar el patrón medio de bienestar de la sociedad porque es este estándar el que establece las condiciones de integración, sin las cuales no hay ciudadanía.

El concepto de marginalidad surgió en el decenio de 1960 en América Latina para denotar a los grupos poblacionales que migran del campo y rodean las principales metrópolis latinoamericanas con un cinturón de pobreza. Según Nun y Marín (1968), la marginalidad se define como un proceso estructural de formación de proletariado, de nuevos pobres, y de constitución de clases sociales. La población marginal pasó a ser caracterizada como carente de infraestructura, de oportunidades educacionales y de empleo, constituyendo un ejército de reserva de mano de obra, funcional para la economía porque su presión por puestos de trabajo tendería a hacer bajar los salarios de los obreros.

La noción de vulnerabilidad se relaciona con dos dimensiones: una externa y objetiva, que se refiere a los riesgos externos a los que puede estar expuesta una persona, familia o grupo (mayor inestabilidad de los ingresos familiares, aumento de la precariedad en el mercado de trabajo reflejado en porcentajes crecientes de personas empleadas con contratos no permanentes, a tiempo parcial, sin contratos y sin seguridad social); y otra dimensión interna y subjetiva, que se refiere a la falta de recursos para enfrentar esos riesgos sin sufrir ciertas pérdidas. Este enfoque integra tres dimensiones centrales: los activos (físicos, financieros, de capital humano y social) que poseen individuos y comunidades; las estrategias de uso de esos activos, y el conjunto de oportunidades que ofrecen los mercados, el Estado y la sociedad (Moser, 1996).

El concepto de exclusión social, si bien surgió del debate europeo, tiene amplia aplicación en la región latinoamericana y específicamente frente a las nuevas situaciones de pobreza y exclusión provocadas por las crisis. La exclusión social se refiere a dos dimensiones: la falta de lazos sociales que vinculen al individuo con la familia, la comunidad y más globalmente con la sociedad, y la carencia de derechos básicos de ciudadanía. Lo que diferencia el concepto de exclusión social del de pobreza es que el primero se refiere a las relaciones entre aspectos de la pobreza. Los elementos de proceso que están incorporados en el debate sobre la exclusión son interesantes de considerar en la medida en que se relacionan los diversos mecanismos y tipos de exclusiones: de carácter institucional, social, cultural y territorial. Los lazos que unen al individuo con la sociedad pueden ser catalogados en tres niveles: los de tipo funcional, que permiten la integración del individuo al funcionamiento del sistema (mercado de trabajo, instituciones de seguridad social, legalidad vigente, etc.); los de tipo social, que incorporan al individuo en grupos y redes sociales (familia, grupos primarios, sindicatos, etc.), y los de tipo cultural, que posibilitan que los individuos se integren a las pautas de conducta y entendimiento de la sociedad (participación en las normas y creencias socialmente aceptadas). También puede existir exclusión espacial, vinculada al territorio y la ubicación geográfica.

La discriminación por motivos de género y etnia parte con la atribución a las personas de ciertas características de personalidad y comportamiento en razón de su sexo o del color de su piel o de otros rasgos físicos. Se basa en el esencialismo, al relacionar el sexo y los rasgos físicos externos de las personas con características socialmente construidas que segregan a estos grupos.

En términos analíticos y para los efectos de elaborar una adecuada política antipobreza es necesario distinguir entre:

Factores de diferenciación de la pobreza, como etnia, género y generaciones, nivel educativo y ocupacional alcanzado y zona de residencia, entre otros.

Factores de reproducción de las causas de la pobreza (transmisión intergeneracional) que se relacionan con el ciclo de vida de la persona y el ciclo de vida de la familia y con el acceso a la propiedad, al patrimonio y a los recursos económicos sociales y simbólicos.

Consecuencias de la pobreza en lo que se refiere a pérdida de oportunidades y de bienestar y a reforzamiento de la desigualdad. El carácter multidimensional de la pobreza obliga a que al enfocarla se tome en cuenta la diversidad de las causas que generan privación, mientras que la heterogeneidad de la pobreza destaca la importancia de reconocer las diferentes manifestaciones de ella. En esta perspectiva, para formular las políticas sociales destinadas a combatirla es esencial identificar las principales fuentes de la pobreza y la heterogeneidad de sus manifestaciones en distintos grupos o países.

3. La pobreza como proceso y no como un estado de situación

Un elemento que suele olvidarse en los análisis de la pobreza y especialmente en las políticas sociales diseñadas para erradicarla, es que la pobreza es un estado de situación que en ciertos casos se mantiene en el tiempo (pobreza estructural, pobreza dura) pero que en muchos otros varía. En los análisis tiende a vérsela como una situación estática en el tiempo. Sin embargo, la situación de pobreza puede alterarse en poco tiempo, especialmente en relación con el desempleo/ empleo, así como con los impactos de crisis económicas que pueden traducirse, entre otras cosas, en devaluación de la moneda nacional. La precariedad permanente de la situación de algunas personas, especialmente de aquéllas con menor educación y calificación, junto con nuevas formas laborales que significan inestabilidad y alta rotación en los puestos de trabajo, aumenta la vulnerabilidad ante quiebres de ingresos por desempleo. Asimismo, hay otros procesos de quiebres de ingreso que se enlazan con problemas de salud, de vejez, de disminución del ingreso debido a jubilación y retiro del mercado de trabajo, y de separación y divorcio, especialmente en el caso de mujeres cónyuges que carecen de ingresos propios.

Vemos así que comprender la dinámica de la pobreza tiene importancia crucial para establecer quienes entre los pobres pueden salir de ella, y quienes están más propensos a caer en ella debido a problemas de salud, desempleo, divorcio y/o ausencia de pareja, entre otros factores.

Las contribuciones realizadas desde el análisis de género para comprender mejor la pobreza apuntan a lo siguiente: i) ponen de relieve la heterogeneidad de la pobreza y, por lo tanto, ayudan a comprenderla mejor y a ajustar más las políticas para erradicarla; ii) permiten una nueva mirada que relaciona el comportamiento de hombres y mujeres; iii) mejoran el análisis del hogar, destacando en especial las asimetrías de poder, tanto de género como generacionales, en su interior; iv) aportan una perspectiva multidimensional de la pobreza, con el análisis de los múltiples roles desempeñados por hombres y mujeres; v) permiten apreciar otras discriminaciones que se combinan con las de género, como las vinculadas a edad y etnia; vi) agregan una visión dinámica del fenómeno de la pobreza al mostrar sus cambios en el tiempo, y vii) distinguen entre diversas estrategias para salir de la pobreza por género.

Notas

[1] Véase un examen conceptual y metodológico del enfoque de capital social en Arriagada, Miranda y Pavez, 2004 y en Arriagada, 2003.

[2] Las últimas encuestas de uso de tiempo realizadas en México y Uruguay en 2002 y 2003, respectivamente, indican que las mujeres mexicanas aportaban 85% del tiempo total de trabajo doméstico y los hombres 15%, en tanto que los varones uruguayos responsables del hogar dedicaban un promedio de 31 horas semanales, y las mujeres responsables del hogar uno de 50 horas, al trabajo doméstico y cuidado de la familia (INEGI, 2004; Aguirre, 2004).

Publicado en la Revista de la CEPAL 85. Abril 2006

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