24 mar 2013
10 mar 2013
Dos fotos de Churchill y el puro de la discordia

Yousuf Karsh (1908-2002) fue un fotógrafo canadiense de origen armenio. Nació en Mardin (Turquía) pero cuando tenía 14 años tuvo que huir a Siria, y más tarde a Canadá, huyendo de la persecución que sufrieron los armenios en Turquía. Ya en Canadá, se instaló con un tío suyo que era fotógrafo y del que aprendió el oficio. Años más tarde, montó su propio negocio en Ottawa, cerca de la sede del Parlamento canadiense. Tuvo la suerte de que Mackenzie King, el Primer Ministro, entrase en su negocio para encargarle unas fotos familiares. Quedó tan impresionado por su trabajo que lo contrató para fotografiar a los dignatarios extranjeros que visitasen el Parlamento.
En 1941, con motivo de la visita de Winston Churchill al Parlamento canadiense para dar un discurso, Karsh instaló la cámara y el equipo de iluminación en una pequeña habitación habilitada para fotografiar al político inglés. Cuando Churchill terminó, le invitaron a pasar a la habitación para hacerle la fotografía, cosa que disgustó al dignatario inglés porque no había sido informado. A regañadientes, accedió y pasó al improvisado estudio.
Tiene dos minutos. Y eso es todo, dos minutos.
Karsh le indicó dónde debía situarse y preparó la iluminación. Cuando se dirigía hacia la cámara, Churchill se encendió uno de sus famosos puros. Karsh le pidió que lo apagase y sólo obtuvo un no por respuesta. Se armó de valor, se acercó a él y le quitó el puro de la boca. Karsh se dio la vuelta y sintió los ojos Churchill clavados en su nuca… en ese momento pulsó el disparador que llevaba en la mano.
Esta segunda foto, en la que Churchill se muestra sonriente, pasó sin pena ni gloria; pero la primera, portada incluso de la revista LIFE, es una de las más famosas de la historia. En 1967, Karsh fue nombrado miembro de la Orden de Canadá (la orden civil de mayor rango). De las 100 personas más influyentes del siglo, según la elección de International Who’s Who en el año 2000, Karsh había fotografiado 51.
3 mar 2013
La orden del temple
Aprobada oficialmente por la Iglesia católica en 1129, durante el Concilio de Troyes celebrado en la catedral de la misma ciudad, la Orden del Temple creció rápidamente en tamaño y poder. Los Caballeros Templarios empleaban como distintivo un manto blanco con una cruz roja dibujada. Los miembros de la Orden del Temple se encontraban entre las unidades militares mejor entrenadas que participaron en las Cruzadas. Los miembros no combatientes de la orden gestionaron una compleja estructura económica a lo largo del mundo cristiano, creando nuevas técnicas financieras que constituyen una forma primitiva del moderno banco, y edificando una serie de fortificaciones por todo el Mediterráneo y Tierra Santa.
El éxito de los templarios se encuentra estrechamente vinculado a las Cruzadas; la pérdida de Tierra Santa derivó en la desaparición de los apoyos de la Orden. Además, los rumores generados en torno a la secreta ceremonia de iniciación de los templarios crearon una gran desconfianza. Felipe IV de Francia, considerablemente endeudado con la Orden, comenzó a presionar al Papa Clemente V con el objeto de que éste tomara medidas contra sus integrantes. En 1307, un gran número de templarios fueron arrestados, inducidos a confesar bajo tortura y posteriormente quemados en la hoguera. En 1312, Clemente V cedió a las presiones de Felipe y disolvió la Orden. Su brusca erradicación dio lugar a especulaciones y leyendas que han mantenido vivo el nombre de los caballeros templarios hasta nuestros días.
Controladas las invasiones musulmanas y vikingas, bien por vía militar o mediante asentamiento, comenzó en la Europa occidental una etapa expansiva. Se produjo un aumento de la producción agraria, íntimamente relacionado con el crecimiento de la población, y el comercio experimentó un nuevo renacer, al igual que las ciudades.
La autoridad religiosa, matriz común en la Europa occidental y única visible en los siglos anteriores, había logrado introducir en el belicoso mundo medieval ideas como “La paz de Dios” o la “Tregua de Dios”, dirigiendo el ideal de caballería hacia la defensa de los débiles. No obstante, no rechazaba el uso de la fuerza para la defensa de la Iglesia. “Ya el pontífice Juan VIII, a finales del siglo IX, había declarado que aquellos que murieran en el campo de batalla luchando contra el infiel, verían sus pecados perdonados, es más: se equipararían a los mártires por la fe”.
Existía, pues, un arraigado y exacerbado sentimiento religioso que se manifestaba en las peregrinaciones a lugares santos, habituales en la época. Las tradicionales peregrinaciones a Roma fueron sustituidas paulatinamente a principios del siglo XI por Santiago de Compostela y Jerusalén. Estos nuevos destinos no estaban exentos de peligros, como salteadores de caminos o fuertes tributos de los señores locales, pero el sentimiento religioso, unido a la espera de encontrar aventuras y fabulosas riquezas orientales, arrastraron a muchos peregrinos, que al volver a sus hogares relataban sus penalidades.
El pontífice Urbano II, tras asegurar su posición al frente de la Iglesia, continuó con las reformas de su predecesor Gregorio VII. La petición de ayuda realizada por los bizantinos, junto con la caída de Jerusalén en manos turcas, propició que en el Concilio de Clermont (noviembre de 1095) Urbano II expusiera, ante una gran audiencia, los peligros que amenazaban a los cristianos occidentales y las vejaciones a las que se veían sometidos los peregrinos que acudían a Jerusalén. La expedición militar predicada por Urbano II pretendía también rescatar Jerusalén de manos musulmanas.
Las recompensas espirituales prometidas, junto con el ansia de riquezas, hicieron que príncipes y señores respondiesen pronto al llamamiento del pontífice. La Europa cristiana se movió con un ideario común bajo el grito de “Dios lo quiere” (Deus vult, frase que encabeza el discurso del concilio de Clermont en que Urbano II convocó la I cruzada).
La primera cruzada culminó con la conquista de Jerusalén en 1099 y con la constitución de principados latinos en la zona: los Condados de Edesa y Trípoli, el Principado de Antioquía y el Reino de Jerusalén, en donde Balduino I no tuvo inconveniente en asumir, ya en 1100, el título de rey.
Historia
Fundación y primeros tiempos
Apenas creado el reino de Jerusalén y elegido Balduino I como su segundo rey, tras la muerte de su hermano Godofredo de Bouillon, algunos de los caballeros que participaron en la Cruzada decidieron quedarse a defender los Santos Lugares y a los peregrinos cristianos que iban a ellos. Balduino I necesitaba organizar el reino y no podía dedicar muchos recursos a la protección de los caminos, porque no contaba con efectivos suficientes para hacerlo. Esto, y el hecho de que Hugo de Payens fuese pariente del Conde de Champaña (y probablemente pariente lejano del mismo Balduino), llevó al rey a conceder a esos caballeros un lugar donde reposar y mantener sus equipos, otorgándoles derechos y privilegios, entre los que se contaba un alojamiento en su propio palacio, que no era sino la Mezquita de Al-Aqsa, que se encontraba a la sazón incluida en lo que en su día había sido el recinto del Templo de Salomón. Y cuando Balduino abandonó la mezquita y sus aledaños como palacio para fijar el trono en la Torre de David, todas las instalaciones pasaron, de hecho, a los Templarios, que de esta manera adquirieron no sólo su cuartel general, sino su nombre.
Además de ello, el Rey Balduino se ocupó de escribir cartas a los reyes y príncipes más importantes de Europa a fin de que prestaran su ayuda a la recién nacida orden, que había sido bien recibida no sólo por el poder temporal, sino también por el eclesiástico, ya que fue el Patriarca de Jerusalén la primera autoridad de la Iglesia que la aprobó canónicamente. Nueve años después de la creación de la misma en Jerusalén, en 1129 se reunió el llamado Concilio de Troyes que se encargaría de redactar la regla para la recién nacida Orden de los Pobres Caballeros de Cristo.
El concilio fue encabezado por el legado pontificio D'Albano y al mismo acudieron los obispos de Chartres, Reims, París, Sens, Soissons, Troyes, Orleans, Auxerre y demás casas eclesiásticas de Francia. Hubo también varios abades, como Etiene Harding, mentor de San Bernardo, el propio San Bernardo de Claraval, y laicos, como el Conde de Champaña y el Conde de Nevers. Hugo de Payens expuso ante la asamblea las necesidades de la orden, y se decidieron artículo por artículo hasta los más mínimos detalles de ésta, como podían ser desde los ayunos hasta la manera de llevar el peinado, pasando por rezos, oraciones e incluso armamento.
Por lo tanto, la regla más antigua de la que se tiene noticia es la redactada en ese concilio. Escrita casi seguramente en latín, estaba basada hasta cierto punto en los hábitos y usos previos al concilio; las modificaciones principales vinieron del hecho de que, hasta ese momento, los templarios estaban viviendo bajo la Regla de San Agustín y el concilio les cambió a la Regla Cisterciense (que no era más que la de San Benito modificada) y que era la que profesaba S. Bernardo.
La regla Primitiva constaba de un acta oficial del Concilio y un reglamento de 75 artículos, entre los que se encontraban algunos como:
Artículo X: Del comer carne en la semana. En la semana, si no es en el día de Pascua de Natividad, o Resurrección, o festividad de nuestra Señora, o de Todos los Santos, que caigan, basta comerla en tres veces, o días, porque la costumbre de comerla, se entiende es corrupción de los cuerpos. Si el Martes fuere de ayuno, el Miércoles se os dé con abundancia. En el Domingo, así a los Caballeros, como a los Capellanes, se les dé sin duda dos manjares, en honra de la santa Resurrección; los demás sirvientes se contenten con uno, y den gracias a Dios.
Una vez redactada fue entregada al Patriarca Latino de Jerusalén, Esteban de la Ferté, también llamado Esteban de Chartres, si bien algunos autores estiman que el redactor pudo ser más bien su predecesor, Garmond de Picquigny, que la modificó eliminando doce artículos e introduciendo veinticuatro nuevos, entre los cuales se encontraba la referencia a vestir sólo el manto blanco entre los caballeros y un manto negro para los sargentos.
Después de recibir la regla básica, cinco de los nueve integrantes de la Orden viajaron —encabezados por Hugo de Payens— por Francia primero y por el resto de Europa después, recogiendo donaciones y alistando caballeros en sus filas. Se dirigieron primeramente a los lugares de los que provenían, con la seguridad de su aceptación y asegurándose cuantiosas donaciones. En este periplo consiguieron reclutar en poco tiempo una cifra cercana a los trescientos caballeros, sin contar escuderos, hombres de armas o pajes.
Importante fue para la Orden la ayuda que en Europa les concedió el abad San Bernardo de Claraval que, debido a los parentescos y las cercanías con varios de los nueve primeros caballeros, se esforzó sobremanera en dar a conocer a la Orden gracias a sus altas influencias en Europa, sobre todo en la Corte Papal. San Bernardo era sobrino de André de Montbard, quinto Gran Maestre de la Orden, y primo por parte de madre de Hugo de Payens. Era también un creyente convencido y hombre de gran carácter, cuya sapiencia e independencia eran admiradas en muchas partes de Francia y en la propia Santa Sede. Reformador de la Regla Benedictina, sus discusiones con Pedro Abelardo, brillante maestro de la época, fueron muy conocidas.
Así pues, era de esperar que San Bernardo aconsejara a la Orden una regla rígida y que les hiciera aplicarse a ella en cuerpo y alma. Participó en su redacción en 1129 en el Concilio de Troyes introduciendo numerosas enmiendas en el texto básico que redactó el patriarca de Jerusalén, Etienne de la Ferté. Y ayudó posteriormente de nuevo a Hugo de Payens redactando una serie de cartas en las que defendía a la Orden del Templo como el verdadero ideal de la caballería e invitaba a las masas a unirse a ella.
Los privilegios de la Orden fueron confirmados por las bulas Omne datum optimum (1139), Milites Templi (1144) y Militia Dei (1145). En ellas, de manera resumida, se daba a los Caballeros Templarios una autonomía formal y real respecto a los Obispos, dejándolos sujetos tan sólo a la autoridad papal; se les excluía de la jurisdicción civil y eclesiástica; se les permitía tener sus propios capellanes y sacerdotes, pertenecientes a la Orden; se les permitía recaudar bienes y dinero de variadas formas (por ejemplo, tenían derecho de óbolo —esto es, las limosnas que se entregaban en todas las Iglesias— una vez al año). Además, estas bulas papales les daban derecho sobre las conquistas en Tierra Santa, y les concedía atribuciones para construir fortalezas e iglesias propias, lo que les dio gran independencia y poder.
En 1167, o según ciertos estudiosos, en 1187, se redactaron los Estatutos Jerárquicos, especie de reglamento que desarrollaba artículos de la Regla y que regulaba aspectos necesarios que no habían sido tenidos en cuenta por la Regla Primitiva (como la jerarquía de la Orden, detallada relación de la vestimenta, vida conventual, militar y religiosa, o deberes y privilegios de los hermanos templarios, por ejemplo). Consta de más de seiscientos artículos, divididos en secciones.
Durante su estancia inicial en Jerusalén se dedicaron únicamente a escoltar a los peregrinos que acudían a los santos lugares, y, ya que su escaso número (nueve) no permitía que realizaran actuaciones de mayor magnitud, se instalaron en el desfiladero de Athlit protegiendo los pasos cerca de Cesarea. Hay que tener en cuenta, de todas maneras, que sabemos que eran nueve caballeros, pero, siguiendo las costumbres de la época, no se conoce exactamente cuántas personas componían en verdad la Orden en principio, ya que los caballeros tenían todos ellos un séquito, menor o mayor. Se ha venido en considerar que, por cada caballero, habría que contar tres o cuatro personas, por lo que estaríamos hablando de unas treinta o cincuenta personas, entre caballeros, peones, escuderos, servidores, etc.
Sin embargo, su número aumentó de manera significativa al ser aprobada su regla y ese fue el inicio de la gran expansión de los pauvres chevaliers du temple (en francés: pobres caballeros del templo). Hacia 1170, unos cincuenta años después de su fundación, los Caballeros de la Orden del Templo se extendían ya por tierras de lo que hoy es Francia, Alemania, el Reino Unido, España y Portugal. Esta expansión territorial contribuyó al enorme incremento de su riqueza, que pronto no tuvo igual en todos los reinos de Europa.
Tuvieron una destacada actuación en la segunda cruzada, protegiendo al rey Luis VII de Francia en las derrotas que éste sufrió a manos de los turcos. Hasta tres grandes Maestres Templarios cayeron presos en combate en 30 años: Bertrand de Blanchefort (1157), Eudes de Saint-Amand y Gerard de Ridefort (1187).
El principio del fin
Pero las derrotas ante Saladino les hicieron retroceder en Tierra Santa: así, en la batalla de los Cuernos de Hattin que tuvo lugar el 4 de julio de 1187 en Tierra Santa, al Oeste del Mar de Galilea, en el desfiladero conocido como «Cuernos de Hattin» (Qurun-hattun), el ejército cruzado, formado principalmente por contingentes templarios y hospitalarios a las órdenes de Guido de Lusignan, rey de Jerusalén, y Reinaldo de Châtillon, se enfrentó a las tropas del sultán de Egipto, Saladino. Este les infligió una tremenda derrota, en la que cayó prisionero el Gran Maestre de los templarios (Gérard de Ridefort) y perecieron muchos de sus caballeros, aparte de las bajas hospitalarias, Saladino tomó posesión de Jerusalén y terminó de un manotazo con el Reino que había fundado Godofredo de Bouillón. Sin embargo, la presión de la Tercera Cruzada y, sobre todo, el buen hacer de Ricardo I de Inglaterra (llamado Corazón de León) lograron de Saladino un acuerdo para convertir a Jerusalén en una especie de "ciudad libre" para el peregrinaje.
Después del desastre de Hattin, las cosas fueron de mal en peor, y en 1244 cayó definitivamente Jerusalén, recuperada dieciséis años antes por el Emperador Federico II por medio de pactos con el sultán al-Kamil, y los templarios se vieron obligados a mudar sus cuarteles generales a San Juan de Acre, junto con las otras dos grandes órdenes monástico-militares: los Hospitalarios y los Caballeros Teutónicos.
Las posteriores cruzadas (esto es, la Cuarta, la Quinta y la Sexta), a las que evidentemente se alistaron los templarios, o no tuvieron un reflejo práctico en Tierra Santa o fueron episodios demenciales (como la toma de Bizancio en la Cuarta Cruzada).
En 1248, Luis IX de Francia (después conocido como San Luis) decide convocar la Séptima Cruzada, y la lidera, pero no conduciéndola a Tierra Santa, sino a Egipto. El error táctico del Rey y las pestes que sufrieron los ejércitos cruzados les llevaron a la derrota de Mansura y al desastre posterior, en el que el propio Luis IX cayó prisionero. Y fueron los templarios, tenidos en alta estima por sus enemigos, los que negociaron la paz y los que prestarían a Luis la fabulosa suma que componía el rescate que debía pagar por su persona.
En 1291 tuvo lugar la Caída de Acre, con los últimos templarios luchando junto a su Maestre, Guillaume de Beaujeu, lo que constituyó el fin de la presencia cruzada en Tierra Santa, pero no el fin de la Orden, que mudó su Cuartel General a Chipre, isla que antaño habían poseído tras comprarla a Ricardo Corazón de León, pero que hubieron de devolver al rey inglés ante la rebelión de los habitantes.
Esta convivencia de Templarios y soberanos de Chipre (de la familia Lusignan) fue incómoda, hasta el punto que el Temple participó en la revuelta palaciega que destronó a Enrique II de Chipre para entronizar a su hermano Amalarico II, hecho que permitió la supervivencia del Temple en la isla hasta varios años después de su disolución en el resto de la cristiandad (1310)
Tras su expulsión de Tierra Santa
Los templarios intentarían reconquistar cabezas de puente para su nueva penetración en el Oriente Medio desde Chipre, siendo la única de las tres grandes órdenes de caballería que lo hizo, pues tanto los Hospitalarios como los Caballeros Teutónicos dirigieron sus intereses a diferentes lugares. La isla de Arwad, perdida en septiembre de 1302 fue la última posesión de los templarios en Tierra Santa. Los jefes de la guarnición murieron (Barthélemy de Quincy, Hugo de Ampurias) o fueron capturados, como fray Dalmau de Rocabertí.
Este esfuerzo se revelaría a la postre inútil, no tanto por la falta de medios o de voluntad, como por el hecho de que la mentalidad había cambiado y a ningún poder de Europa le interesaba ya la conquista de los Santos Lugares, con lo que los templarios se hallaron solos. De hecho, una de las razones por las que al parecer Jacques de Molay se encontraba en Francia cuando lo capturaron era la intención de convencer al rey francés de emprender una nueva Cruzada. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Caballeros_templarios
28 feb 2013
Clint Eastwood, la última leyenda
En mayo cumplió 82 años y nadie le discute a Eastwood un carácter simbólico, casi legendario, que acaso tenga que ver con la extrema mezcla de identidades nacionales de su genealogía holandesa, escocesa, irlandesa e inglesa (“todos eran piratas, expulsados de la tierra donde nacieron”), con su rotunda masculinidad —reverenciada por grupos feministas, que le le aplauden por dar a mujeres papeles alejados de los estereotipos de género— o con una carrera como director de más de una treintena de películas, casi todas, como mínimo, interesantes y al menos cinco de ellas, obras maestras y subversivas incursiones las emociones humanas.
Galardonado 109 veces, incluyendo cuatro Premios de la Academia y cinco Palmas de Oro en Cannes, es un narrador de la incertidumbre y la soledad, un creador de personajes que sobrevieven como buenamente pueden pese a la culpa y el dolor. ¿Quién lo hubiera pensado cuando protagonizaba escuetos westerns en los que apenas pronunciaba palabras?
Dedicamos el Cotilleando a… de hoy a Clint Eastwood, tal vez el último individualista de las películas entendidas como magia, capricho y poesía interior, un personaje contradictorio hasta el exceso (proaborto y aliado del mormón Romney, antiviolencia y gran cronista de la violencia…) y, sobre todo, un bendito soñador sin ilusión.
1. Sansón. Las enfermeras del hospital deSan Francisco hospital donde nació lo llamaron con el mote porque pesó 5,2 kilos. Era hijo de un obrero de una acería y una empleada de fábrica.
2. Deportista. En el instituto los profesores de literatura, sospechando el magnetismo que emanaba de aquel chaval larguirucho y guapo, no cesaban de recomendarle que se apuntase al grupo de teatro, pero él prefería los deportes, sobre todo baloncesto, natación y fútbol americano.
3. Tanto deporte le salvó la vida en 1950. Mientras hacía el servicio militar (fue instructor de natación para la Armada) y viajaba como tripulante en un avión que tuvo que amerizar frente a la costa de California por falta de combustible, Eastwood nadó cinco kilómetros hasta llegar a tierra firme. Estuvo en el mar durante más de ocho horas a causa de las corrientes, alcanzó la costa de noche y más tarde se enteró de que en la zona eran frecuentes los ataques de tiburones.
4. Golfista. Trabajó como salvavidas de piscina, repartidor de periódicos, dependiente de tienda de comestibles, vigilante forestal y caddy de golf. Ha conservado intacta la pasión por este deporte. Es propietario único del club de golf Tehàma, en Carmel, en la Costa de Oro de California. Es una entidad para el uno por ciento —ser miembro cuesta 500.000 dólares (403.000 euros)— y en la que se juega el torneo The Clint. Eastwood también participa como socio en el cercano Pebble Beach Golf Country Club, donde se han disputado algunos abiertos de EE UU; en el recién inagurado canal temático sobre golf Back9, y gestiona el conjunto residencial Mission Ranch Inn, una antigua granja restaurada y preparada como hotel. No es demasiado caro: hay habitaciones desde 120 dólares (97 euros).
Un joven sano
5. Como californiano de pro, es un fanático de la vida sana. Nunca ha fumado —pese a que muchos de los personajes de ficción que interpreta llevan un muy macho puro o cigarrillo siempre en los labios—, come alimentos orgánicos —actitud endémica hasta la neurosis en los EE UU—, pone a prueba a sus ligues dándoles a beber zumo de zanahoria, ha dejado el alcohol destilado —otro contrasentido dado el estratosférico nivel de tolerancia al whisky de sus personajes—, ni siquiera se permite ya una cervecita de vez en cuando y practica gimnasia y otras bastardías del fitness yanqui con el rigor de un atleta. Dicen quienes le conocen que Eastwood quedó muy tocado y se convirtió en un hipocondríaco cuando su padre murió de un ataque al corazón a los 64 años. Ha sufrido varias enfermedades que los médicos han calificado de psicosomáticas.
6. Meditador. Desde 1970 practica a diario Meditación Trascendental en dos sesiones (“me lo tomo en plan religioso, sobre todo cuando trabajo”). Fue introducido en el clan de meditadores por el mismísimo Maharishi Mahesh Yogi, el falso gurú que embaucó a los Beatles y a otras cuantas docenas de famosos.
7. Tiene otra técnica para no perder los nervios: recitar en silencio el alfabeto griego.
8. Arrugas sin cirugía. Nunca se ha operado para mantener o mejorar su aspecto. Hubo insistentes rumores en sentido contrario tras Fuga de Alcatraz (Don Siegel, 1979), donde Eastwood aparece desnudo —por última vez en la pantalla— cuando lo intentan violar en la escena de las duchas. Al responder a la sospecha de que se había operado la cara, dijo: “Si pierdo mi estrabismo, mi carrera se iría por el deasagüe”.
9. Dijo no a Supermán, 007, Willard… Ha rechazado papeles codiciados. Cuando Sean Connery anunció que dejaría de interpretar a James Bond, los productores le ofrecieron la posibilidad a Eastwood, que declinó aduciendo que es muy malo imitando el acento british. También dijo que no a los papeles del capitán Benjamin L. Willard, el protagonista principal de Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), porque no quería pasar varios meses en el rodaje en Filipinas, y al de Supermán en la película de Richard Donner de 1978 (“no, no, volar no va conmigo”).
10. Sin Marylin. También se quedó sin el papel masculino de La tentación vive arriba (Billy Wilder, 1955) porque lo hizo fatal en la prueba. Si llega a superarla, Eastwood hubiese actuado con Marylin Monroe.
11. Perdió la virginidad a los 14, según contó a uno de sus biógrafos.
12. Ha sido descrito más de una vez como “mujeriego en serie” y de un apetito sexual insaciable. Ha reconocido a siete hijos de cinco muejres y estuvo liado con las actrices Catherine Deneuve, Jean Seberg, Peggy Lipton, Kay Lenz, Jamie Rose, Inger Stevens, Jo Ann Harris, Jane Brolin y Jill Banner; la guionista Megan Rose, y la nadadora Anita Lhoest.
13. Once años de pleito. A su primera esposa, la modelo de bañadores Maggie Johnson, la conoció en una cita a ciegas en 1953. Se casaron seis meses más tarde, se separaron en 1973, pero no consumaron el divorcio hasta 1984. Durante esos once años pleitearon con saña en los tribunales. El acuerdo final del juez ordenó a Eastwood que pagase a su exmujer 25 millones de dólares (20 millones de euros). “Dicen que los matrimonios nacen en el Cielo. También los rayos y los truenos nacen allí”, comentó.
14. Con la actriz Sondra Locke vivió 14 años a partir de 1975. Fueron pareja también en la pantalla, con seis películas juntos —El fuera de la ley (1976), Ruta suicida (1977), Duro de pelar (1978), Bronco Billy (1980), La gran pelea (1980) e Impacto súbito (1983)—. Se separaron de modo agrio. Ella acusó a Eastwood de obligarla a abortar y él dijo que Locke se enriqueció a su costa con la edición de un minucioso libro de memorias, The Good, the Bad, and the Very Ugly.
15. Reality para la Señora Eastwood. Desde 1996 está casado con Dina Ruiz, 35 años más joven que él. Se conocieron cuando ella, que trabajaba para una emisora local de televisión, entrevistó al actor. Ruiz, cuyos abuelos adoptivos son de Puerto Rico, ha iniciado este año el reality Mrs. Eastwood and Company en una emisora de televisión por cable. La trama es real y también aparecen hijos de Eastwood de otras relaciones y, en algunos casos, el propio actor.
16. Mucha nuez. En 1955 los estudios Universal le despidieron porque tenía la nuez demasiado prominente.
17. Sin ratón. Su primer papel en el cine fue en La venganza del hombre monstruo (1955). Era tan corto que el nombre de Eastwood no aparece en los créditos. Tenía una línea de diálogo: “He perdido a mi ratón blanco”.
18. Anagrama. Clint Eastwood es un anagrama de old west action (acción del antiguo oeste). Pura casualidad. ¿O no?
19. Estrella de TV. El papel que le afianzó en la carrera de actor lo consiguió por casualidad en 1959 cuando iba a visitar a un amigo a los estudios de la CBS. A un ejecutivo le pareció que tenía “aspecto de cowboy” y le hicieron una prueba para la serie Rawhide, que fue uno de los mayores éxitos de la televisión durante los años sesenta (se emitió hasta 1966). El elenco, entre ellos Eastwood, coprotagonista principal, sacaba muchos dólares extra dando exhibiciones de rodeo.
20. Intentó ser cantante pop y fracasó. La canción del vídeo, Unknown Girl of My Dreams (1961), demuestra por qué. También lo quisieron vender como baladista country & western en 1963, con el álbum Rawhide’s Clint Eastwood Sings Cowboy Favorites. Bouquet of Roses es un ejemplo de cuánta sacarina tenía el producto.
21. Sin Nombre pero con poncho. En las tres películas de spaghetti western que le convirtieron en icono —rodadas en el desierto de Tabernas español y dirigidas por el gran Sergio Leone— interpretando al Hombre sin Nombre, Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965) y El bueno, el feo y el malo (1966), usó el mismo poncho y se negó a que fuerse lavado. “Mi personaje no lo lavaría nunca”, explicó. Había otra razón: los presupuestos eran tan ajustados que no había dinero para lavandería.
22. Tacaño. Pese a que le sobra el dinero (se calcula que su fortuna personal supera los 400 millones de dólares, más de 320 millones de euros), es famoso por su tacañería. Acaba los rodajes de las películas que dirije con un cumplimiento exacto del plan previo de jornadas y a veces incluso se adelanta a lo previsto. El actor Tim Robbins, uno de los protagonistas de Mystic River (2003), declaró que Eastwood daba por buena casi siempre la primera toma y que un día le dijo: “Hazlo bien, porque, con mucha suerte, te daré la oportunidad de que lo repitas una vez”. Suele rechazar que los actores vayan maquillados para ahorrar dinero y algunos sostienen que su gusto por rodar con luz natural —dando lugar a un estilo que la crítica define como “crepuscular”— también está relacionado con el dólar. Tras alguna de sus producciones ha declarado: “Con lo que cuesta esta película podría invadir un país”.
23. Malpaso. Desde 1967 autoproduce todas las películas que dirige con su propia compañía, Malpaso. El nombre proviene del consejo que recibió Eastwood de su agente cuando Sergio Leone le propuso invertir dinero en la trilogía del dolar. “Es un mal paso, no lo hagas”, le dijo el manager. Eastwood le hizo caso y sigue arrepintiéndose.
24. Nunca pronuncia las fórmulas habituales de “¡cámara!, ¡acción!” y “¡corten!”. Siempre emplea el escueto “ok”.
25. Tiene alergia a los caballos, pero, a pesar de los ronchones y el lacrimeo que le producen, nunca ha dejado de montarlos.
26. No a las armas. Es partidario de que se regule de forma drástica la tenencia de armas de fuego en los EE UU. También propone que se prohiba la caza (“no veo ninguna razón para matar a un animal”).
27. Pese a los rumores, no es vegetariano. Durante años preparaba las costillas asadas todos los viernes en un pub que gestionó en Carmel.
28. Su comida favorita es el sushi.
29. Entre los personajes históricos admira a Winston Churchill.
30. Su actor favorito: James Cagney.
31. Su película favorita: ¡Qué verde era mi valle! (John Ford, 1941).
32. Conoció a John Wayne en la convención nacional del Partido Republicano en 1968. Hicieron buenas migas.
33. “Un tiro a Michael Moore”. También fue muy amigo del actor ultraconservador Charlton Heston. Eastwood dijo en un acto público que si el showman Michael Moore hubiese entrado en su casa como hizo en la Heston durante la grabación de Bowling for Columbine le hubiese “pegado un tiro”. Cuando los asistentes se rieron, el cineasta insistió: “No bromeo. Lo hubiese matado”.
34. De derechas. Eastwood, conservador desde joven —aunque se ha declarado como “no partisano” e incluso como “libertario”—, apoyó las políticas de los presidentes Nixon y Reagan, aunque criticó la Guerra de Vietnam por “inmoral”. Rechazó la oferta de George Bush para participar en la campaña electoral de 1991 y dijo que la Guerra de Iraq fue “un completo error”. En 2008 apoyó al candidato conservador McCain contra Obama, que no le cae nada bien (“es mi presidente, pero no está gobernando”). Siempre ha votado, y no tiene empacho en revelarlo, a los conservadores.
35. “El mundo va a oír nuestros motores”. En el intermedio de la Super Bowl de este año se emitió este anuncio de Chysler protagonizado por Eastwood. Su voz ronca e inconfundible dice: “Este país no puede ser noqueado de un puñetazo. Estamos resurgiendo de nuevo y cuando lo hagamos, el mundo va a oír el rugir de nuestros motores”. Algunos entendieron el spot como un mensaje de apoyo a Obama, pero el actor lo desmintió en un comunicado: “No estoy desde luego afiliado políticamente a Obama; se suponía que el anuncio debía ser un mensaje sobre el crecimiento del empleo”.
36. Con Romney. Eastwood había pedido en marzo de este año el voto para Mitt Romney en las próximas elecciones. “Debemos extender la voz y mover a todo el país detrás de Romney (…) Espero que restaure el decente sistema impositivo que tanto necesitamos, en el que haya justicia y la gente no esté enfadada mutuamente por quién está pagando impuestos y quién no”, dijo.
37. Es partidario de que las mujeres tengan libertad de elección para abortar y también del matrimonio entre personas del mismo sexo.
38. Cuando en 1986 fue elegido alcalde de Carmel una de sus promesas de gobierno fue prohibir el consumo de helados en la calle. Lo hizo.
39. Habla a la perfección el italiano y chapurrea el español.
40. Sólo ha muerto tres veces. La única de sus películas en que el personaje que interpreta muere a balazos es Gran Torino (2008). En sólo otra dos muere: en El seductor (Donal Siegel, 1971), envenenado, y en Aventurero de medianoche, dirigida por él mismo en 1982 —con su hijo Kyle en el papel secundario—, de tuberculosis.
41. Le apasiona la música. Aprendió a tocar el piano escuchando discos y de niño tocaba el fiscorno en la banda de su colegio. Aunque su músico favorito es Chopin, le gustan el jazz y el blues.
42. Ha compuesto la música original de varios de sus film —entre ellos En la línea de fuego (1993), Mystic River, Million Dollar Baby (2004) y Banderas de nuestros padres (2006)—.
43. Dirigió una espléndida película biográfica sobre el saxofonista Charlie Parker, Bird (1988).
44. También se encargó de uno de los documentales de la serie The Blues que produjo Martin Scorsese en 2003. Eastwood dirigió el capítulo Piano Blues.
45. Como director de actores es un prodigio: diez que han actuado para él han sido nominados al Oscar (Gene Hackman, Meryl Streep, Sean Penn, Tim Robbins, Marcia Gay Harden, Hilary Swank, Morgan Freeman, Angelina Jolie, Matt Damon y él mismo dos veces). Hackman, Penn, Robbins, Freeman y Swank se llevaron las estatuillas.
46. Rebelde. Una de sus frases: “Hay un rebelde en el fondo de mi alma. Cada vez que alguien me recomienda esto o lo otro voy en la dirección opuesta. Odio la idea de la tendencias, odio las imitaciones y siento un profundo respeto por el individualismo“.
47. Sin héroes. Otra: “He hecho perdedores, he hecho ganadores que fueron perdedores, tipos de moda, pero me gusta la realidad y la realidad no es la de ellos. Existe una fragilidad en la humanidad que me parece interesante para explorar. Son muy pocos los héroes”.
48. Una más: “Me han abordado personas que me piden que les firme un autógrafo en la pistola“.
49. La última: “Siempre lloro cuando me veo en el cine”.
50. Para acabar, una advertencia de uno de sus personajes, el sargento de artillería Highway: “He bebido más cerveza, he meado más sangre, he echado más polvos y he chafado más huevos que todos vosotros juntos”.
Ánxel Grove
Fuente: 20minutos
6 feb 2013
Los hijos de las "celebrities"
18 ene 2013
El vestido de Judy Garland a subasta
Un vestido de cuadros azul y blanco que Judy Garland vistió en 'El Mago de Oz' se vendió por 480.000 dólares (unos 377.000 euros) en una subasta en Beverly Hills el pasado sábado, mientras que un pedazo de la tarta nupcial del príncipe Guillermo de Reino Unido recaudó 1.375 dólares.
La casa de subastas Julien dijo que el precio del mandil y la blusa blanca de mangas voluminosas que Garland vistió en la película de 1939 fue acorde a lo estimado.
Pero estuvo muy por debajo de las cifras que se pagaron el año pasado por trajes que vistieron estrellas de Hollywood como Marilyn Monroe y Audrey Hepburn, y de un vestido similar usado durante los ensayos de 'El Mago de Oz' que alcanzó 910.000 dólares en 2011.
El subastador Darren Julien dijo que la bajada de precio se debió al hecho de que sólo unos pocos vestidos de prueba se hicieron para 'El Mago de Oz'. Mientras que hubo cerca de siete versiones del mandil de cuadros de Garland.
El comprador del vestido de Judy Garland, hecho por el diseñador Adrian de la marca MGM, no fue identificado.
Entre el resto de platos fuertes de la subasta sobre iconos de Hollywood se incluyeron un vestido verde con un estampado de flores que vistió Julie Andrews en varias escenas de la película Sonrisas y lágrimas, que fue vendido por 38.400 dólares.
Una chaqueta de carreras perteneciente a Steve McQueen se vendió por 50.000 dólares mientras que una falda de lana de color púrpura que Monroe llevó en Canadá para la película de 1954 'Río sin retorno' alcanzó la cifra de 50.000 euros.
Una porción de tarta de dos bodas reales británicas también alcanzó un precio alto en la subasta. Julien dijo que representantes de 'PawnUp.com' lideraron la apuesta para obtener el trozo de tarta de la boda entre el príncipe Guillermo y Kate Middleton en 2011, así como otro trozo del pastel nupcial del príncipe Carlos y la princesa Diana en 1.375 dólares.
Los precios se han disparado en los últimos años para los mejores trajes de Hollywood. El vestido blanco de Marilyn Monroe que llevó en la película de 1955 La tentación vive arriba recaudó 4,6 millones de dólares el año pasado, y el vestido de Audrey Hepburn en 'My Fair Lady' se vendió por 3,7 millones.
17 ene 2013
Daniel Day-Lewis vs. Lincoln
La lección quedó bien interiorizada. No hay rastro de tono afectado o excesivo en Day-Lewis, en contra de lo que cabría suponer. Ágil y atento conversador, esta mañana de mediados de diciembre se muestra relajado en la habitación del hotel Ritz de Nueva York, donde se celebra la ronda de entrevistas para la promoción de su último trabajo en Lincoln, que se estrena el próximo viernes. Esta superproducción de Steven Spielberg, que tiene 12 nominaciones a los Oscars (entre ellas mejor película, director y actor) y 7 a los Globos de Oro, reconstruye los últimos cuatro meses del icónico presidente estadounidense, un momento en el que el político trataba desesperadamente de lograr los votos necesarios en el Congreso para aprobar la abolición de la esclavitud en EE UU, antes de que terminase la Guerra de Secesión.
Si no sabes estar solo, no puedes comunicarte con la gente a un nivel real. Lo uno depende de lo otro”
Su interpretación del austero y melancólico abogado de Illinois que cambió el rumbo de su país ha supuesto una inmersión en la política estadounidense que aún le mantiene absorto. “Hay mucho teatro en política. He acabado prestando mucho más interés a la política de este país que a la del mío propio, no solo porque he trabajado duro para entender el sistema, sino porque además estoy genuinamente fascinado por el circo. Resulta interesante, porque el proceso es exactamente el mismo que en tiempos de Lincoln, aunque lo emplean de manera distinta. La televisión es el factor que más cosas ha alterado. También los medios electrónicos, que han acelerado la velocidad de comunicación a un grado alarmante, quizá un poco demasiado. Antes había que trabajar muy duro para llegar a la gente”. El lanzamiento de la película en EE UU ha coincidido con la campaña y las últimas elecciones presidenciales. Day-Lewis se declara un profundo admirador de Obama, un presidente que, a pesar de las críticas que ha recibido, él considera que no carece de decisión, fuerza y voluntad. “Creo en él con vehemencia, pero el grado en que le han impedido alcanzar sus objetivos ha sido determinante”.
Con Lincoln, el actor británico-irlandés ahonda en la clave americana que tantos éxitos le ha reportado. Desde El último mohicano hasta el magnate del petróleo de Pozos de ambición, pasando por La edad de la inocencia o el personaje de John Proctor en El crisol –la adaptación de la obra de Arthur Miller, con cuya hija, la directora y escritora Rebecca Miller, está casado–, Day-Lewis ha tenido una completa educación histórica de este país. “¡Qué pérdida de tiempo si no fuera así!”, comenta divertido.
Alto, flaco y con un aire algo desgarbado, Day-Lewis viste vaqueros oscuros y una camiseta de algodón de manga larga, calza unas sencillas botas con cordones, luce una pulsera de cuerda y un pequeño tatuaje en la base de su pulgar derecho. Le costó aceptar este nuevo papel con el que regresa a las pantallas tras casi cuatro años de pausa. Lo cierto es que el actor, ganador de dos oscars, ha escogido siempre sus papeles con celo y no ha temido mantenerse lejos de los focos durante largos periodos. “El gran problema con Lincoln es que ha sido mitificado hasta la deshumanización”, explica. La clave la encontró en la biografía Team of rivals (Equipo de rivales), de Doris Kearn Goodwin. “El libro fue un trampolín para Spielberg; para Tony Kushner, el guionista, y para mí porque traza e ilumina la ruta para acercarse a la dimensión humana de este hombre”, dice Day-Lewis. “Al principio te sientes como un niño frente a un monumento, no sabes qué hacer o si esa cosa labrada en piedra tuvo aliento en algún momento. Pero en cuanto te acercas es muy accesible”.
El problema con Lincoln es que ha sido mitificado hasta la deshumanización. Te ves como un niño ante un monumento”
El exhaustivo método de preparación de este actor para sus papeles es tan legendario como su talento interpretativo. Probablemente se han escrito tantos artículos sobre ello como elogiosas críticas de su trabajo, en un vano intento por descubrir la fórmula que esconde el prodigioso intérprete de Christy Brown en Mi pie izquierdo. En el caso de Lincoln, tuvo un año para prepararse. Cuenta que leyó sus cartas y lo que de él escribieron sus contemporáneos. Las lecturas no cayeron en saco roto y así, aunque asegura que no tiene una escena favorita del filme, se muestra muy impresionado por sus discursos, “una constante referencia en los que hoy pronuncia Obama”. Hijo del poeta Cecil Day-Lewis y de la actriz Jill Balcon, Daniel conoce el poder de las palabras. “Creo que la única comparación posible con Lincoln, y no es muy exacta, sería Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial. Empleó el pentámetro yámbico, un metro que Shakespeare usó y suena casi como un pulso. Estableció una conexión emocional increíble con el público. Lincoln consiguió lo mismo con sus discursos”. En la película, Day-Lewis ha logrado retratar al presidente como un líder singular, astuto y reservado, pero también como un hombre común, con un acento, una voz y un registro gestual precisos. “No se trata de encontrar una voz fuera, tienes que pensar que sale de ti porque, si no, se convierte en algo impostado, cosmético, como un bigote pegado”.
Day-Lewis no vuelve a ver sus interpretaciones; dice que encontraría muchos fallos y que, aunque sabe que en ellos reside parte del encanto, lo que le interesa es seguir aprendiendo. “Cuando escucho lo que dicen sobre mi forma de trabajar, suena insufriblemente pretencioso. Pero me duele que se hable tanto de cómo paso el tiempo preparándome. No me importa cómo se preparan los demás, lo que me interesa es que hayan llegado a un punto en el que estén sueltos, fluyendo. Yo trato de ofrecer lo mismo”. Contesta así a la fama aislacionista que le rodea; tanto en su trabajo como en su vida, el actor ha tratado de mantener una distancia. A ello ayuda su opción de vivir en Irlanda con su esposa y sus hijos, lejos de los focos, las productoras y el cotilleo de la profesión. Pero habla preocupado de los problemas que atraviesa Europa. “La ruina de la economía te hace sentir como un mendigo en la calle con la gorra en la mano. Así es como nos sentimos en Irlanda, y me atrevo a pensar que en España se sienten igual. Pero ¿cuál es la respuesta? Buena suerte en España, todos la necesitamos”.
Testamentos famosos
El sitio web Ancestry.co.uk reveló a fines de 2010 datos jugosos sobre este tema, que los principales diarios del mundo reprodujeron. Se hizo pública una serie de documentos reservados que abarcan el período 1861-1941, lo que permitió el acceso general a los testamentos de figuras renombradas de la historia.
Así, se supo que el poeta Thomas Hardy (1840-1928), hijo de padre constructor y madre cocinera, dejó una fortuna de 91.707 libras a una entidad financiera, el Lloyd Bank Limited. Nada recibió su esposa, Florence Dugdale. Y que el novelista inglés Charles Dickens (1812-1870), uno de los escritores más reconocidos de la literatura universal, dejó al morir propiedades por un valor equivalente a 11 millones de euros, suma que le había permitido disfrutar de una vida de lujos y placeres. Se cree que fueron el trabajo excesivo y el estrés provocado por un matrimonio por demás conflictivo los motivos que aceleraron la muerte prematura y repentina del autor de Oliver Twist y Grandes esperanzas. Se produjo el 8 de junio de 1870, a causa de un derrame cerebral del que el escritor no pudo recuperarse. Hijo de un padre alcohólico y adicto al juego, Dickens había crecido en un ambiente signado por la pobreza, la incomunicación y la violencia. Su padre llegó a caer preso por sus abultadas deudas, y el pequeño Charles se vio obligado a trabajar desde muy chico y a abandonar más de una vez la escuela, imposibilitado de pagar sus gastos básicos. Su ingreso en el periodismo en 1828 (fue contratado como redactor en el diario Morning Chronicle)cambiaría para siempre su destino. Durante las dos últimas décadas de su vida, Dickens sufrió golpes que deterioraron su salud: enfermedades reiteradas, la muerte de una de sus hijas y la de su hermana, el divorcio de su esposa y un accidente ferroviario. Su cuerpo está enterrado en Londres, en la Abadía de Westminster.
También Arthur Conan Doyle (1859- 1930) murió rico. El padre de Sherlock Holmes, el detective más famoso de todos los tiempos, falleció de un ataque al corazón a los 71 años y dejó a sus herederos unos 3 millones de libras de hoy, con indicaciones precisas para que fueran dispuestas en beneficio de su última mujer y de uno de sus hijos, Percy. Había tenido, en total, cinco hijos, de dos matrimonios. Llamativamente,no legó nada a sus hijas mujeres. Tras haber terminado la carrera de medicina, en su juventud Conan Doyle dio forma a una breve novela, Estudio en escarlata (1887), cuya proyección jamás imaginó: ése sería el primero de los 68 relatos que lo convirtieron en uno de los autores más aclamados del género policial. El personaje de Sherlock Holmes fue para el autor algo así como la gallina de los huevos de oro una vez que alcanzó notoriedad. A partir de 1890, Conan Doyle comenzó a amasar una fortuna, sin duda moderada en relación con las ganancias que en el último siglo y medio generaron sus obras. En Crowborough, Inglaterra, ciudad en la que residió veintitrés años, lo recuerda una estatua. El patrimonio que logró reunir Lewis Carroll (1832-1898) fue bastante menor que el de Conan Doyle: el equivalente a 450.000 libras actuales. Lewis Carroll fue el seudónimo que eligió para firmar sus relatos Charles Lutwidge Dodgson (1832-1898), diácono anglicano, lógico, matemático, fotógrafo y escritor británico, conocido sobre todo por su obra Alicia en el país de las maravillas y por sus fotografías, que dieron pie a las sospechas sobre una posible inclinación pedófila. Un dato significativo es que en su testamento ordenó que tras su muerte fueran destruidos los retratos de niñas desnudas. La indicación se cumplió, ya que de ellos no se ha encontrado ningún rastro; las que se conocen son todas fotos de niñas que, aunque en actitudes provocativas, se encuentran vestidas. Así como desaparecieron aquellas fotos comprometedoras, Carroll se llevó a la tumba los secretos de su relación con Alice Liddell, su pequeña musa inspiradora, a la que conoció de niña y con quien siguió carteándose -aunque ya sin el mismo interés- hasta la madurez de ella. Una mañana soleada de julio de 1862, Carroll y otro párroco, el reverendoRobinson Duckworth, llevaron a las tres hermanas Liddell (Lorina, de trece años; Alice, de diez y Edith, de ocho) a pasear en barco por el Támesis. Según los relatos del propio Carroll, de Alice Liddell y de Duckworth, el autor improvisó la narración, que entusiasmó a las niñas, especialmente a Alice. Después de la excursión, Alice le pidió que escribiera la historia. Dodgson pasó una noche componiendo el manuscrito, que tituló Las aventuras subterráneas de Alicia ( Alice’s Adventures Under Ground ), y que él mismo ilustró. Lejos estaban todos ellos de saber entonces que ése sería el germen de la mayor y más trascendente obra literaria de Carroll y su mayor éxito comercial. Sobre la muerte y el mito de Ernest Hemingway (1899-1961) se ha escrito mucho.
Quien acaso fue, junto conWilliam Faulkner, el mayor escritor estadounidense de la primera mitad del siglo XX se mató de un escopetazo en la boca la madrugada del 2 de julio de 1961. Así puso punto final a una vida de aventuras. Su esposa oyó entre sueños un ruido sordo, “como una puerta que se cerrara de un golpe”. Estaban en la casa que compartían en Cuba y en la que habían vivido durante veinte años. Oficialmente, el suicidio de quien sólo seis años antes había ganado el Premio Nobel de Literatura -autor de Por quién doblan las campanas , Adiós a las armas , El viejo y el mar y París era una fiesta , entre otras obras- se presentó como un desgraciado accidente, pero los que lo conocían entendieron desde el primer momento que el escritor se había rendido ante los reiterados golpes sufridos a lo largo de su historia. También su padre y su abuelo se habían suicidado. El escritor se había venido mostrando irritable, desganado y mañoso. Bebía sin control y había amagado varias veces con quitarse la vida. Las depresiones reiteradas, que habían devenido, según los especialistas, en una manía persecutoria, fueron tratadas con electroshocks. Hemingway atribuía a la agresividad de los tratamientos la sequía creativa de sus últimos tiempos y la imposibilidad de hacer frente a las propuestas de trabajo que le ofrecían. El diagnóstico de Alzheimer, que recibió poco antes del f inal, profundizó su angustia. Su última voluntad fue que su esposa recibiera la totalidad de sus bienes. Su testamento no hace ninguna mención a sus tres hijos. El primogénito, JackJohn Hadley Nicanor Hemingway, llamado Bumby, también fue escritor y tuvo dos hijas famosas: las modelos y actrices Margaux y Mariel Hemingway Hemingway. Margaux (nacida en 1954) padecía de depresión autodestructiva y se suicidó el 1 de julio de 1996, un día antes del aniversario de la muerte de su abuelo Ernest.
El dramaturgo británico George Bernard Shaw (1856-1950), por su parte, murió un 2 de noviembre de mitad de siglo, a causa de las heridas sufridas al caer de una escalera, en su casa de campo de Ayot Saint Lawrence. Dejó a sus descendientes 1.028.000 dólares y pidió que en sus funerales se evitara a cualquier costo la presencia de cruces “o cualquier otro instrumento de tortura o símbolo de sacrificio de sangre”. Además, el ganador del Premio Nobel de Literatura 1925, famoso en el mundo entero en el momento de su muerte, pidió también que sus cenizas fueran esparcidas en Ayot Saint Lawrence. “Personalmente, prefiero el jardín al claustro”, escribió. Un dato por demás curioso es que, al margen de lo que legó a sus familiares, Shaw destinó parte de su fortuna a instituciones académicas, para el estudio y desarrollo de un nuevo alfabeto. El proyecto fracasó en una primera instancia debido a que la suma resultaba insuficiente y a que la solicitud de ampliarla fue impugnada en los tribunales, que la consideraron demasiado vaga. El Estado dividió esa parte de su testamento entre otros beneficiarios mencionados por Shaw: la National Gallery of Ireland, el British Museum y la Royal Academy of Dramatic Art. La situación se revirtió siete años después de la muerte del autor. Entonces, los derechos de la comedia musical Mi bella dama ,basada en la obra teatral Pigmalión, permitieron a los estudiosos desarrollar el llamado “alfabeto shawiano”. En 1958 se realizó un concurso. Entre los 467 alfabetos que intentaban hacer más precisa la escritura en inglés se impuso el de Ronald KingsleyLeer, que, por supuesto, nunca prosperó demasiado.
La muerte de la escritora Virginia Woolf (1882-1941), que se suicidó en 1941, benefició económicamente a su marido, el editor Leonard Sidney Woolf, que recibió la suma de 16.868 libras. Hija del escritor Leslie Stephen, una de las figuras más importantes de la vida literaria británica, Woolf sobrevivió a una adolescencia traumática. Perdió a su madre a los 13 años y a los 22 a su padre. El vacío en que la sumieron esas ausencias precoces la condujo por primera vez al borde del suicidio. En 1915 publicó su primera novela, Viaje de ida , y cayó gravemente enferma; padecía esquizofrenia. Las crisis, más o menos violentas, siguieron acosándola durante el resto de su vida. El año de su suicidio su salud se había deteriorado seriamente. El 28 de marzo de 1941 desapareció de su casa y el 31 fue encontrada ahogada. Dejó dos cartas: una para Leonard y otra para su hermana Vanessa. En ellas expresó su profunda angustia con su mejor herramienta, las palabras: Estoy segura de que, de nuevo, me vuelvo loca.
Creo que no puedo superar otra de aquellas terribles temporadas. No voy a curarme en esta ocasión… estoy haciendo lo que me parece mejor… No puedo seguir destrozando sus vidas por más tiempo. Entre quienes optaron por dejar a sus amigos sus bienes más preciados se incluye Oscar Wilde (1854-1900), escritor, poeta y dramaturgo que destinó a su amigo Ross las escasas cien libras que le quedaban tras su paso por la cárcel de Reading, donde había sido recluido tras ser condenado a trabajos forzados por el delito de sodomía, y por la pensión parisina en la que se recluyó después de la cárcel, con el seudónimo de Sebastian Melmoth. El autor de El retrato de Dorian Gray y La importancia de llamarse Ernesto murió en 1900, lejos de su familia, casi desahuciado, en un hotel de la capital francesa. Sus últimos años de vida se caracterizaron por la fragilidad económica, sus quebrantos de salud, los problemas derivados de su afición a la bebida y un acercamiento de última hora al catolicismo. Sólo póstumamente sus obras volvieron a representarse y a editarse en varias lenguas.
En la misma línea, Robert Louis Stevenson (1850-1894) dejó su herencia (15.125 libras) a su amigo Charles Baxter, a quien además había dedicado algunos de sus libros. Ambos habían mantenido una estrecha amistad durante décadas. Además, con buen humor, el escritor le dejó a su amiga Annie H. Ide una nueva fecha de cumpleaños. Ide se había quejado ante Stevenson por los inconvenientes de haber nacido en Navidad, así que el autor le “regaló” otro día natal, el 13 de noviembre, pidiéndole que cuidara de él y que lo usara “con moderación y humildad, ya que este día de cumpleaños no es tan joven como el que tenías antes”. El caso más desopilante, sin embargo, parece ser el de León Tolstoi, novelista considerado uno de los más grandes escritores de la literatura mundial, que dejó por escrito todas sus posesiones… al tronco de un árbol. Tolstoi murió el 20 de noviembre de 1910 a las seis y cinco de la mañana. Así lo marcan desde hace casi cien años los relojes de época de la estación de Astapovo,donde el escritor se apeó para morir, y que están detenidos en ese punto a modo de homenaje. La imagen de Tolstoi, bajando de un vagón de tercera clase, con 38 grados de fiebre y sostenido del brazo por su médico Makovitski, forma parte de la épica de la literatura. Es también tema central de La última estación en la vida deTolstoi , de Jay Parini, libro que inspiró el film protagonizado por Christopher Plummer y Helen Mirren. Tres días antes, el escritor había escapado, con pulmonía, de su finca de Yasnaia Poliana, huyendo, con la complicidad del médico y de una de sus hijas, de los arrebatos de su mujer, Sofia Andreevna, con quien había tenido ocho hijos y mantenía una relación de amor-odio, que se había tornado insoportable para ambos. La estación del pueblo fue rebautizada con su nombre en 1918.
CASOS RECIENTES: CELA, BENDETTI Y LARSSON Entre los testamentos de escritores latinoamericanos que han tomado estado público en los últimos tiempos, tiene ribetes particulares el del uruguayo Mario Benedetti. Las disposiciones testamentarias del autor de Gracias por el fuego generaron abundante controversia entre los herederos. Tras el fallecimiento de Benedetti, en mayo de 2009, el hermano del escritor, Raúl, denunció que el testamento firmado por el escritor en mayo de 2008 había sido escrito bajo presión. El texto consagraba como “única y universal heredera” a la Fundación Mario Benedetti. Mario dejaba también una renta vitalicia a Raúl y un monto de dinero a su primo, Oscar Domínguez Benedetti. “Tengo una sensación muy desagradable, siento una mezcla de dolor y de fastidio con quienes se han portado tan mal, revoloteando como aves de rapiña ante su cuerpo, que todavía está fresco”, declaró Raúl Benedetti a la prensa, e inmediatamente después inició una acción judicial para que el escrito fuera revocado. “Para mí, esto se lo hicieron firmar”, dijo. El hermano de Benedetti reveló que en los almuerzos familiares “se hablaba mucho del asunto” de la sucesión y que siempre en esas conversaciones se daba por sentado que él sería “el heredero único y universal”. Las posesiones en juego incluyen un departamento en Montevideo, otro en Madrid, una biblioteca de siete mil volúmenes, cuadros de mucho valor y una cuenta bancaria en la que se depositaban los derechos de autor de todas las obras del escritor, editadas en diversos idiomas (los derechos consisten, por lo general, en un 10% del precio de venta de cada libro).
Antes del affaire Benedetti, el caso del español Camilo José Cela, fallecido en enero de 2002, también había provocado discusiones en su círculo familiar y una prolongada polémica pública. Antes del fin, el escritor legó sus propiedades y bienes (una casa en Puerta de Hierro, Madrid; cuatro empresas fundadas por él para administrar sus derechos de autor y algunos negocios inmobiliarios) a la que sería su viuda, Marina Castaño, pese a que reconocía los “derechos legitimarios” de su único hijo, Camilo José Cela Conde, del que estaba distanciado desde hacía años. El Premio Nobel Cela declaró que su hijo podía considerarse “completamente pagado” con un cuadro valuado en 900 mil euros, cuya historia resulta valiosa por sí misma. La obra, conocida como “El Miró rasgado”, había sido adquirido por el autor de La colmena creyendo que se trataba de un auténtico Joan Miró. Después descubrió que la pintura no pertenecía al artista catalán. Miró, amigo del escritor, rasgó el cuadro en cuatro partes y pintó sobre el lienzo cosido. En el dorso escribió: “En recuerdo de una falsa tela apuñalada que dio nacimiento a una obra auténtica”. Al dejarlo como herencia, podría suponerse que Cela apelaba secretamente a que esa recomposición pictórica sirviera como símbolo de una posible reparación de la deteriorada relación con su hijo. Pero todo indica que no fue así: apenas se habría resignado a cederle a su vástago lo que éste ya tenía. En una oportunidad, ya se había negado a devolver el cuadro, lo que causó una pelea familiar.
Otro caso que cobró estado público y que aún permanece irresuelto es el del escritor sueco Stieg Larsson,muerto en noviembre de 2004, que se convirtió en best seller tras su fallecimiento, cuando se publicó la trilogía de novelas policiales Millennium. Larsson, que murió de un ataque al corazón a los 50 años de edad, justo antes de la publicación de sus libros, nunca tuvo mucho dinero en vida ni imaginaba el éxito de ventas que iban a ser sus obras. Cuando redactó su testamento -en 1977, antes de realizar un viaje a Etiopía del que temía no regresar con vida-, legó sus pocos bienes a la Federación de Trabajadores Comunistas de Umeaa (ciudad ubicada al norte de Suecia), integrante de la IV Internacional Comunista. Claro que cuando su trilogía alcanzó cifras de venta multimillonarias, hubo quienes salieron con los tapones de punta a poner en duda la validez de su último deseo. Hasta estos días, la compañera de Larsson, Eva Gabrielsson -con quien el escritor convivió 32 años, aunque sin casarse, por razones de seguridad, ya que Larsson escribía contra el neonazismo y debía pasar períodos en la clandestinidad-, no recibió nada. El padre y el hermano del autor se quedaron con los derechos de sus obras. Eva pudo conservar sólo lo que había en el departamento que había compartido con su esposo. Cuando la amenazaron con echarla de allí, se aferró a la computadora que contiene el cuarto tomo, inconcluso, de la serie. No reclama dinero, pero espera obtener derechos sobre el libro, en cuya elaboración dice haber contribuido indirectamente. Mientras tanto, el padre y el hermano de Larsson desoyen los pedidos. Según la revista Forbes , el sueco ocupa un puesto destacado en la lista de los “muertos más ricos del mundo”. Se calcula que sus herederos han obtenido unos 20 millones de euros con la trilogía, ya traducida a más de 30 idiomas. La viuda se las ingenia como puede: este año publicó Millenium, Stieg y yo , las memorias de su vida con su difunto esposo, que seguramente generarán revuelo entre sus fanáticos. En la imagen: testamento de Shakepeare aquí el texto escondido
3 ene 2013
2012, un buen año para los mil millonarios
Esas son las cifras que publica este miércoles Bloomberg en su resumen anual, un documento en el que destaca por encima de todos el mexicano Carlos Slim. El hombre más rico del mundo, con una fortuna valorada en 75.200 millones de dólares, vio cómo los réditos de sus empresas de telecomunicaciones, del sector inmobiliario o sus acciones en grupos de comunicación crecían un 21,6% el año pasado.
Slim, que es propietario de Telmex, lo que le da el monopolio de las comunicaciones en México, tiene también numerosos negocios en España. En 2011 se convirtió en uno de los socios privados más importantes de CaixaBank y en 2012 pasó a ser el accionista mayoritario del Real Oviedo Club de Fútbol al poner sobre la mesa casi dos millones de euros que lo salvaron de la desaparición.
Sólo 16 de los 100 mayores magnates del mundo vieron reducirse sus fortunas en 2012
En realidad, como escribió a Bloomberg en un e-mail, con su Blackberry desde una tumbona en Bahamas, John Catsimaditis, propietario de Red Apple Group INC, "éste ha sido un año estupendo para los mil millonarios". De ahí que pocos --tan sólo 16 de los 100 mayores potentados perdieron dinero-- querían que acabara 2012.
La prueba de ello la tenemos en casa. Amancio Ortega, que es el más rico de Europa, se convirtió en el tercero más rico del mundo. Tiene una fortuna de 57.500 millones de dólares --22.200 millones más que el año pasado-- y los beneficios de sus empresas aumentaron un 63% mientras que las acciones del grupo Inditex valen hoy en bolsa un 67% más.
Pero muchos otros supermillonarios vieron crecer desmesuradamente sus fortunas en este año de crisis y de reducciones salariales para los empleados y funcionario. El propio Slim aumentó sus propiedades en otros 13.400 millones de dólares, mientras que magnates como el saudí Alwaleed bin Talal Al Saud o el chino Lee Shau Kee engrosaban sus ya inmensos patrimonios en un 65,2% o un 42,4%, respectivamente.
El que fuera durante años el hombre más rico, Bill Gates, sigue siendo el número dos de la lista, como anteriores años. El cofundador de Microsoft ha aumentado sus beneficios un 12,6% y cuenta con un patrimonio de 62.700 millones de dólares. Mientras, entre los 40 primeros de la lista, la única que ha visto disminuir sus cuentas ha sido Gina Rinehart, la empresaria de las minas de Australia.
El cuarto puesto de las fortunas mundiales lo ocupa el Oráculo de Omaha, Warren Buffet, el empresario experto en bolsa que en los últimos años se ha dado a conocer por mantener públicamente apuestas políticas nada frecuentes entre los que comparten lista con él. Desde el comienzo de la crisis ha pedido sanciones legales para los responsables de los bancos y ha solicitado a Obama varias veces subir los impuestos a las grandes fortunas. Él mismo fue quien afirmó: "Claro que hay lucha de clases, la empezamos los ricos y la vamos ganando". Amasa una fortuna de 47.900 millones de dólares y vive en la misma casa en el centro de Omaha que compró en 1958 por 31.500 dólares.
También se encuentra en esta lista, en el número 23, el controvertido Sheldon Adelson, el magnate de los casinos de Las Vegas Sands e impulsor en España de Eurovegas. Con una fortuna de 22.700 millones de dólares, Adelson ha aumentado su patrimonio un 14,2% en el último año. En este mismo período, la Justicia estadounidense le ha abierto dos investigaciones. Una viene por presuntos sobornos a autoridades locales en China para facilitar sus negocios y permitir la prostitución en los locales que tiene allí. La otra, por blanqueo de dinero en sus casinos procedente de los cárteles de la droga mejicanos. Además, fue el principal financiador de la campaña del rival de Obama, Mitt Romney, en las últimas elecciones de Estados Unidos, tras dar grandes cantidades de dinero al fracasado candidato ultraderechista Newt Gingrich. Fuente: Público
3 dic 2012
1 dic 2012
La vida en España en los años '40 a través de los anuncios
Una superestructura de himnos y homilías se cernía sobre la penuria de los 40 como una nube. El luto, el frío y el hambre se anestesiaban con la cínica comicidad de las variedades, los sermones del padre Venancio Marcos, El Coyote de Mallorquí, las coplas de Concha Piquer o las zambras cachondas que Manolo Caracol le cantaba a una gitana adolescente. La propaganda política ocultaba la miseria bajo la alfombra de la censura y la publicidad era su prolongación; los anuncios incorporaban y multiplicaban los lemas de la dictadura. Susana Sueiro, comisaria de la exposición La sociedad española de los años 40 y 50 a través de la publicidad, ha documentado que «el manejo de la fraseología de los vencedores por parte de las casas comerciales fue habitual en los primeros años del franquismo».
Era un tiempo esquizoide en el que la cartilla de racionamiento convivía con una megalomanía delirante: «Como en España ni hablá / y eso lo digo en la China y en Madagascá», cantaba Miguel Ligero. Tal vez pensara en las herrumbrosas lanzas del Imperio. Un vino de González Byass se llamaba Imperial Toledo, vino de héroes; la agencia de publicidad que creó muchos de los anuncios de la época se llamaba también Imperio, como algunas marcas de corsetería, zapatos o tintes, que eran el eco publicitario de una propaganda ubicua: «Por el Imperio hacia Dios». El Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona convocó a multitudes devotas, entregadas a confesiones y comuniones, adoraciones, consagraciones y viáticos en un desvarío clerical que los más descreídos bautizaron como «la Olimpiada de la Hostia». Era una España ensotanada o marcial, grandilocuente y famélica, pero no abstemia. El anís Viva España competía con el Bandera Española. Para engañar el hambre y espantar la pena la gente se daba a la bebida. Mezclados, el coñac y el anís daban el sol y sombra, cóctel patrio. En un país escindido entre vencedores y vencidos, el sol y sombra proponía la concordia. El coñac exaltaba viejas glorias (Lepanto, Cardenal Mendoza, Carlos Primero, Duque de Alba, Gran Capitán), mientras el anís reivindicaba el terruño (Chinchón, Ojén, La Asturiana, La Castellana).
La publicidad decía que beber alcohol era estupendo para sentirse bien y el tabaco proponía una embriaguez seca. Una cajetilla de rubio americano costaba en los años 40 cinco pesetas en el mercado negro, cuando un periódico costaba 15 céntimos. Los protagonistas de la publicidad son flechas y pelayos, militares o burgueses engominados que lo mismo anuncian polvos de talco que flanes, achicoria o malta. Tiempo de sucedáneos. Y de parásitos: en una sola página de un diario podían coincidir anuncios contra la tiña, los eczemas, los forúnculos y otras supuraciones. También era frecuente cruzarse con mutilados y los productos ortopédicos se anunciaban profusamente, como la famosa «pierna artificial Ortoprot, enteramente nacional». La miseria empujó a legiones de mujeres a las esquinas o a los burdeles y las venéreas causaron estragos. En 1940, en un anuncio de Aceite Inglés con el lema «todos saben para lo que es», aparecía una gran flecha que señalaba a un bicho con aspecto de ladilla.
La lujuria se combatía con homilías en los púlpitos, admoniciones en el confesionario y la vuelta a los corsés, corpiños, calzones, pololos y ballenas en una apoteosis de la disuasión. A los hombres, sin embargo, las hojas de afeitar y la brillantina les aseguraban el derecho a ser un Clark Gable de 1,58 (la talla media de los varones) los domingos y fiestas de guardar.
Epidemia de tifus. A juzgar por la cantidad de anuncios de antiparasitarios para exterminar ratas, chinches o cucarachas, el país parecía el paraíso de las liendres y el piojo verde, que anidaba en las ropas y provocó una grave epidemia de tifus exantemático. No hubo tratamiento eficaz hasta la llegada del DDT: «DDT Chas, DDT Chas, no hay quien te aguante, tú como el gas, la muertes das, en un instante». Era una España en la que era fácil morir y un milagro sobrevivir sin reconstituyentes como el Fósforo Ferrero, que servía también para las alteraciones nerviosas. No faltaban motivos para estar de los nervios, porque el salario era escaso, los recuerdos traumáticos, la libertad condicional y la dieta o azarosa o rutinaria, falta de fibra y escasamente digestiva, de ahí tanto anuncio de purgantes y laxantes que, a falta de otra cosa, se anunciaban también como postre o golosina. La lista es larga: Rodher, Yer, Laxante Salud, Laxibero...
La Guerra Fría le vino bien al franquismo, se reivindicó como centinela de Occidente y los americanos nos trajeron chicle, salsa de tomate que llamaban ketchup y tubos fluorescentes. Las cafeterías empezaron a llamarse California o Nebraska y el novelista popular Alfredo Manzanares firmaba como Alf Manz. También llegaron el far-west y los anuncios de líneas aéreas. Ser español era en los 40 y 50 una tragedia camuflada entre anuncios.
La exposición «La sociedad española de los años 40 y 50 a través de la publicidad» estará abierta desde el 16 de abril hasta el 20 de mayo en el Círculo de Bellas Artes, en Madrid.
¡Qué tiempos! Tras la derrota del nazismo, las chicas «topolino» se convirtieron en el reflejo edulcorado de un régimen que empezaba a renegar de la autarquía y del delirio imperial para abrirse al mundo. Tras la llegada de Eisenhower en 1959, llegaron también los primeros electrodomésticos, fundamentalmente lavadoras, tal y como se comprueba en los dos anuncios de la página anterior. Eso sí, los «buenos libros» sólo eran los religiosos, los que biografiaban a Franco o los que denostaban el comunismo y defendían la Hispanidad.
Machismo. Incluso en los inocentes anuncios sobre remedios para el dolor de cabeza se transmite un mensaje que hoy resultaría inaceptable: la familia siempre estará supeditada a las necesidades del padre.
¿Genialidad? La exaltación del genio hispano promovió todo tipo de inventos, aunque algunos de ellos parecían inspirados en el TBO. Como este casco para motoristas con luces incorporadas.
Salud pública. La falta de higiene convirtió la salud en tema estrella de los anuncios. Decenas de productos competían por hacerse con el favor del público. Otros denostaban el inocente chupete.
Una gran responsabilidad... En los 40, la altura media de los varones era de 1,58 m. Tener hijos sanos era un deber y se bombardeaba a las madres con harinas milagrosas, eso sí, nacionales.
Contra la tos... Las restricciones en el suministro eléctrico y la dureza de la intemperie producían tosferina, anginas y ronquera. Así que para evitar resfriados, nada mejor que las pastillas Koki...
Años 50. España salía de la penuria y la cartilla de racionamiento se suprimió en 1952. Los aliados de EEUU comenzamos a imitar su estilo de vida y aparecen nuevos productos de consumo.
Nacionalismo. El culto a lo español lo inundaba todo. Así que incluso para vender dentífricos se recurría a la bandera española o a algo tan nuestro como la Giralda de Sevilla. Puro orgullo nacional.
Publicidad institucional. Aunque la huelga era un delito de sedición, los conflictos laborales provocados por los bajos salarios animaron al régimen a aprobar algunas reivindicaciones obreras.
Alcohol. España pasaba hambre, pero no era abstemia. La publicidad decía que el alcohol era estupendo para sentirse bien y beber era más barato que comer. El anís era una de las bebidas preferidas. Fuente: www.elmundo.es
Warren Buffett: el "Oráculo de Omaha"
A menudo llamado el "Oráculo de Omaha", Buffett es conocido por su adhesión al valor de inversión y por su filosofía de austeridad personal, a pesar de su inmensa riqueza. Su sueldo anual en el año 2006 fue de aproximadamente 100.000 dólares, cifra que se encuentra en la parte baja de los salarios en comparación de otros altos ejecutivos de otras compañías con salarios más altos. Vive en la misma casa en el centro de Omaha que compró en 1958 por $ 31.500, en la actualidad tiene un valor de alrededor de $700.000.
Buffett también es un conocido filántropo. En 2006, anunció un plan para regalar su fortuna a la caridad; el 99% de ella irá a parar a la Fundación Bill y Melinda Gates. En 2007, fue incluido en la lista de la revista Time de las 100 personas más influyentes en el mundo. Buffet también es miembro de la Junta de Síndicos del Grinnell College y de otras empresas. Hijo de Howard y Leila (Stahl). Su padre era corredor de bolsa. De muchacho, repartió periódicos para ganar algo de dinero y probablemente esto despertó su interés por los medios de comunicación, donde hizo posteriormente varias inversiones acertadas, incluyendo el Washington Post, una acción que le ha proporcionado mucho dinero y que él no parece tener intención de vender.
Con su naturaleza emprendedora Warren probó en varios negocios a tiempo parcial pero su trayectoria experimentó un impulso decisivo cuando, después de graduarse en la Universidad de Nebraska, estudió economía en Columbia Graduate Business School y recibió las enseñanzas del legendario Benjamin Graham, conocido como el padre de la inversión en "valor" o "value investing".
Buffett, en efecto, donó $31 mil millones de dólares para caridad. He aquí algunos aspectos muy interesantes de su vida: 1.- Compró su primera acción a los 11 años ¡y se lamenta de haber empezado demasiado tarde! 2.- Compró una pequeña granja a los 14 años con sus ahorros provenientes de repartir periódicos. 3.- Todavía vive en la misma pequeña casa de 3 cuartos en Omaha que compró luego de casarse hace 50 años. Él dice que tiene todo lo que necesita en esa casa. Su casa no tiene ningún muro o reja. 4.- Él maneja su propio carro a todas partes y no anda con chofer o guardaespaldas. ... 5.- Nunca viaja en jet privado, a pesar de ser el dueño de la compañía de jets privados más grande del mundo. 6.- Su compañía, Berkshire Hathaway, es dueña de 63 compañías. Él le escribe sólo una carta cada año a los CEOs de estas compañías, dándole las metas para el año. Nunca convoca a reuniones o los llama regularmente. Él le ha dado dos reglas a sus CEOs: • Regla número 1: No perder nada del dinero de sus accionistas. • Regla número 2: No olvidar la regla número 1. 7.- Él no socializa con la gente de la alta sociedad. Su pasatiempo cuando llega a casa es prepararse palomitas de maíz y ver televisión. 8.- Bill Gates, el hombre más rico del mundo, lo conoció apenas hace 5 años. Bill Gates pensó que no tenía nada en común con Warren Buffett. Por esto, programó la reunión para que durara únicamente media hora. Pero cuando Gates lo conoció, la reunión duró diez horas y Bill Gates se volvió un devoto de Warren Buffett. 9.- Warren Buffet no anda con celular ni tiene una computadora en su escritorio. 10.- Su consejo para la gente joven: Aléjese de las tarjetas de crédito e invierta en usted.


















