KARELIA VÁZQUEZ 20/12/2009
La vida sin café es dura, al menos sin las dosis imprescindibles: el primero de la mañana, el de después de comer, el de media tarde... Si ha leído hasta aquí, seguramente es porque usted también habrá elaborado alguna vez argumentos como "voy con el piloto automático hasta que no me tomo un café" o "no soy yo sin un café". Nunca hay que sentirse solo y en esta "guerra" sobra la compañía. Los caffeine crazies -siempre hay un término acuñado en inglés en toda tendencia que se precie- podrían formar varios ejércitos. Unos toman cafés; otros, Coca-Cola o sus versiones, y otros, bebidas energéticas, entre las que reina Red Bull con 80 miligramos de cafeína en cada bote.
Necesitamos estar despiertos, brillar y ser ingeniosos todo el tiempo. Y como vamos escasos de horas de sueño, tiramos de ayuda extra. El éxito global de Starbucks, las cafeteras Nespresso y el Red Bull atestiguan el posicionamiento de la cafeína, un polvo cristalino blanco y brillante perteneciente a la familia química de los alcaloides y que no sufre el descrédito de otras sustancias, como estimulante contra la fatiga.
Mark J. Penn, autor de Microtendencias. Los pequeños cambios que están detrás de los grandes cambios de mañana, recomienda a empresarios y políticos prestar atención a la pasión que levanta la cafeína entre sus compatriotas. Uno de cada cuatro americanos -señala Penn- bebe varios cafés durante su jornada laboral, y Red Bull ha pasado en cuatro años de ser una bebida desconocida a ser la séptima más consumida. ¿Por qué necesitamos algo que nos despierte? Penn asegura que los estadounidenses duermen un 25% menos que hace 100 años y tratan de maquillar esta carencia con toneladas de cafeína. Por otro lado, asegura que una población envejecida como la americana -también la española lo es- valora como nunca antes la sensación de vitalidad y energía. "La mayoría de nosotros quiere estar alerta, con las pilas bien cargadas, para ser superhombres o supermujeres. Nadie quiere estar cansado. Si Red Bull me puede dar todo esto, "¿qué importa que me beba tres latas al día?", escribe en su libro.
Según el experto, en Estados Unidos también triunfan inventos diabólicos como el Donut con cafeína (Buzz Donet), un intento de hacer un dos en uno y condensar café y bollo para los que van con prisas. Incluso en el Reino Unido se investigan las cifras del creciente consumo de café, que amenaza con ponerse a la altura de la británica costumbre de tomar el té.
¿Y qué hay de malo con animarnos con un poco de cafeína? La dosis letal es de 5.000 miligramos, luego habría que beber 40 tazas de café bien cargado en un corto periodo de tiempo y, la verdad, no es muy habitual. De hecho, las intoxicaciones mortales por cafeína son una curiosidad médica.
El efecto de un café con azúcar sobre el rendimiento intelectual de 80 estudiantes universitarios fue medido por un grupo de investigadores de la Universidad de Barcelona mediante técnicas de resonancia magnética. Se comprobó que las dosis bajas de una mezcla de cafeína y glucosa, como las que se encuentran en una taza de café o en un refresco de cola, mejoraban el rendimiento, el aprendizaje y la memoria. A partir de los 500 miligramos de cafeína empezaron a aparecer estados de ansiedad y un exceso de estimulación. Pero éstos son problemas menores frente a la enorme ventaja que el Homo sapiens de principios del siglo XXI ha encontrado en la cafeína: la posibilidad de estar alerta. Mark J. Penn, cuyo trabajo es dar pistas a los empresarios de buenas oportunidades de negocio, lo ve muy claro: "Es el momento de abrir bares de cafeína donde puedan juntarse personas de diferente naturaleza, cultura y nacionalidad con un objetivo común: permanecer despiertos 24 horas".
En dosis
Entre 75 y 150 miligramos. Eleva la temperatura, el ritmo respiratorio y los niveles de ácido gástrico en el estómago. Cantidades más altas pueden producir ansiedad, irritabilidad, insomnio, taquicardia y diarreas. Pero todo depende de cada organismo.
9 feb 2010
¡Más cafeína!
8 feb 2010
Vivir en un monasterio Zen: Sabiduría garantizada
Dirigida por Doris Dörrie (1999), Alemania, la película narra las peripecias de dos hermanos alemanes que huyendo de sus problemas personales realizarán una viaje al Japón para refugiarse en un monasterio Zen para encontrar la paz.
Road movie, rodada en un monasterio japonés con consentimiento de su abad, a condición de que se siguiera totalmente la disclipina monacal y no se interrumpiera el ritmo normal del monasterio. Con grandes dosis de sentido del humor, es realmente útil para conocer la verdad de la vida en un monasterio Zen y mostrar algo realista sobre la utilidad del budismo. Sin duda una de las mejores del género.
Gustav, un experto en feng shui y Uwe, -a quien su mujer acaba de abandonar- en el camino, sus lamentables vidas empeoran rápidamente, perdidos en la jungla de neones de Tokio.
Sin pasaportes, sin tarjetas de crédito y sin un yen en los bolsillos deambulan por el caleidoscópico ambiente de la ciudad con la sensación de estar en otro planeta. De repente, las cosas más simples del día son retos enormes, y las situaciones trágicas se tornan divertidas. No era esto lo que habían imaginado cuando decidieron dejar atrás las preocupaciones para encontrarse a sí mismos.
Cuando finalmente llegan al monasterio descubren que no es precisamente Shangrila. Las pruebas con las que deben enfrentarse son duras, a la vez que sutiles. ¿Dónde acaba lo trivial y dónde empieza lo sublime? ¿Qué tiene que ver limpiar el suelo con limpiar el alma? Sin embargo, el misterio de la iluminación les da fuerzas para seguir y, aunque les queda mucho por entender, en lo más profundo de Gustav y Uwe algo está cambiando: ambos aprenden mucho de si mismos y su relacion fraternal se estrecha a diario.
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Recomendada para los amantes de lo oriental.
Título original: Erleuchtung Garantiert
Taringa
La Bauhaus
Escuela de diseño, arquitectura e industria, "la Bauhaus" fue fundada en 1919, en Weimar, por Walter Gropius, trasladada en 1925 a Dessau y disuelta en 1933 en Berlín. El espíritu y las enseñanzas de esta institución puede decirse se extendieron por todo el mundo. Henry Van de Velde, director antes de la I Guerra Mundial de la Escuela Ducal de Artesanía y de la Escuela Ducal Superior de Artes Plásticas ambas en Sajonia, propuso al Gran Duque como sucesor suyo, a Walter Gropius.
Tras una entrevista con el Gran Duque, consiguió plena autorización para reorganizar estas Escuelas. Al entrar en funciones como director en 1919, reunió ambas escuelas en una sola con el nombre de Das Staatliche Bauhaus Weimar (Escuela estatal de Arquitectura de Weimar). Esta fusión de las escuelas tuvo gran importancia elevando de rango instantáneamente el complejo Arte-Oficios. Gropius sostenía que el artista y el arquitecto deben ser también artesanos, para conocer experimentalmente los materiales de tan diferente naturaleza con que han de operar al mismo tiempo que deben dominar la teoría de las formas y el modelado. Gropius acabó con la tradicional separación entre artistas y artesanos. Un edificio terminado ha de ser el resultado de la labor conjunta de los artistas y de los artesanos, cada uno de los cuales habrá aportado su trabajo propio orientado al mismo fin. Propugnaba el trabajo en equipo para la construcción, el mobiliario, la cerámica y para todas las demás artes relacionadas con la arquitectura. También la formación industrial entraba en el plan de enseñanza de la Escuela.
Gropius no era, como Morris, enemigo del empleo de las máquinas en la obtención de objetos de arte, sino subordinaba las maquinas a la acción creadora del artista. Muchos criticos opinaron, en cambio, que los estudiantes estaban recargados de trabajo, ya que tenian que aprender un oficio y ademas habian de ocuparse del manejo de las máquinas. Para Gropius, la máquina solo era el perfeccionamiento de las herramientas del artesano, que, antes de utilizar las máquinas, debe conocer exactamente los materiales y todas sus posibilidades. El equipo de trabajo para la construcción tiene su paralelo en la colaboración para fines industriales; en ambos casos, se obtienen los mejores resultados cuando cada colaborador no solo domina su propio cometido como tarea aislada, sino como parte de la obra en su conjunto. La misión de la Escuela cada vez de mayor envergadura, no se limitó a la artesanía, sino a la creación de modelos para la producción masiva industrial. En este sistema de montaje el artista halló un verdadero estímulo que le impulsaba a su propio perfeccionamiento; cuando, por ejemplo, formaba con sus manos, un modelo de tetera en barro para la fabricación en serie, no era ya un mero dibujante, autor de bosquejos sobre el tablero, sino un proyectista y un artesano al mismo tiempo. El plan de enseñanza de la Escuela preveía dos cursos paralelos, el del trabajo manual y el de las formas. En los primeros años de la Escuela, en cada clase intervenían dos profesores, un artista y un artesano, que trabajaban en íntimo contacto. La enseñanza comenzaba con un curso preparatorio de seis meses, dedicado a prácticas de taller con diversos materiales: piedra, madera, metal, barro, vidrio, colorantes y tejidos, juntamente con nociones de dibujo y modelado. El estudiante debía manifestar qué material le resultaba más atrayente y para cuál poseía una mayor facilidad de trabajo. Los escolares aprendían el manejo de las herramientas y después el uso de las máquinas que en la industria sustituyen a aquéllas. En la enseñanza de las formas entraba el estudio de principios fundamentales en la construcción de los edificios, de la oposición y conocimiento del espacio, de los colores y sobre todo de las formas. Gropius logró reunir un profesorado sobresaliente, que alcanzó gran éxito en su misión. En 1919, llegó a la Escuela Johannes Itten al que un año antes Gropius había encontrado en una escuela privada de Viena, y al cual confió la dirección del curso preparatorio. Itten, organizó muy acertadamente el estudio de los materiales, ya que para trabajar con exito un material debe conocerse su estructura. El alumno que debe trabajar un material determinado, ha de estar familiarizado con el mismo y conocer todas sus propiedades, en comparación con otros materiales. Otros profesores en la Escuela de Weimar fueron: el pintor Lyonel Feininger y el escultor y ceramista Gerhard Marcks, que entraron ambos en 1919; en 1920, llega a la escuela el pintor y escritor Georg Muche; en 1921, Paul Klee y Oskar Schlemmer; en 1922, Wassily Kandinsky, y en 1923, el pintor, decorador, fotógrafo y tipógrafo Lászlo Moholy-Nagy. En 1923, a petición de la Dieta de Turingia, se redacta una Memoria sobre la Escuela, aunque ya Gropius se había adelantado a ello; el tema de esta Memoria era Arte y Técnica: una nueva unidad y se refería a distintos trabajos efectuados sobre diferentes materiales y con herramientas individuales, a estudios teóricos y a la casa unifamiliar “Am Horn”, construida por la Escuela. Esta casa, de planta cuadrada, en la que varias habitaciones pequeñas se agrupaban alrededor de una mayor, fue calurosamente elogiada por muchos críticos, entre ellos el Dr. E. Reldslob, Regidor de Arte del Imperio Aleman. Pero estos éxitos de la Escuela no impidieron que en Weimar tropezara con la violenta oposición de los conservadores, porque era considerada por muchos como de carácter socialista. También el Gobierno de Turingia mostró su hostilidad a la Escuela, viéndose obligado Gropius, a fines de 1924, a ordenar su clausura. Apoyado por los profesores y por los alumnos, el 26 de diciembre anunció al Gobierno de Turingia que, al terminar su contrato, en abril de 1925, se disolvería la Escuela. Varias ciudades solicitaron la Escuela: Frankfurt, Hagen. Mannheim, Darmstadt y Dessau. El burgomaestre de Dessau manifestó un especial interés por el traslado de la Escuela a su ciudad, adquiriendo siete locales, en los que funcionaría provisionalmente la Escuela, hasta la erección del edificio definitivo que Gropius proyectó, a propuesta del Consejo de Dessau; empezó la construcción del nuevo edificio en el otoño de 1925 y se terminó en diciembre de 1926. Constaba la nueva Escuela de tres alas principales, una para la enseñanza técnica, otra para los laboratorios y talleres y otra para los alojamientos. En el puente o paso entre los locales para enseñanza y para laboratorios, se encontraban las oficinas, el club y un taller privado de Gropius; la planta de alojamiento, de seis pisos, contenía 28 habitaciones para los alumnos. La construcción se hizo, en parte, con estructura de hormigón armado. En el ala de los talleres y laboratorios se emplearon cubiertas de hormigón armado y pilares en forma de capiteles que permitieron la formación de una fachada de vidrio, corrida, a lo largo de tres pisos. Esta fué la primera vez que se empleó el cierre de pared cortina en un edificio industrial, y, al igual que en esta Escuela, pronto se extendió su uso, en Europa y América, a edificaciones análogas. Al trasladarse la Escuela a Dessau, hubo un cambio en el plan de enseñanza. En vez de la clase doble de modelado y artesanía, cada una a cargo de un profesor, se nombró un solo profesor, especializado en ambas disciplinas, para las dos clases. Fue posible esta innovación porque ya había profesores que habían sido antiguos alumnos: Josef Albers, Herbert Bayer, Marcel Breuer, Hinnerk Scheper y Joost Schmidt. Siete de los profesores de Weimar se incorporaron también a Dessau. En cambio, Gerhard Marcks no pudo trabajar en la nueva Escuela, por haber fallado el proyecto de montar un taller de alfarería y cerámica en Dessau. Johannes Itten abandonó la Escuela en la primavera de 1923, por no estar conforme con la orientación del curso preparatorio; su labor fue proseguida por Moholy-Nagy y Josef Albers, que ampliaron notablemente el contenido de este curso. También en Dessau, la Escuela cumplió su contenido y fue fiel a su divisa: la enseñanza de las formas, de la técnica y de la artesanía en todos los campos de iniciativa creadora, pero especialmente en la construcción; trabajos prácticos de investigación, sobre todo en arquitectura y en interiores; preparación y formación de modelos para la industria y al artesanía, y venta de estos modelos para la industria y la artesanía, y venta de estos modelos a la industria para su comercio. La doctrina general de la Escuela fue siempre la conexión de todos los trabajos artísticos y la dependencia íntima entre unos y otros. Gropius dirigió la Escuela de Dessau hasta 1928, y hay que tener en cuenta toda su actuación anterior, para enjuiciar como es debido su labor y su dedicación a la Escuela. Por recomendación del propio Gropius, le sucedió el arquitecto suizo Hannes Meyer, que antes había sido director de la sección de Arquitectura. Meyer, dimitió en junio de 1930, por discrepancia con las autoridades de la ciudad, reintegrándose Gropius nuevamente a su cargo. Finalmente tomo posesión de la dirección de la Escuela Ludwig Mies van der Rohe, a la propuesta de Gropius. Por presión de los nacionalsocialistas, que tomaron e poder en el Ducado de Sajonia, se trasladó la Escuela a Berlín en 1932, y en abril de 1933 fue disuelta. Aunque la Escuela se cerró entonces, no murieron sus enseñanzas y métodos, sino que se extendieron por todo el mundo.
5 feb 2010
La saga de los Leakey
Durante 90 años y tres generaciones, la familia Leakey ha protagonizado, entre adulterios, peleas y extravagancias, algunos de los mayores descubrimientos antropológicos de la Historia. Ellos fijaron la cuna de la Humanidad en África. «Ser un Leakey es un reto», dice la actual matriarca.
Por Víctor Rodríguez El Mundo
Tenía 13 años y hacía lo que hacen los niños de 13 años: cazar con miembros de la tribu kikuyu, aprender su lengua, montar su propio museo de historia natural... Aspiraba a ser misionero, como sus padres, un matrimonio anglicano que se había establecido en Nairobi (Kenia). Pero ese día Louis Leakey encontró lo que parecía una herramienta de hacía miles de años. Se la llevó a un amigo de la familia, Arthur Loveridge, conservador del Museo de Historia Natural de Nairobi, quien le confirmó que era un resto prehistórico. No era un hallazgo trascendental, pero el efecto que tuvo en el chaval fue tan deslumbrante que cambió para siempre la historia de la antropología. Desde aquel día de 1916, el nombre de algún Leakey ha estado detrás de algunos de los hallazgos más importantes para entender la evolución humana.
Durante 90 años y tres generaciones, y a pesar de enredos amorosos, desencuentros y sonadas peleas públicas, los Leakey han excavado unidos la garganta de Olduvai (Tanzania) y las inmediaciones del lago Turkana (Kenia). Ahora, la Sociedad Geográfica Española (SGE) ha querido reconocer la labor de toda la familia concediéndoles su premio anual.
«Ser un Leakey es un desafío», asegura Meave Leakey, 66 años, nuera de Louis, descubridora de especies como el Australopithecus anamensis y el Kenyanthropus platyops, y la mujer que pasado mañana recogerá el premio de la SGE en nombre de la saga. «Recién terminada la universidad, solicité plaza en un centro de investigación con primates impulsado por Louis Leakey. Me entrevisté con él y me pareció un hombre especial: su energía, su entusiasmo, la cantidad de cosas que le interesaban...».
Tiempo después, en Kenia, Meave tendría la ocasión de conocer a los demás Leakey y quedar igualmente impresionada, particularmente por Richard, hijo de Louis con quien terminaría casándose en 1970. Pero no adelantemos acontecimientos...
La descripción que Meave Leakey hace de su suegro no falta a la verdad, aunque en la figura del patriarca también hay alguna sombra. Si consideramos que su «energía» y su «entusiasmo» pudieron llevarle a anunciar ciertos hallazgos precipitadamente, y que entre «la cantidad de cosas que le interesaban», junto a fósiles, primates y la teoría de la evolución, figuraban también las jovencitas de buen ver, el retrato resultaría bastante más completo.
Nada de eso, sin embargo, empaña un hecho incontrovertible. Louis Leakey ha sido el paleontólogo que más ha hecho por situar África como cuna de la Humanidad. Hoy es una verdad incuestionablemente asumida, pero cuando en los años 20 del siglo pasado Leakey empezó a remover la tierra africana, la creencia más difundida era que el hombre venía de Asia.
Ya desde que llegó a Cambridge desde Kenia, con apenas 20 años, el joven Leakey empezó a difundir su hipótesis. Se licenció en Antropología y Arqueología en 1925, participó en expediciones, publicó sus primeros libros, impartió sus primeras conferencias... Su estrella era irresistiblemente ascendente. Hasta el incidente Boswell.
En 1932 Leakey había encontrado varios cráneos y una mandíbula en las zonas de Kanam y Kanjera, en Kenia. Las dataciones le permitieron asegurar que eran los restos del antecesor del hombre más antiguo encontrado hasta la fecha. Para acreditarlo, invitó al geólogo Percy Boswell a que estudiase el yacimiento. Pero, cuando llegaron, las marcas de hierro con que había señalizado el lugar habían desaparecido. Cuenta la leyenda que se las habían llevado los nativos para fabricar flechas.
Durante un mes, Leakey y Boswell estuvieron buscando restos sin ningún resultado. A su regreso a Inglaterra, Boswell escribió un demoledor artículo sobre la falta de rigor de los métodos de Leakey que le perseguiría hasta el final de sus días.
Su reputación quedó también lastrada por otro episodio, éste extracientífico. En 1933, Leakey abandonó a su esposa, Frida, por la mujer, 10 años más joven, que había ilustrado uno de sus libros. Con Frida había tenido una hija y esperaba otro. Y aunque en el mundo académico de entreguerras tener una querida era aceptable, dejar a la propia con una hija y embarazada del segundo, no lo era tanto.
A pesar del ostracismo que le acarreó, la decisión se acabó revelando un fenomenal golpe de suerte. Mary Nicol –desde 1936, cuando Louis obtuvo el divorcio de Frida, Mary Leakey– compartía la pasión por la arqueología. No había ido a la universidad –de hecho, se vanagloriaba de no haber aprobado ni una asignatura en el bachillerato–, pero era rigurosamente escrupulosa en sus procedimientos. El complemento perfecto para el arrebatado Louis.
«Una de las razones de que el trabajo de los Leakey haya sido tan estudiado, además de su valor, es que Mary llevaba un registro de las excavaciones muy exacto, algo poco habitual», explica Manuel Domínguez-Rodrigo, profesor de Prehistoria de la Universidad Complutense que ha trabajado en Olduvai y tratado a miembros de la saga.
EL CRÁNEO DEL «CASCANUECES». En los años 40 y 50, el matrimonio fue realizando notables descubrimientos en Olduvai según nacían sus hijos Jonathan (1940), Deborah (1942, fallecida a los tres meses), Richard (1944) y Philip (1949). Hasta que un día de 1959, Mary encontró un robusto cráneo con enormes dientes. «Lo bautizaron Zijnanthropus boisei en honor del mecenas suizo que financiaba su trabajo [Zijn] y de una tribu keniata [boisei], pero entre ellos lo llamaban Cascanueces por la fuerza de sus mandíbulas», cuenta Jordi Serrallonga, profesor de la Universidad de Barcelona y miembro de la SGE. Se estimó que tenía 1,75 millones de años. E inicialmente pensaron que había sido el autor de las herramientas que habían hallado en las inmediaciones.
Era un descubrimiento extraordinario. Posteriormente, Mary y su hijo Jonathan dieron con restos de otro homínido más cercano en el tiempo, el Homo habilis, que más plausiblemente habría sido el autor de esas herramientas. Pero, en 1959, el hallazgo del Zijnanthropus atrajo la atención del mundo antropológico y de los mecenas. Hasta ese momento, los Leakey habían trabajado con presupuestos exiguos, pero desde ese año la National Geographic Society, editora de la prestigiosa revista, financió casi todas sus investigaciones.
Louis y Mary empezaron a distanciarse a partir de entonces. Mientras ella profundizaba en su misantropía y disfrutaba cada vez más de la soledad del trabajo de campo, apenas acompañada de sus cinco dálmatas y los puros que fumaba uno tras otro, él viajaba por el mundo conferenciando, recaudando fondos y reclutando jóvenes colaboradoras. Murió en 1972, cuatro años antes del considerado mayor descubrimiento de Mary Leakey: las huellas de Laetoli, unos rastros fosilizados que prueban que hace tres millones de años nuestros ancestros ya caminaban sobre dos piernas.
Mary falleció en 1996, pero desde mucho antes los Leakey ya tenían sucesor. Su hijo mayor, Jonathan, ya había asumido responsabilidades en las excavaciones familiares antes de cumplir 20 años, pero el llamado a continuar el reinado era el segundo, Richard. Y eso que trató de escapar a su destino organizando safaris. Fue inútil: a los 18 años estaba hasta el cuello en la paleontología.
Tras discutir en público con su padre por la gestión de los museos nacionales de Kenia, Richard tuvo su gran momento en 1967. Viajaba en avión de Etiopía a Kenia cuando el piloto informó de que se iban a desviar para esquivar una tormenta. El avión pasó así muy cerca del lago Turkana. Desde el aire, Richard creyó identificar una interesante zona fosilífera.
Cuando, tiempo después, organizó una expedición allí, dio con Koobi Fora, una zona keniata espectacularmente rica en fósiles. De allí, el equipo de Richard Leakey ha extraído, entre otros restos valiosísimos, el esqueleto del niño de Turkana, un Homo erectus –Homo ergaster para otros– de 1,6 millones de años.
Fue un extraordinario go522220lpe de lo que algunos llaman «la suerte de los Leakey» (en inglés, Leakey’s luck). No era la primera vez ni sería la última. Las huellas de Laetoli, por ejemplo, se hallaron por accidente cuando miembros del equipo jugaban a tirarse excrementos secos de elefante. La expresión se ha utulizado peyorativamente. «La suerte de los Leakey es una persistencia dogmática en seguir buscando cuando parece imposible que vaya a aparecer nada», se defiende Meave Leakey. «Hay que elegir el lugar correcto, pero también hace falta paciencia y un equipo que no ceje en la búsqueda pese al calor, el polvo o el viento. Y algo de suerte, claro».
Richard Leakey no tardaría en convertirse en una eminencia, a pesar de que, como su madre, no había ido a la universidad. Apasionado y temperamental, igual que su padre, mantuvo un encarnizado enfrentamiento con el norteamericano Donald Johanson. La suya fue la primera gran pelea científica retransmitida por televisión.
Abandonados los yacimientos, algo que aún no ha hecho su esposa, Meave, Richard se convirtió en adalid del conservacionismo. Hoy es su hija Louise, nacida en el mismo 1972 en que murió Louis Leaky, la que defiende el honor de la dinastía en tierras africanas junto a Maeve. Madre e hija descubrieron en 1999 el Kenyanthropus platyops, un homínido de 3,5 millones de años. La heredera de los Leakey puede presumir, además, de ser la arqueóloga más joven del mundo en hallar un fósil de homínido. Tenía 6 años cuando encontró el diente de un primate.
Aunque tal vez su hija Seiya le quite el récord. Con 4 años, ya sabe lo que es un campamento arqueológico. Su padre, el primatólogo belga Emmanuel de Merode, no lleva el apellido, pero es un más que digno Leakey: hace unos años, Louise y él volaron de Francia a Kenia en una avioneta construida con el motor de un coche.
Aterrizaron sanos y salvos. La suerte de los Leakey, ya se sabe.
Los 'ángeles' de Leakey
Convencido de que conocer la conducta de los simios ayudaría a explicar nuestros orígenes, Louis Leakey (1903-1972) fue uno de los grandes impulsores de los estudios de primatología. Ya le rondaba la idea cuando, en 1957, conoció a Jane Goodall. A sus 23 años, la joven inglesa no tenía formación alguna, pero era mujer, por lo que, según Leakey, tendría un carácter más empático, y llegaba sin los sesgos del mundo académico. Es fácil imaginar que en el ánimo del antropólogo, con un probado talento para reconocer la belleza y la inteligencia femeninas, pudieron pesar también otros argumentos, pero el tiempo y los logros de Goodall con los chimpancés han acabado demostrando su idoneidad para la misión. En 1966 se repitió la historia con Dian Fossey, a la que Leakey envió a observar a los gorilas. Tres años más tarde, Leakey fue abordado por una decidida estudiante después de una conferencia. Se llamaba Biruté Galdikas y quería estudiar a los orangutanes. A Leakey le sedujo la idea y en un par de años Galdikas estaba en Borneo. Ella acuñó la expresión “los ángeles de Leakey”, en referencia a las detectives televisivas de Los ángeles de Charlie. A punto estuvo de haber un cuarto ángel (y no nos referimos a Carmen Martínez Bordiú al hilo de su reciente portada entre gorilas en ¡Hola!). Toni Jackman pretendía hacer lo mismo con los bonobos, pero Leakey murió antes de que se sustanciara el proyecto.
2 feb 2010
¿Que deberíamos comer?
El siguiente es el resumen de una charla dada por el Dr. David Ryde en un simposio organizado por la Sociedad Vegetariana el 19.4.86.
El Dr. Ryde empezó por describir cómo durante periodos de abundancia, la mayoría de las criaturas come sólo un rango estrecho de alimentos. Por ejemplo los leones subsisten de cebras y carne de ñu; los pájaros cantores de gusanos y larvas, bayas, etc; ganado, ovejas y caballos comen diferentes tipos de hierbas y los monos viven mayormente de frutas y vegetales. Estos nichos tienden a ser transgredidos sólo en tiempos de escasez. ¿Qué alimentos pues ha programado la Naturaleza al hombre para comer para poder mantener su salud, crecimiento, actividad y reproducción? Boyd y Konner (1985) afirman que “desde hace 24 hasta hace 5 millones de años parecen haber sido las frutas el principal componente de la dieta de los homínidos… desde hace 4,5 millones de años nuestro patrón alimenticio ancestral ha incluído cantidades crecientes de carne.
Comparado con otros primates, el hombre moderno se alimenta de un gran rango de alimentos y esto está probablemente más relacionado con el uso de implementos para cortar y triturar que al control posterior del fuego. El hecho de que la carne cruda es casi universalmente cocinada para hacerla apetecible y digerible sugiere que el hombre preprometeano no la comía en grandes cantidades. La cocción desnaturaliza la proteína, derrite la grasa y destroza el tejido fibroso. Los carnívoros se tragan los trozos de carne, sus molares filosos la cortan a manera de tijeras, y la digestión empieza en el estómago. Los herbívoros con sus dientes molares aplanados trituran las paredes de celulosa de las células vegetales, y la digestión de los carbohidratos empieza en la boca con la enzima ptialina (amilasa). Esta enzima existe en las vacas, cerdos, conejos y humanos pero no existe en los carnívoros.
Comparaciones biológicas con los Grandes Primates
La dentadura humana es omnívora en diseño, pero se parece más a la dentadura de los primates cuyos poseedores viven mayormente de frutas y plantas. Las mandíbulas del carnívoro oscilan verticalmente mientras que las mandíbulas herbívoras y humanas oscilan verticalmente para rasgar y lateralmente para triturar, sugiriendo que somos más semejantes a los herbívoros.
El intestino de los carnívoros tiene una longitud alrededor de 3 veces mayor que la longitud de su tronco, en los herbívoros el intesttino es 15 veces más largo y en los humanos 10 veces más largo, de nuevo sugiriendo que somos más cercanos a los herbívoros.
La diferencia en el ADN entre gorilas, chimpancés y humanos está reportada como inferior a un 1%, menos que entre diferentes especies de caballo. Los tractos digestivos son casi idénticos. El Dr. Ryde contó una entretenida anécdota acerca de una ocasión en la que le enseñó a un cirujano especialista en cirugía alimentaria una ilustración del tracto digestivo de un gorila preguntándole si pertenecía a un hombre o a una mujer. El cirujano respondió “Es difícil de decir!” y estuvo muy sorprendido al oír que la respuesta era “ninguno”. Estos grandes primates, gorila y chimpancé, son descritos como herbívoros y como carnívoros oportunistas, es decir, comen principalmente frutas y vegetales pero comerían huevos, insectos, lagartijas y otras criaturas pequeñas si están fácilmente disponibles o si están muy hambrientos.
Hamilton y Busse mostraron en 1978 que entre 21 primates el consumo de alimentos animales está inversamente relacionado con el peso corporal, es decir, cuanto más pequeño es el primate, más carne es consumida. El más pequeño pesaba 65 g y comía 70% de materia animal, el más grande, el gorila, pesaba 126 kg y comía 1% o 2% de materia animal, lo mismo que el orangután con un peso de 58 kg. Los humanos se encuentran en esta escala entre los gorilas y los orangutanes, asimismo indicando una dieta con sólo 1% o 2% de materia animal.
Walker, según un reporte de Briben y Cherfas en 1982, ha estado estudiando las abrasiones en los dientes de fósiles y especies vivientes con un microscopio de electrones. Él ha mostrado que las marcas en los dientes del Australopithecus robustus (hombre ancestral de hace 4 millones de años) indican que era comedor de frutas.
Parece razonable especular que un gran primate era capaz, hace varios millones de años cuando las condiciones climáticas cambiaron drásticamente y los bosques se desvanecían, de incrementar su repertorio de comida aplicando sus conocimientos y habilidades para cazar más allá de la cobertura de los árboles. Walker especula que el Homo sapiens es más eficiente como herbívoro que como carnívoro, pero el triturar y el cocinar hacen la carne más digerible y además hace más fácil el consumir cantidades superiores a los requerimientos. Los cambios climáticos del Plioceno de la edad de hielo y la sequía hicieron los alimentos menos abundantes y para sobrevivir, el hombre primitivo empezó a adaptarse hacia una existencia de recolector-cazador hace aproximadamente 3.5 millones de años. Probablemente los humanos migraron lentamente de Africa y se adaptaron a regiones templadas consumiendo alimentos más ricos en grasa. El descubrimiento de cómo aprovechar el fuego hace cerca de medio millón de años incrementó las opciones alimenticias y demostró ser una gran revolución social y nutricional, como lo fue la agricultura, establecida hace sólo unos 10.000 años.
Salud y resistencia física
El Dr. Ryde continuó citando reportes de la prensa científica acerca de enfermedades degenerativas que parecen estar ligadas a un alto consumo de productos animales, como obesidad, piedras en la vesícula, diabetes tardía, cáncer de colon, hipertensión, apoplejía, enfermedades del corazón, diverticulosis, caries dental, almorranas, úlcera péptica y várices.
En su propio consultorio encontró gente obesa que no había sido ayudada por la asesoría dietética tradicional, que alcanzaba buenos resultados cambiando a una dieta vegetariana. Un paciente con un historial de angina de pecho de 15 años fue puesto en una dieta vegana, después de un mes éste aseguró sentirse “maravillosamente”. Su angina desapareció, perdió 20 libras de peso, su presión sanguínea cayó 55 puntos y fue capaz de caminar 4 millas sin problema.
Un argumento en contra de una dieta vegana son las deficiencias reportadas de vitaminas 12 y D y de los minerales calcio y hierro. Los gorilas son coprófagos (comen sus propios excrementos) y esto puede permitir que la vitamina B12 sintetizada en el intestino grueso, donde no puede ser absorbida, pase al canal alimenticio, donde puede ser asimilada.
La deficiencia de vitamina D no sería un problema si no usáramos ropa. Los suplementos son una alternativa socialmente aceptable a la coprofagía y la desnudez.
Pritikin (1985) escribe que “El alto consumo de proteína común en las naciones desarrolladas causa un balance mineral negativo, suprimiendo calcio al hueso para neutralizar los productos ácidos del metabolismo proteínico”. Son aquellos que comen carne los que necesitan calcio adicional.
La menstruación en los gorilas regresa cerca de 2 años después del parto, pero puede retardarse 2 años más con una lactación continuada (Fossey 1985). En el pueblo Kung, una de las pocas sociedades de recolectores-cazadores que quedan, el nacimiento de niños ocurre cerca de una vez cada 4 años y la lactación se mantiene por lo menos 2 años y medio. Como la menstruación durante la lactación es poco común, una gran causa de deficiencia de hierro es eliminada. Las gorilas además ingieren la placenta para recuperar minerales.
La sociedad carnívora moderna impone entonces condiciones anormales a los vegetarianos y veganos, por ello es realista para éstos el compensar las deficiencias con suplementos.
Conclusiones
El Dr. Ryde concluyó exponiendo su hipótesis de que el hombre del Plioceno fue un recolector herbívoro, un carnívoro oportunista y quizás un coprófago. Los cambios climáticos adversos y el control del fuego condujeron a la explotación de opciones carnívoras. Actualmente estamos aún adaptándonos, para bien o para mal, a los cambios nutricionales derivados de la creación de la agricultura, la tenencia de animales y la industria alimentaria. Los hábitos destructivos y adictivos del hombre moderno y la actividad física mínima son antifisiológicos, productores de peso excesivo y enfermedades y conducen a cambios degenerativos tempranos. El modo de vida del hombre civilizado puede compararse al del animal doméstico. Si el ser humano redujera su consumo de proteína animal, sal, azúcar y grasa y lo compensase con vegetales frescos apropiados, estaría muy cerca de seguir las recomendaciones de la NACNE: “el alimento de ayer será el alimento del mañana”.
Literatura recomendada
The Rise and Fall of the Third Chimpanzee, por Jared Diamond, Vintage. Los primeros capítulos de este libro proporcionan un resumen muy leíble sobre la evolución de los humanos y muestran cuán cerca estamos relacionados con las especies vivientes de simios. Además hay un capítulo que describe los efectos de la agricultura en la salud y la dieta de los primeros humanos.
Getting Here: The Story of Human Evolution, por William Howells, Compass. Aunque no examina los detalles de la dieta, este libro procura un informe bastante leíble y comprensivo de la evolución humana, y un entendimiento de cómo encajamos en el árbol genealógico de los primates.
Compilado por Bronwen Humphrey, actualizado: 30.09.94.
Traducido por Paula Rojas
ivu.org
1 feb 2010
¿Qué es el chitosan?
El chitosan es un derivado de la chitina, un polímero natural extraído de las cutículas de crustáceos. Es el segundo polímero después de la celulosa.
Es biodegradable y al ser ingerido carece de efectos secundarios, lo que lo convierte en un producto con numerosas aplicaciones en el campo de la medicina, la bioquímica, la cosmética y la nutrición.
Al ser un elemento que no se absorve ni se digiere, al llegar al estómago y encontrarse en un medio ácido, atrae a los lípidos allí presentes quedando secuestrados en su estructura para ser eliminados posteriormente en la excreción.
Parte de la grasa ingerida en la dieta, al ser captada por el chitosan, se convierte en no absorvible siendo por ello su valor calórico nulo. El chitosan puede captar hasta 5 veces su propio peso en grasa, inhibiendo la absorción del 15-20% de la grasa ingerida a través de la alimentación.
Leche de burra y otros secretos de belleza
La leche y la piel han ido siempre de la mano a lo largo de la historia. Como muestra, los famosos baños de leche de burra de Cleopatra que según cuenta la historia le ayudaban a mantener su piel joven y tersa.
En la actualidad, los principios activos de la leche los podemos encontrar en jabones, geles y cremas ya que ayuda a suavizar e hidratar la piel y estimula la producción de colágeno.
Pero no sólo ayudamos a nuestra piel utilizando productos que tengán leche como uno de sus principios activos.
Ingiriéndola también estamos ayudando a nuestra piel, ya que contiene:
- Vitamina A: que ayuda a mantener nuestra piel tersa y nutrida,
- Aminoácidos esenciales: para una buena salud tanto de las uñas como del cabello.
- Ácido láctico: un elemento básico para la hidratación de la piel ya que ayuda a retener la humedad de la piel y a suavizarla. Puede ser utilizado de manera particular como exfoliante, pero debemos tener cuidado de no utilizarlo durante el verano, ya que el ácido láctico baja las defensas de la piel ante los rayos UV.
También es un buen remedio para aplicar como desmaquillante, o sobre pieles quemadas o irritadas o para fortalecer las uñas metiendo las manos en un cuenco con leche y frotándolas luego con unas gotas de limón.
Las leches más ricas en estos elementos son las de vaca y las de cabra.
El consumo de leche de burra hoy día ha caído en desuso en beneficio de la vaca (una buena vaca produce hasta 30 l. de leche y una burra solo 1,5 l.) pero sus fantásticas propiedades fueron conocidas desde siempre
Ya los griegos la consideraban como un remedio excelente y así la recomendaba Hipócrates que la recetaba para todo mal: envenenamiento, dolores articulares, cicatrizaciones ..
Los romanos siguieron su uso en la medicina
Pero fue a finales de 1.900 cuando se pudo de moda en Paris, y se consideraba "chic y elegante" entre la alta sociedad acudir a las 'lecherías de burra' que se hallaban en las ciudades, para tomar un vaso de esta leche tan apreciada y por la que se pagaban entonces la astronómica cifra de 8 francos de la época.
La leche mas parecida a la de mujer es la leche de burra, por eso fue utilizada una vez pasada la moda como alimento infantil en los orfanatos, alguno de los cuales llego a tener hasta 300 animales para el ordeño
Contrariamente a la vaca, si a la burra se le retira su pollino, deja de dar leche, por lo tanto debe alternarse alimentación del pollino y ordeño hasta que destete a los 6 meses aprox. de lo que se deduce que su producción además de corta esta muy limitada .
Además las burras no dan leche en total rendimiento hasta el cuarto año aunque luego la dan siempre con la misma calidad incluso aunque sean animales muy viejos .
Uno de los mas celebres consumidores de leche fue el rey Francisco I, que agotado por sus orgías y sus guerras mandó llevar a la corte a un médico judío de Constantinopla, que le recetó únicamente como remedio a sus males leche de burra
Su recuperación fue tan rápida que todos los cortesanos comenzaron a imitar rápidamente a su rey .
Pero también cuando, después de las victorias de Brihuega y Villa viciosa en la guerra de Sucesión, Felipe V consigue entrar en Zaragoza el 4 de enero de 1711, allí los médicos de esta ciudad prometen la mejoría de la reina María Luisa Gabriela de Saboya en contra de la opinión de sus dos médicos franceses que la habían desahuciado con el diagnóstico de «fiebres éticas» o tuberculosis como se diría ahora. Esos médicos zaragozanos le mandan tomar leche de burra y quinina.
Pasados unos días, doña María Ana de la Tremoille, princesa de los Ursinos y del Sacro Imperio, como Camarera Mayor de la Reina que era, penetró en el dormitorio de ésta, encontrándola paseando por la habitación lejos de estar postrada en su lecho como de costumbre lo cual fue el asombro de toda la corte por recuperación tan espectacular.
Pero a pesar de sus grandes beneficios como alimento la leche de burra es popularmente mas conocida por su uso como cosmético y como producto de belleza entre la nobleza.
Se ha encargado la Historia de recordarnos que Cleopatra había escrito un tratado de belleza, desgraciadamente perdido, pero del que se conocen fragmentos citados por Galeno, Aecio y Pablo de Egina. De todos modos sabemos que entre sus recomendaciones figuraba el bañarse en leche de burra mezclada con miel, y para disimular las arrugas de sus ojos usaba una crema a base de pulpa de albaricoque. Se sabe que se pintaba los párpados de color verde, que usaba pestañas postizas; los labios se los pintaba de carmín, y en azul las venas de su frente y de sus manos. Pero también las romanas, entre ellas Popea (esposa de Nerón) se daban baños con esta leche pues conocían muy bien sus propiedades maravillosas para la piel como 'tensador', y regenerador, retrasando el envejecimiento y regenerando el cutis.
En el caso de Popea en sus desplazamientos con la corte llevaba con ella su rebaño de 500 burras necesarias para sus 'baños cosméticos'.
Aunque hoy día es difícil hallar a la venta esta leche salvo en algunos puntos de París donde se puede comprar fresca y pasteurizada, pero sí que se vende en España en forma de jabón fabricado con leche de burra con idénticos fines cosméticos aunque su localización es bastante difícil, pero se puede hallar en dos fabricantes artesanales de Francia y uno de España .
Una zona donde se consume todavía popularmente es en Santiago de Chile, donde perviven asnerías de leche, aunque muy decrecidas en numero de burras.
El precio es razonable.
La leche de burra ha sido históricamente una de las más apreciadas. Además de sus propiedades cosméticas tiene otra serie de ventajas.
Propiedades de la leche de burra
Ya hemos citado algunas.
- A nivel externo se ha aprovechado en forma de jabón ya que es muy eficaz en pieles secas, sensibles, con tendencia a una pobre cicatrización, con tendencias alérgicas, con arrugas, envejecidas y en especial cuando buscamos un efecto regenerador y antioxidante de la piel.
- Su riqueza en nutrientes y su gran digestibilidad la han hecho siempre ideal en casos de agotamiento, debilidad, desnutrición y postoperatorios.
- Puede mejorar el sistema inmunológico ya que contiene Inmunoglobulina y Lizozima (solos e pueden encontrar en la leche materna).
- Su riqueza en oligosacáridos la hacen muy recomendable para la tendencia al estreñimiento, alergias, desequilibrios en la flora intestinal.
- Tiene una gran digestibilidad ya que es baja en grasas y en caseína.
Información nutricional de la leche de burra (por 100 ml.)
Su riqueza en ácidos grasos y vitaminas (A, B1, B2, B6, C, D y E) es responsable de sus propiedades dermatológicas. En concreto su gran aporte de Retinol o vitamina A (antioxidante) es la responsable principal de capacidad regeneradora de la piel.
- 1,20 % de grasas.
- 1, 75 % de proteínas.
- 195 calorías.
- 650 mg de calcio.
- 37 mg de magnesio.
- 460 mg de potasio.
- 450 mg de fósforo.
La leche de burra ha sido durante muchos siglos muy apreciada por sus propiedades. En París era una bebida de lujo muy apreciada por la aristocracia. Habían lecherías y estaba de moda ir a tomar un vaso para tener un buen cutis y una buena salud. Los hospitales y orfanatos tenían sus propias caballerías para alimentar a los niños y personas desnutridas.
La leche de vaca se acabaría imponiendo ya que puede producir más de 20 litros al día frente al litro 1 litro y medio de la burra. Además la burra solo produce leche mientras mama su cría (hasta los seis meses) mientras que la vaca produce siempre leche mientras la ordeñes. Las burras además no producen leche hasta los cuatro años aunque, eso si, continúan produciendo leche hasta edad muy avanzada.
En el sigo XIX y a principios del sigo XX, muchas personas usaban la leche de burra como un remedio natural. Durante esos años, había muchas lecherías que dispensaban exclusivamente la leche de burra, donde las mujeres de la nobleza la compraban.
Durante los primeros veinte años del siglo XX, numerosos rebaños pequeños de burras recorrían también la capital. La leche de burra se vendía en la puerta de las casas como remedio “para afirmar el estómago” de la gente con diarrea. Los primeros hospitales infantiles, que datan de aquella época, poseían entre sus instalaciones un establo, en que tenían vacas y burras para proveer de alimentación a los niños enfermos.
Y la última noticia, año 2005: María Esther Heredia Capovilla, una guayaquileña de 116 años, considerada por el Libro de Récords Guinness como la mujer más longeva del mundo, agradece su edad a la leche de burra y al vino.
La higiene y la perfumería en la Historia
Si la historia de la leche de burra nos sorprende, hay que saber que los romanos se lavaban los dientes con orines. Los más apreciados de todos eran los españoles. Realmente asusta pensar en el camino que tenían que recorrer las micciones de nuestros antepasados para llegar a su destino. Guardar primero el ambarino líquido hasta la llegada del comerciante que lo compraba, envasarlo luego en ánforas que eran debidamente precintadas y, embarcarlas luego en navíos de cabotaje que tardaban uno o dos meses hasta llegar a Roma. Supongo que allí se deberían mezclar con algún perfume o algo que atemperase la peste que se puede suponer que exhalaba tal dentífrico.
Desde los tiempos más remotos de la historia hombres y mujeres, especialmente las últimas, han sentido la preocupación de hermosear su rostro y su cuerpo. Las hetairas griegas pasaban la noche con el rostro cubierto con una máscara de albayalde y miel. Al levantarse se lavaban la cara con agua fría y volvían a embadurnarse la faz con otra capa de albayalde muy diluido, lo que daba a la cara una blancura que hoy consideraríamos propia de un payaso. Con un pincel se aplicaban sobre las mejillas el rojo producto de una flor espinosa de Egipto, muy cara y que se aplicaba diluido en vinagre. Se terminaba el maquillaje con toques de carmín en los labios y en los pezones. No bastaba con ello, pues una mujer, para ser interesante y especialmente las cortesanas, tenían que ser rubias, lo que conseguían con zumo de azafrán o, más simplemente, con una peluca que llamaban color de trigo.
La cosmética en Roma era una industria floreciente, y así como ahora todos los productos de belleza pretenden venir de París, entonces se decía que llegaban de Grecia. No se olvide que la palabra cosmética es de origen griego y los cosmetas o perfumistas anunciaban sus productos en griego. La lanolina, tan usada hoy en día para la perfumería y la cosmética, era conocida por las damas romanas. Se sacaba de la lana de las ovejas y se perfumaba fuertemente para evitar su olor original. Una esclava llenaba su boca de perfumes que espurreaba seguidamente sobre el rostro y el cuerpo de la dama a la que servía. Los poetas satíricos se burlan del abuso de colores de las mejillas de las mujeres y Petronio, describiendo alguna dama en su Satiricón, dice: «Sobre su frente bañada por el sudor fluía un torrente de aceites, y en las arrugas de sus mejillas había tal cantidad de yeso que se hubiese dicho que era una vieja pared decrépita surcada por la lluvia." Un detalle curioso es el que se consideraba hermoso que las cejas se juntasen sobre la nariz, para ello se usaba un compuesto de huevos de hormiga machacados con cadáveres de moscas.
El advenimiento del cristianismo trajo consigo la condena de todas las «artimañas del diablo" empleadas por las mujeres para seducir a los hombres. No se habla de las artimañas de los hombres para seducir a las mujeres. San Clemente de Alejandría autoriza los baños sin que se abuse de ellos, pero condena los establecimientos que de día y de noche se ocupan de masajear, untar y depilar y, cosa curiosa, pone como ejemplo a seguir el de la cortesana griega Friné. Un día que estaban reunidas varias damas atenienses se habló de la belleza de cada una de ellas, y Friné las desafió a que hiciesen lo que iba a hacer ella: lavárse la cara con agua fría, cosa que ninguna de las otras contertulias se atrevió a hacer. Tertuliano, san Jerónimo y san Cipriano hablan en contra de los ungüentos y los perfumes, pero la coquetería femenina ganó la batalla a los moralistas, como la ha ganado siempre, y así, por ejemplo, se puso de moda morder delicadamente una ramita de mirto con el fin de mostrar así una bella dentadura.
La Edad Media no fue una edad tan sucia como se cree. En muchos lugares de nuestro país existen bien conservados o en ruinas unos llamados «baños árabes" que muchas veces no eran tales sino judíos, pero que eran usados por los cristianos. Las condenas que se hacían del uso de tales establecimientos no se basaban tanto en un supuesto culto del cuerpo sino en su promiscuidad. Eran muchas veces centros de reunión y contratación de favores eróticos. En Alemania, según dicen sus cronistas, no era raro ver hombres y mujeres de diversa edad encaminándose medio desnudos a los baños comunales. Carlo Magno se bañaba cada día, y su corte lo imitaba. En España tal costumbre no fue muy extendida, pues la lucha contra el musulmán identificaba muchas veces los baños con las abluciones rituales prescritas por el Islam. En la primera serie de mis Historías de la Historía doy algunos datos sobre la lucha contra los baños que se produjo en la tardía Edad Media. Había un gran contraste entre las costumbres higiénicas de las cortes de león y Castilla, por ejemplo, y las de Córdoba y Granada, en donde el agua era casi objeto de veneración.
Pero mientras en el occidente europeo iba progresando lenta pero seguramente la suciedad, cosa muy distinta sucedía en el imperio bizantino.
La emperatriz Irene había sido proclamada basilisa gracias a un concurso de belleza; en efecto, se había buscado en todo el imperio las muchachas más bonitas para que una de ellas fuese elegida por el emperador como su esposa. Gan6 Irene, que casó con el emperador león IV, al que dio un hijo llamado Constantino, que por cierto tuvo un mal final porque, cuando murió su esposo, Irene quiso gobernar Bizancio en lugar de su hijo, a lo que éste se opuso, e Irene, que era muy hermosa pero muy bestia, destronó a su hijo y le hizo sacar los ojos. Pues bien, esta Irene para conservar su belleza y la blancura de su piel, se servía de un ungüento a base de pepino machacado y excrementos de estornino. Y es curioso señalar que contrariamente a los egipcios, que alargaban los ojos, a los bizantinos les gustaban los ojos redondos como los del mochuelo. Como una lágrima, una gota de carmín se pinta al lado del lagrimal y, por supuesto, se pinta de rojo los labios, las mejifias y los pezones de los pechos.
El botafumeiro
La traducción castellana de esta palabra sería la de "echahumos", y su origen se encuentra en la necesidad de purificar el ambiente del santuario producido por el hacinamiento de peregrinos. Estos, después de varios meses de caminata, llegaban sucios y malolientes a las vistas de Santiago en el lugar llamado Lavacolla. La palabra deriva del latín Zava, con el mismo significado que en castellano, y coleo, que significa testículo, lo que viene a decir que en aquel lugar se aseaban a fondo los peregrinos. A pesar de ello había algunos que no lo hacían, y por otra parte las ropas usadas todo el viaje no debían de oler precisamente a esencia de rosas.
Durante la Edad Media gozó de gran crédito la Escuela de Salerno, en donde se formaban médicos que hablan asistido a clases impartidas por maestros judíos, árabes y cristianos. Recuérdese que estaba prohibida la disección de cadáveres en cualquiera de las tres religiones y se consideraba que las vísceras del cerdo eran las que más se asemejaban a las del cuerpo humano. Un escritor llamado Juan de Milán compuso un libro de versos en latín para popularizar las fórmulas más importantes de la escuela salernitana. Mgunas son muy curiosas; así, por ejemplo, para conservar una tez fresca y lozana recomienda "tomar tres o cuatro puñados de flores de saúco, un cuarterón de jabón de Francia, tres hieles de buey y tres vasos de vuestra orina, haced que reposen tres o cuatro días en un recipiente de arcilla y lavaos la cara con dicho líquido". Se ve que las deyecciones tenían gran importancia en la medicina medieval, pues el propio Alberto el Grande en un curioso Tratado de las heces dice: "Como el hombre es la más noble de las criaturas, sus excrementos tienen también una propiedad particular y maravillosa", y en otro lugar explica: "Aunque naturalmente se siente repugnancia en beber la orina, no obstante cuando se bebe la de un hombre joven y de buena salud no hay remedio más soberano en el mundo."
Llenaría páginas y más páginas dando recetas en las que intervienen sustancias excrementicias, pero creo que con éstas hay más que suficiente.
En su Oriente originario los árabes habían adoptado de los bizantinos su gusto por los baños y los perfumes. Fueron ellos los que popularizaron en España, y en menor grado en Italia, la ciencia de la perfumería; no se olvide que fue un árabe, Albucaste, quien descubrió el alcohol a partir del vino, por lo que lo llamó espíritu de vino.
Las mujeres musulmanas pasan horas y horas en el harén maquillándose y depilándose cuidadosamente. Las cristianas son miradas con cierta aprensión porque no se depilan el pubis. Con henné se tiñen de rojo los dedos y las palmas de las manos, así como los talones y los dedos de los pies. Las dientes se los limpian con una mezcla de nácar, cáscaras pulverizadas de huevo y polvo de carbón.
No llega a tanto la ociosidad de la dama noble europea encerrada en su castillo. Pero de vez en cuando aparece un mercader de perfumes y le ofrece su mercancía. Una de las recetas milagrosas que se ofrecen es el llamado "licor de oro" preparado a partir de este metal Pero como es muy caro son más usados en su lugar perfumes que se encierran en unos recipientes en forma de manzana como se ve en algunas pinturas de la época. Incluso la Virgen viene representada con una de estas manzanas en sus manos.
Conservar la dentadura es cosa imposible. En Oriente se intentaban hacer dentaduras postizas a base de dientes humanos arrancados de los difuntos, pero en Occidente cuando los dientes caían no podían ser reemplazados por otros. Las sacamuelas iban de pueblo en pueblo arrancando las piezas dentarias que dolían hasta dejar vacías las encías. La operación se acompañaba con el redoble de uno o más tambores que intentaban acallar los ayes desgarradores del paciente. Y ello sin higiene alguna.
Es curioso que el Renacimiento, que marca el descubrimiento del hombre en la filosofía y en la religión, descuida con frecuencia el cuidado del cuerpo. Hay excepciones, como se puede ver en Los baños de Bade de Poggio Bracciolini.
En el siglo XVI aparece una palabra para designar los caballos que tienen un pelaje blanco sucio tirando a amarillento. Se los llama isabelos o isabelinos. El origen de la palabra es incierto. Se cuenta que la reina Isabel la Católica hizo en 1491 el voto d& no cambiarse de camisa hasta la conquista de Granada, que tuvo lugar el año siguiente. Es de suponer el color que tendría la tal camisa. Pero se me hace cuesta arriba creer en esta teoría por cuanto Isabel la Católica no tenía el defecto de ser sucia. Su confesor, fray Hernando de Talavera, le reprochaba a veces el excesivo cuidado que, según él, prestaba a su cuerpo. Otros autores aseguran que el origen de la palabra se debe a la infanta Isabel Clara Eugenia, quien según afirman hizo el voto de no cambiarse de camisa durante el sitio de Ostende... que duró tres años. Se comprende el color de la camisa de la infanta al cabo de este tiempo. Pero también aquí tropezamos con un inconveniente. Isabel Clara Eugenia había nacido en 1566 y murió en 1633, casó en 1599 y fue nombrada gobernadora de los Países Bajos en 1621, y durante este período tuvo lugar el citado sitio de Ostende. Ahora bien, la palabra francesa isabelle, referida a determinado pelaje de los caballos, aparece en 1595, es decir, antes de Ostende. ¿Cuál es pues el origen de la discutida palabra? Agunos filólogos dicen que deriva del árabe izah, que quiere decir león, lo cual explicaría que por similitud al pelaje de dicha fiera se diera el nombre de isabelo o isabelinos a los dichosos caballos.
Margarita de Navarra, en uno de sus Dídiogos amorosos, dice: "Ved estas bellas manos aunque no las haya lavado desde hace ocho días." Y Montaigne escribe: "Estimo que es saludable bañarse, y creo que algunos defectos de nuestra salud se deben por haber perdido la costumbre, generalmente observada en el pasado, de lavarse el cuerpo todos los días."
Con la desaparición de la higiene aumenta el uso de los perfumes, hasta el punto que las damas que no se bañan jamás acostumbran ponerse esponjas perfumadas entre los muslos y en las axilas "para no oler como carneros".
La sarna es corriente no sólo entre la gente del pueblo sino también entre la gente principal. Así, el custodio de Juana la loca escribe desde Tordesillas que las hijas de la reina "mejoran de su sarna".
Tanto Lucrecia Borgia como la célebre Vittoria Accoramboni, inmortalizada por Stendhal, cuidaban de sus espléndidas cabelleras lavándoselas por lo menos dos veces a la semana. Por cierto que aunque no tenga nada que ver con lo que se está tratando digamos que cuando murió Lucrecia Borgia, tan maltratada por la leyenda negra, se descubrió que llevaba un cilicio bajo sus vestidos.
Los perfumistas españoles e italianos son los que más éxito tienen a comienzos de la edad moderna. Es en Italia y España donde las mujeres se maquillan más y es Catalina de Médicis, italiana de nacimiento, la que introduce en Francia, además del tenedor, una serie de perfumes y productos de belleza que hacen furor en la alta sociedad francesa. Como no se lavaban, hombres y mujeres debían recurrir a los perfumes, cuanto más fuertes mejor, para ocultar su mal olor corporal.
Una de las fórmulas empleadas causó grandes destrolos en la cara de una de las damas de honor de la reina, y no era para menos, pues la fórmula era la siguiente: «Se toma plata y mercurio y se muelen en un mortero, se le añade albayalde y alumbre y se deslíe con saliva y se hace hervir con agua de lluvia; cuando la ebullición empieza se mezcla todo en un mortero." Se comprende que los resultados fuesen fatales. Una hija de Catalina de Médicis, la célebre reina Maegot, inmortalizada por Alejandro Dumas, coleccionaba amantes, a pesar de su obesidad, que la impedía pasar a través de algunas puertas. Aquejada de una precoz calvicie usaba pelucas y postizos, de los que llevaba siempre unos cuantos en el bolsillo por si acaso. Orgullosa de sus voluminosos pechos, un día recompensó con una bolsa de dinero a un carmelita que en un sermón los había comparado "a las tetas de la Virgen". Increible pero auténtico.
Una industria curiosa se desarrolló en aquel momento en un lugar de Francia que es todavía hoy en día el centro de la perfumería mundial... La moda obligaba a llevar guantes en cualquier momento y estos guantes debían ser perfumados. Un pueblecito del sur de Francia, Grasse, fabricaba guantes en grandes cantidades, y los guanteros se vieron obligados a perfumarlos, por lo que se dedicaron también a la producción de aceites olorosos, para lo cual cultivaron en sus tierras naranjos, lavanda, mimosa, jazmín y, sobre todo, rosas. Hoy en día Grasse cuenta con más de dos mil técnicos dedicados a la industria del perfume.
Enrique IV de Francia no se lavaba nunca y olía a macho cabrío. Su esposa estuvo a punto de desmayarse en la noche de bodas y algunas damas sufrieron vahídos al compartir su lecho. Era hombre muy mujeriego (ha pasado a la historia con el nombre de Vert Galant, epíteto que no necesita traducción), y es curioso constatar que algunas de sus amantes gustaban del olor del rey, lo que me recuerda aquella frase popular en el siglo pasado en ciertos ambientes que decía que "el hombre debía oler a aguardiente, sudor y tabaco".
Luis XIII, también de Francia, no era tampoco mucho más limpio. Se cuenta que un día, paseando con sus cortesanos, uno de ellos le quitó algo del cuello de su casaca.
-¿Qué hacéis?
-Señor, era un piojo.
-Señal de que soy hombre-, repuso el monarca.
Pocos días después otro cortesano, queriendo congraciarse con el rey, hizo el mismo gesto que el otro.
-¿Qué hacéis?
-Señor, era una pulga.
-¿Creéis acaso que soy un perro? -Y le volvió la espalda.
De todos modos Enrique IV se bañó por lo menos una vez. Fue en el Sena, en donde antes de hacerlo, y a la vista de todos, orinó abundantemente. Su hijo, el futuro Luis XIII, recelaba meterse en el agua, por lo que su padre dijo:
-Anda, báñate y no tengas miedo que más arriba del río otros se habrán meado antes que yo.
Los inestimables libros de José Deleito y Piñuela, referentes a la época de Felipe IV de España, nos dan interesantes datos sobre la higiene y la perfumería en tiempos de este rey. "En un tocador elegante no podían faltar agua de rosas y de azahar, jaboncillo de Venecia, aceite de estoraque, de benjuí, de violetas, de piñones y de altramuces; cañutillo de albayalde, solimán labrado para blanquear el cutis, tuétano de corzo, pastillas olorosas, y otros ingredientes guardados en salserillas."
Era del mejor tono la delgadez entre las damas elegantes, y aunque las españolas de la época eran generalmente flacas -según pregonan los lienzos en que los pintores las retrataron y las memorias de los viajeros a quienes llamó la atención este particular-, aún procuraban ellas, con artificios, reducir la natural redondez de las formas femeninas. "La carencia de pechos -escribe madame d'Aulnoy- es otra de las condiciones que aquí determinan una belleza femenil, y las mujeres cuidan mucho de que su cuerpo no tome formas abultadas. Cuando los pechos empiezan a desarrollarse, los cubren con delgadas laminillas de plomo, y se fajan, como se faja a los recién nacidos."
Lo mismo y en forma análoga comenta otro narrador coetáneo galo, señalando cl contraste de las cspañolas con las francesas y venecianas, que, al revés de aquéllas, procuraban abultar su seno.
"Pero lo más general en materia de aliños y afeites, eran los colores con que se embadurnaban las damas. Constituía un teñido casi general, pues se pintaban mejillas, barbilla, garganta, punta de las orejas, hombros, dedos y palmas de las manos, y lo hacían dos veces diarias, al levantarse y al acostarse. A veces, también se coloreaban los labios. Si no, se ponían en ellos cera."
En su Viaje en España, madame d'Aulnoy describe de visu cómo se maquillaba una dama de esta época: «Luego cogió un fraseo lleno de colorete, y con un pincel se lo puso no sólo en las mejillas, en la barba, en los labios, en las orejas y en la frente, sino también en las palmas de las manos y en los hombros. Díjome que así se pintaba todas las noches al acostarse y todas las mañanas al levantarse; que no le agradaba mucho acicalarse de tal modo, y que de buena gana dejaría de usar el colorete; pero que, siendo una costumbre tan admitida, no era posible prescindir, pareciendo, por muy buenos colores que se tuvieran, pálida como una enferma, cuando se compararan los naturales con los debidos á los afeites de otras damas. Una de sus doncellas la perfumó luego desde los pies a la cabeza con excelentes pastillas; otra la roció con agua de azahar, tomada sorbo a sorbo, y con los dientes cerrados, impelida en tenues gotas para refrescar el cuerpo de su señora. Díjome que nada estropeaba tanto los dientes como esta manera de rociar; pero que así el agua olía mucho mejor, lo cual dudo, y me parece muy desagradable que una vieja, como la que cumplía tal empleo, arroje a la cara de una dama el agua que tiene en la boca."
Luis XIV de Francia se bañaba únicamente cuando se lo prescribía el médico, ya que como preconizaba Teofrasto Renaudot, "el baño, a no ser que sea por razones médicas o de una absoluta necesidad, no sólo es superfluo sino perjudicial". El Rey Sol cada mañana se limpiaba la cara con un trozo de algodón impregnado de alcohol o bien con saliva, como los gatos. Bajo las aparatosas pelucas de los cortesanos pululaban los piojos, y datan de entonces estas manos de marfil que rematan un mango más o menos largo. Servían para rascarse la cabeza debajo de la peluca.
Pero es también por esta época cuando una monja vende a Jean-Marie Farina la receta de una agua perfumada que contiene alcohol. Se fabrica en Colonia y es conocida aún hoy en día con el nombre de agua de colonia.
Fuentes:
Carlos Fisas, en el libro "Historias de la Historia" quinta serie, de la editorial Planeta, escaneado por Martín A. Cagliani, para la Pagina del Conocimiento de Martín Cagliani.
sinectis.com.ar
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Los primeros pedagogos
He aquí que en las generaciones inmediatamente anteriores a Platón, las de mediados y fines del siglo v antes de Cristo, en el llamado Siglo de Pendes, aparecen en tierras de Grecia hombres cuyo único oficio es el de enseñar. Recorren las ciudades, dan con gran éxito conferencias y reclutan de este modo alumnos para sus lecciones particulares, que se hacen pagar a muy buen precio. Se los llama sofistas, esto es, especialistas del saber. Pero, ¿qué es lo que enseñan? No es ciertamente su propio oficio, ya que los jóvenes pudientes que integran su alumnado no piensan dedicarse a la enseñanza.
Con los sofistas, pues, por primera vez se nos presentan hombres que ejercen un oficio nuevo, una actividad social cuya finalidad no es preparar al discípulo para oficio determinado sino simplemente educar. Hay que considerarlos, pues, como los primeros educadores de la humanidad, en el sentido propio de la palabra.
Entre los varios nombres célebres de esta época y de esta escuela, ninguno alcanzó la fama y el respeto que acompañaron a Protágoras.
Desde esta edad temprana de la Ciencia de la Educación, no todos los que a ella se dedicaban estaban de acuerdo sobre lo que se debía enseñar, cosa que se repetirá con frecuencia en el futuro. Así, por ejemplo, Pródico de Ceos aparece en los diálogos socráticos de Platón como un gramático curioso de distinguir entre los sinónimos, hambriento de precisión en la elección de las palabras. Gorgias de Leontini se nos presenta especialmente como un maestro de retórica: enseña el arte de persuadir a la multitud, mediante el cual se adquiere el poder político; pero sabemos que practicaba también la Dialéctica que permite oponer a todo argumento un argumento contrario y triunfar en la discusión. Esta forma de educación que se apoya en la Gramática, la retórica y la dialéctica (las artes del trivium, como se las llamará en la Edad Media) se oponía ya a la educación matemática, constituida por las ciencias del qualrivium (Aritmética, Geometría, Astronomía y Música), base de la enseñanza de Hipias. Así, desde la época de los sofistas, se perfila cierta rivalidad entre dos formas de la educación, una que conviene a la formación del ingeniero, la otra a la del abogado o del político.
Pero estos dos sistemas de educación tienen un punto en común: son incompletos. Si el uno puede producir técnicos competentes y el otro oradores hábiles, ninguno de los dos basta para la formación de un buen ciudadano, capaz de servir a la patria; de un buen padre de familia, capaz de gobernar bien su casa, o de un verdadero hombre de Estado, apto para hacer la ventura de su país. Para esto hace falta el aprendizaje de la virtud, esa cualidad que transforma al individuo en un hombre de bien. Tal enseñanza era lo que prometía otra forma de educación representada por Protágoras de Abdera, el más ilustre de los sofistas.
Tales son, brevemente, los tres grandes conceptos de la educación, que se perfilan y se oponen ya en los albores de esta ciencia, y había de caber a uno de los más eminentes pensadores de Grecia y de la humanidad la gloria de unificarlos.
Un día, dos esposos atenienses se dirigieron al monte Himeto pava hacer un sacrificio a los dioses. Cuenta la leyenda que, habiendo abandonado un momento en el prado a su hijito, lo encontraron circundado por una muchedumbre de abejas que ponían miel en sus labios. Esto se consideró como un presagio de la elocuencia y del brillante porvenir del niño. Este niño era Platón. Su nombre, sobrepasando los límites de la patria y de la época, se mantiene todavía vivo como el de uno de los pensadores más fecundos de la humanidad. Fue un gran filósofo y un escritor de estilo sutil, delicado, poético: en verdad, su pluma se había bañado en miel. Pero él quiso ser ante todo un educador. Tuvo una multitud de discípulos y enseñaba en la Academia, así llamada porque estaba edificada en el jardín de Ácademo. Los sofistas habían concebido la enseñanza de una manera utilitaria, al ponerla al servicio de una clientela y hacerse pagar por ella. Para Platón, en cambio, la cultura tenía una finalidad en sí misma; la enseñanza tal como él la entendía, no se dirigía a los que buscaban el saber con un propósito de lucro, sino sólo a aquellos que estaban animados por ese celo, que se llama la Filosofía, el amor a la sabiduría y a la verdad. El maestro digno de este nombre no tenía que ir en busca de clientela, ni de retribución por su tarea pedagógica; no debía dedicarse a poner el saber al alcance de quien lo comprara; sólo debía desear discípulos escogidos. Por lo demás, Platón representaba el primer intento de armonizar las distintas corrientes pedagógicas. La formación técnica, la preparación liberal y la formación moral del individuo según su pensamiento, se jerarquizan dentro de una unidad donde la idea del Bien, como faro siempre contemplado y perpetuamente inquietante, atrae hacia su fuente todos los destellos menores, que son las cosas, inquietas y huidizas, que le están pues, subordinadas. escolar
El rapé ¿sueco?
El rapé sueco (snus) es un subproducto del tabaco que se coloca entre el labio superior y la encía. El rapé goza de popularidad en los países escandinavos y en particular en Suecia. Se fabrica a partir de tabaco molido y humedecido.
Hay que diferenciar el rapé sueco del tabaco rapé que se toma por la nariz.
El rapé se vende en latas similares a las de la crema para labios o manos. El rapé sueco también se presenta muchas veces en una especie de bolsitas pequeñitas (como bolsitas de té) que se colocan entre el cachete y las encías.
El tabaco que vuelve loco a los suecos
Suecia presenta la menor incidencia de enfermedades relacionadas con el tabaco de todos los países desarrollados. Es el único país del mundo que ha alcanzado el objetivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de reducir la tasa de fumadores por debajo del 20% en 2000. Las últimas estadísticas del país nórdico demuestran que la tasa ha bajado aún más: solo el 18% de las mujeres y el 16% de los hombres fuman. Sin embargo un alto porcentaje (el 20%) de los hombres suecos consumen rapé.
La población masculina sueca tiene la tasa más baja de cáncer del pulmón entre los países industrializados. En general el riesgo de muerte relacionado con el tabaco es el más bajo en los países europeos. Estos logros han llamado la atención de la comunidad internacional y a menudo se considera que el snus es la clave. Por lo tanto la empresa Swedish Match, el principal fabricante de rapé sueco, lo promociona como una alternativa más “saludable” al fumar.
La venta del 'rapé' está prohibida en el resto de la Unión Europea.
Cómo se absorbe la nicotina
El consumidor de rapé recibe dosis altas de nicotina de forma constante en su sangre. La presencia continua de la nicotina en el torrente sanguíneo pone bajo estrés al corazón. Por consiguiente la nicotina en el rapé es similar que a la de un cigarrillo.
Sin embargo, hay diferencias entre el cigarrillo y el rapé. Los fumadores de cigarrillos notan los picos de la nicotina en cuestión de minutos y la bajada de la misma es más repentina. Con el rapé, el pico más alto ocurre al cabo de 30 minutos y la bajada del nivel de nicotina es más lenta.
Efectos sobre la salud
Daños y prejuicios en la boca
Varios estudios han demostrado que no existe una conexión directa entre el uso de rapé no fermentado sueco y el cáncer oral. Éste es el argumento que los fabricantes utilizan para vender su producto. Sin embargo en países como la India y en todo el territorio de sureste de Asia, donde el tabaco de mascar contiene niveles altos de nitrosamina, se han detectado casos de cáncer.
Otros tipos de cáncer
A parte de los prejuicios en la boca, el rapé causa otros tipos de cáncer. Hay que recordar que el rapé contiene más de 2,500 ingredientes químicos, entre ellos 25 componentes considerados cancerigenos como la nitrosamina. El estomago, el intestino y la vejiga son los órganos que corren el riesgo de padecer cáncer.
Enfermedades cardiovasculares
Las dosis elevadas de nicotina convierten al rapé en un factor para el desarrollo de enfermedades cardiacas. Aunque el rapé no endurezca las paredes de las arterias, hay que recordar que la presencia del veneno de la nicotina altera el funcionamiento del corazón y lo hace muy susceptible a las enfermedades cardiovasculares.
Cómo dejar el rapé
Para muchos profesionales del campo de la lucha contra el tabaco, dejar el rapé les parece complicado. La mayoría de los programas están diseñados para fumadores de cigarrillos. Por eso, los expertos creen que hay que tener en cuenta las peculiaridades del rapé.
Por ejemplo, los consumidores de rapé (o snus) son más “invisibles” porque se trata de un tabaco sin humo.
Algunos consumidores hasta lo utilizan por la noche. Duermen con el rapé debajo de los labios. Y además, algunos de ellos fuman cigarrillos también. Hasta algunos consumidores son ex fumadores que han utilizado el rapé para dejar de fumar cigarrillos.
En realidad abandonar el rapé no es más difícil que dejar de fumar cigarrillos.
Los consumidores de los distintos productos de tabaco comparten una misma creencia clave: la de los supuestos beneficios que les aporta el tabaco.
Una vez que la persona se libra de esta creencia, dejar el tabaco es más fácil de lo que parece.
Hacer su propio rapé
El rapé es el tabaco que se ha molido abajo a un polvo fino y perfumado, y se huele más bien que smoked. Europeos tomaban el rapé sobre hace 300 años. ¡En hecho, en 1684, papa Urban VIII amenazó el excommunication para cualquier persona encontrada tomar el rapé en iglesia!
Fabricación de su propio rapé
Es muy fácil hacer su propio rapé. Todo lo que usted necesita hacer debe moler su tabaco en una amoladora del molino o del café de la pimienta hasta que usted tiene un polvo fino. Si usted tiene una buena amoladora del café, usted debe poder hacer su rapé con un paso a través de la amoladora. Si usted está probando solamente el rapé, usted podría romper abierto un cigarrillo ordinario y moler el tabaco de eso, aunque usted debe recordar que éste será lleno de productos químicos. Mejorar lejos para crecer su propio tabaco sin los productos químicos.
Antes de hacer su propio rapé usando el hogar tabaco crecido, usted debe cerciorarse de que su tabaco está secado y que curado. Usted debe también machacar su tabaco en su mano en pedazos pequeños sobre el tamaño de hojas de té y quitar cualquier pedacito seco, arbolado. Usted puede utilizar cualquier pieza de la hoja del tabaco para su propio rapé. Un rapé comercial más barato utiliza el vástago o el nervio central de la hoja del tabaco mientras que el rapé comercial más costoso utiliza la hoja pequeña, joven de la planta del tabaco de Virginia. Recomiendo que usted utiliza el tabaco de Virginia pues el contenido de la nicotina es cerca de 3 veces que de Havanna. Usted puede desear mezclar su tabaco para crear un rapé que los juegos usted.
Sospechar su rapé
El tabaco absorbe fácilmente olores, así que sospechar su rapé es muy fácil. La mayoría de los rapés comerciales se adulteran con la ceniza del amoníaco, del hellebore y de la perla, que los mantiene húmedos con un olor de gran alcance. Los rapés secos como escocés y Galés se adulteran con cal viva para dar al rapé una mordedura. Por favor no pedirme los volúmenes usados pues no tengo ninguna idea y ningún deseo de oler la cal viva.
Recomiendo el usar de una gota del perfume del almizcle en un pedazo pequeño de papel que borra para un kilo del rapé. Hacer esto después de moler su tabaco. Colocar el tabaco y el papel que borra en un envase sellado para un par de días para permitir que el tabaco absorba el olor. Moler encima de bastante tabaco para hacer una cantidad pequeña de rapé, después probarla. Esto permite que usted agregue más olor si está requerida.
Otros perfumes usados comúnmente para el rapé seco son bergamota, clavos, lavanda, otto de rosas, de flores anaranjadas y del jazmín. Utilizar éstos para sospechar su tabaco de la misma manera según lo mencionado arriba, ajustando la cantidad de olor según lo requerido. Si usted encuentra un olor que usted piensa trabajos realmente bien, dejarnos saben y puede ser que lo fijemos aquí para otros usuarios del rapé.
Curiosidades
En el siglo XVIII se puso de moda entre la nobleza europea el consumo de tabaco rapé, un tabaco en polvo que se inhalaba por la nariz. Tras moler las hojas de tabaco, el polvo era mezclado con aceites esenciales que le daban determinados aromas. Entonces era almacenados en recipientes herméticos que permitían que los aromas impregnaran el polvo de tabaco.
Tradicionalmente, sus consumidores colocaban una pizca de tabaco rapé sobre el reverso de la palma de la mano y lo inhalaban por la nariz. Portaban el tabaco en pequeñas tabaqueras, generalmente de porcelana, cuya elegancia también formaba parte del juego y el ritual de rapé.
Los hombre maduros traían consigo una cajita de polvos de rapé. El rapé —según decían— descargaba la cabeza. Lo elegante era tomar con los dedos una brizna de rapé, absorberla y estornudar una y dos veces. Más de dos ya no era correcto. Un estornudo es discreción; dos necesidad; tres majadería. Después de cada estornudo había que pedir excusas y sonreir.
Algunas cajitas eran tan lindas que parecían joyas; los ricos les ponían sus iniciales.
Helmut Joseph ha sido el mayor coleccionista de estas tabaqueras de porcelana para tabaco rapé. Una serie de piezas de su colección procedentes de mediados del siglo XVIII, tras estar expuesta en varios museos, ha sido subastada hoy en Bonham’s.
Entre las piezas a subasta, destaca una tabaquera en porcelana de Meissen decorada con oro, que representa escenas de caza. Ha sido vendida por casi 17.000 euros.
Fuentes
quiero-dejar-de-fumar.com
coffinails.com
antiguedadesblog.com
31 ene 2010
El boom de las bodas cristianas en Japón: un análisis
Hace unos años leí un estudio sobre la religiosidad de los japoneses. Se basaba en una encuesta con que la agencia Gallup tomó el pulso a la religiosidad del mundo con datos de varios países, uno de cuales era Japón. La primera pregunta era: ¿Cree usted en Dios? En Japón más del 90% respondieron que no. De todos los países encuestados Japón era con mucho el más ateo. Sin embargo, a la pregunta ¿Cual es su religión preferida?, más de un 30% de los japoneses respondían que el cristianismo, mientras que el budismo y el shintoismo ¡no llegaban al 10%! Lo curioso es que sólo un 1% son realmente cristianos.
¿Por qué fue posible que esta encuesta diera unos resultados tan extraños? En primer lugar, la traducción al japonés del ¿Cree usted en Dios?, le sonaría a un japonés corriente algo así como: ¿Es usted un seguidor fiel del Ser Supremo? No es de extrañar por ello que tantos contestaran que no, lo que refleja lo difícil que son algunas traducciones. Además, el estudio me hizo recordar aquel dicho que bien puede aplicarse no sólo a las estadísticas, sino también a las encuestas: Hay tres clases de mentiras: mentiras, grandes mentiras y estadísticas. También me vino a la memoria aquello de que si nos preguntan ¿Cree usted en Dios?, la respuesta debe ser: Defíname usted antes lo que entiende por «Dios» y por «creer».
El que un tercio de los japoneses dijeran que la religión que más les gusta es el cristianismo coincidía con mi larga experiencia en Japón. En este caso, la traducción de ¿Cual es su religión preferida? era correcta. A pesar de su origen oriental, que el budismo y el shintoismo tengan tan pocos seguidores en Japón se explica fácilmente. Y es que, para el japonés corriente, los bonzos budistas cobran demasiado cuando se les llama a rezar en al altar familiar, y no digamos a un funeral. Y los templos shintoístas también cobran lo suyo cuando se les pide que ofrezcan el niño recién nacido a los dioses. Las bodas las ofician bonzos shintoístas, pero están perdiendo mucha clientela porque para muchos japoneses una boda cristiana es más barata y más bonita. Los mismos japoneses han compuesto este dicho popular: Nacemos shintoístas, nos casamos cristianos y morimos budistas.
Las bodas en Japón son algo patético. En los hoteles donde se celebran las bodas, hay a veces capillas cristianas en las que trabajan universitarios occidentales vestidos de pastor protestante, y ofician ceremonias made in Hollywood, acompañadas de música de órgano, sin que falte la marcha de Mendelson. Pero muchos japoneses acuden a iglesias católicas. Este fenómeno lo ha sabido aprovechar la Conferencia Episcopal que vio ahí una ocasión para evangelizar. Consiguieron permiso de la Santa Sede para añadir al ritual una ceremonia para matrimonios entre no bautizados, y advirtieron a los párrocos que no se trataba de ganar dinero sino de evangelizar. Sin embargo, la operación ha salido redonda, pues se consiguen bautismos... y dinero.
Lo que llevo escrito lo confirma otra estadística del gobierno japonés. En Japón el gobierno concede con facilidad la personalidad jurídica a los grupos religiosos, y esto conlleva claras ventajas fiscales. Una de las pocas obligaciones es declarar algunos datos, como el número de afiliados. Estas cifras se hacen públicas todos los años, y resulta que, en un país con 120 millones de habitantes, 200 millones están afiliados a alguna religión. Lo que quiere decir que casi todos los japoneses tienen más de una religión y se podría decir que el Japón es el país más religioso del mundo, lo que contrasta con el resultado de la encuesta Gallup sobre la creencia en Dios. ¿En que quedamos? La religiosidad de los japoneses se hace cada vez más misteriosa ¿verdad? Vamos a ver si la historia religiosa del Japón nos aclara algo este enigma.
1) En los albores de la historia del Japón aparece ya un shintoismo muy floreciente: los primeros emperadores son descendientes de los dioses, regentan en su nombre al pueblo y ofician como sacerdotes supremos.
2) Hacia el siglo VI vienen de China y Corea bonzos budistas y traen consigo algo deslumbrante: la escritura y el budismo. La lengua japonesa, que no tenía escritura, lo hace por primera vez con caracteres chinos. Los emperadores se convierten en fervientes budistas, y el budismo pasa a ser instrumento de gobierno y opresión.
3) En el siglo XVI llegan los portugueses con los bonzos cristianos y traen relojes, arcabuces y una religión que no está confabulada con los gobernantes. En algo menos de un siglo cerca de un 10% de los habitantes —muchos de ellos nobles e intelectuales— estaban bautizados. Pero en 1630 Japón se aísla del resto del mundo, y una persecución feroz acaba con todos los sacerdotes y decenas de miles de fieles son martirizados (Sobre esto último he escrito dos artículos para arvo.net: “188 nuevos mártires japoneses a los altares” y “Nagasaki y María”).
4) A mediados del siglo XIX la presión de las potencias occidentales y el hastío de los japoneses hacia la opresión feudal ocasionaron la incruenta revolución Meiji (1868). El Japón se convirtió en un estado moderno de corte occidental, pero con el emperador de nuevo como semidiós al frente del shintoismo.
5) Rusia amenazó invadir Japón, pero los japoneses vencieron al ejército ruso en tierra china. El zar mandó a oriente la potente flota del Báltico, pero la armada japonesa casi la aniquiló en el estrecho entre Corea y Japón en 1905. Murieron 117 japoneses y 4.360 rusos; Japón sólo perdió 3 botes torpederos, mientras que de la flota rusa 21 buques de guerra fueron hundidos, 7 capturados y 6 inutilizados; sólo 4 lograron huir a Vladivostok. Esta victoria fue tan impresionante como inesperada. Los japoneses lo atribuyeron a estar protegidos por los dioses y a ser ellos superiores a los demás. Los militares se hicieron con las riendas del país y, bajo el manto imperial, pretendieron ensanchar el imperio a toda Asia. Este proceso culminó con la entrada de Japón en la Segunda Guerra Mundial, al lado del Eje.
6) El 15 de agosto de 1945 Japón perdió su primera guerra. La derrota no pudo ser más traumática —muchos se suicidaron— pero reconocieron la superioridad de los vencedores y el engaño a que les tenían sometidos los militares. Los vencedores se volcaron con los derrotados: nunca en la historia ha habido un vencedor tan magnánimo con el vencido. El virrey Douglas MacArthur llamó a su despacho a los superiores de todos los misioneros católicos y les ofreció su ayuda para convertir el Japón al cristianismo (Es curioso que, aunque protestante, acudiera a los católicos). Incluso suele afirmarse que MacArthur, en su entrevista con el emperador, le sugirió convertirse al cristianismo, porque un Japón cristiano sería el atajo para un Japón democrático. Los tres años de dominación yanqui, con su generosidad y desenfado, llevó a los japoneses a admirar todo lo norteamericano, también su religión. Por fin habían dado con una religión liberadora. Cientos de sacerdotes católicos fueron al Japón y las conversiones se dispararon.
7) La crisis de mayo de 1968 se hizo sentir en la sociedad japonesa, lo mismo que la crisis postconciliar en la Iglesia, y ambas continúan hasta hoy día con síntomas similares a los del occidente. La población y las conversiones están disminuyendo.
Resumiendo:
(1) La encuesta Gallup muestra que muchos japoneses añoran el cristianismo y que el budismo y el shintoismo no les llenan.
(2) La derrota del Japón en la Segunda Guerra Mundial podría haber sido el principio de la conversión del país al cristianismo, pero el hedonismo y cientifismo occidentales lo frenan.
(3) Un puñado de católicos consecuentes podrían convertir el Japón. La mies es mucha pero los trabajadores pocos y acomplejados.
Fernando Acaso
feracaso@gmail.com



