15 jun 2012

Aristóteles Onassis, vida y trayectoria

Aristóteles Sócrates Onassis (Αριστοτέλης Σωκράτης Ωνάσης) (Esmirna, 15 de enero de 1906 – Neuilly-sur-Seine, 15 de marzo de 1975) fue el magnate griego más famoso de la industria naviera del siglo XX y el hombre más rico del mundo en su época, tanto así, que se decía que «de vender todos sus activos, Wall Street temblaría».

Onassis, nació en Turquía, en un territorio anexionado por Grecia, donde su familia disponía de una vida bastante cómoda económicamente hablando, pero tras que Turquía recuperase sus territorios, los Onassis, al ser de procedencia griega, fueron expulsados del país y sus propiedades confiscadas. Cuando regresaron a Grecia, los ahorros familiares habían mermado en gran medida.

Ya en Grecia, el padre de Aristóteles, Sócrates Onassis trató de recuperar la fortuna familiar, con el comercio, algo en lo que tuvo cierto éxito. Por su cuenta, Aristóteles se fue a Argentina, donde con su innata capacidad para la persuasión y el uso de información, consiguió mover los contactos necesarios para alcanzar gran éxito en el negocio del tabaco, tras lo cual buscó introducirse en el mundo del transporte marítimo, lo cual hizo mediante dos movimientos, una fuerte serie de inversiones y un muy conveniente matrimonio con la hija y heredera de una de las familias más importantes en el negocio, Athina Mary Livanos.

El éxito no se hizo esperar: una vez que su flota de barcos estuvo consolidada, Onassis diversificó y adquirió la poderosa aerolínea insignia de Grecia, Olympic Airlines, la cual pasó en sus manos a liderar de forma indiscutida el área, invirtió fuertemente en bienes raíces, siendo su principal foco en este ámbito su magnífica sede en Nueva York, la Olympic Tower, y por otro lado, su magnífica asociación con el príncipe Raniero III de Mónaco le permitió literalmente, poseer más de la mitad del principado, a través de propiedades, inversiones y acciones. Para entonces, Onassis, se había convertido en el hombre más rico del planeta y en el magnate naviero más poderoso de la industria.

En paralelo a su exitosa vida profesional y empresarial, estaba su tormentosa vida privada, casándose dos veces, la primera con Athina Mary Livanos, quien le dio dos hijos Alexander y Christina Onassis, y la segunda con nada menos que la ex primera dama de Estados Unidos, Jacqueline Kennedy, además de involucrarse en otros romances de alto perfil, tal como su relación con María Callas.

No obstante, y a pesar de todo su éxito, el final de su vida se vio sumido por la tragedia. Su hijo heredero falleció con tan sólo 23 años de edad, su hija constantemente lo desafiaba y poco le faltó para perder su fortuna e imperio, debido a una alianza que decidieron pactar sus competidores, lo que logró rehuir gracias a la nacionalización del Canal de Suez por parte del gobierno de Nasser en Egipto.

Falleció poco tiempo después, a causa del deterioro físico causado por su constante hábito de fumar habanos, lo cual le condujo a una neumonía, y por el desgaste que le implicó el estrés de sus últimos días.

Biografía

Fue el segundo hijo de Sócrates Onassis y Penélope Dologlou, nació en Izmir (Esmirna) el 20 de enero de 1906. Su padre, un hombre enérgico y de carácter autoritario, fue un próspero banquero, gracias en muy buena parte al comercio de productos manufacturados que existía entre la Anatolia turca y los países occidentales.En el Imperio otomano, en una familia griega dedicada al comercio del tabaco. En el momento de su nacimiento, Esmirna tenía una importante proporción de griegos entre sus habitantes. Tras ser ocupada brevemente por Grecia entre 1919 y 1922, después de la victoria aliada en la Primera Guerra Mundial, la ciudad fue recuperada por Turquía y las propiedades de la familia Onassis se perdieron, forzándola a regresar a Grecia como refugiados.

En 1923, Aristóteles Onassis abandonó su país de origen en dirección a Uruguay y luego Argentina , donde, tras un difícil comienzo, relanzó el negocio familiar del tabaco. En 1925, recibió la doble nacionalidad, griega y argentina.

En 1927, con apenas 250 dólares, partió nuevamente en dirección a Argentina, donde intentaría una nueva vida. En Buenos Aires, falsificó su identidad para «envejecer» seis años y estar en condiciones legales de trabajar. Se hizo telefonista y en las horas libres, estudiaba por cuenta propia el mercado financiero. Con los pocos ingresos obtenidos por especulación, pudo comprar ropas sofisticadas, pasando a frecuentar la alta sociedad de Buenos Aires. Dos familias de Buenos Aires fueron su relación más cercana: la familia Gaona y la familia Dodero, a los cuales en diferentes instancias de su vida estuvo muy ligado. Con quien estrechó grandes lazos, que estaba ligado al negocio del tabaco, por su propia familia Gaona fue Enrique Gaona, así como también su esposa Teresita Gondra del Campo de Gaona. Ambos supieron brindar la contención y el espacio para que Aris, como ellos afectuosamente lo llamaban, pudiera abrirse espacio en la sociedad de Buenos Aires y las oportunidades que eso representaba para Onassis. [1].

Al poco tiempo, las ganancias de Onassis se tornaron más significativas y, con la ayuda de su padre, que permanecía en Grecia, se aventuró en la importación de tabaco turco, cuyo consumo entre las mujeres puso de moda en los años 20, por mediación de una actriz de cine. Su contacto con su tierra natal aumentó, y lo decidió a volver, pero se mantuvo en la exportación de tabaco. Para ampliar su capacidad de transporte de tabaco, compró dos barcos en Canadá. En la década de los 30 se inició en la industria naval y, a la edad de 25 años, ganó su primer millón de dólares. Hacia 1932, Aristóteles se había convertido en un hombre de negocios que contaba con buques, petroleros y balleneros.

Posteriormente a un problema burocrático en el puerto de Róterdam, Onassis cambió la bandera de sus barcos, ahora con registro de Panamá. La toma de esa medida, posibilitó que los trámites como número de tripulantes, impuestos y tipo de carga, pasaran a ser resueltos con más rapidez, abaratando sus procesos. Creativo, conseguía préstamos bancarios asiduamente, aumentando el tamaño de su flota.

Siguiendo el principio O.P.M. (Other People Money, el dinero de otros) inventado por el comerciante, naviero e inversor inmobiliario Daniel Ludwig, Onassis, dueño de una pequeña flota de barcos mercantes viejos comprados al ejército norteamericano, en su mayoría, con la cual hacía transportes para una compañía petrolífera, convenció a la Metropolitan Life Insurance Company de que le hiciera un préstamo de 40 millones de dólares para la construcción de barcos nuevos, ofreciendo como garantía su contrato con la petrolera. El préstamo sería de la misma duración que su contrato con la petrolera. Onassis evocaba a menudo aquel episodio crucial en su carrera: «Era como si le prestaran dinero a alguien que se proponía alquilarle una propiedad a Rockefeller. Que la casa tuviera agujeros en el techo no tenía importancia alguna, si Rockefeller consentía en alquilarla, con eso le bastaba al prestamista».

Este principio está hoy en día muy difundido. Es el principio de la inversión inmobiliaria. Cuando se pide prestado para comprar un inmueble a plazos, en realidad es a los compradores a quienes les presta el banco. Y son ellos quienes devuelven el dinero. Pero el inmueble, a fin de cuentas, pertenece al inversor (el banco).
El yate oceánico de Onassis Christina.

Patriota griego convencido, en 1939 poseía una flota de petroleros, con la cual sostiene a los aliados.

En 1954, Onassis había sido investigado por el FBI por fraude contra el gobierno norteamericano. Se le acusaba de haber violado una disposición según la cual todos los buques con bandera de Estados Unidos debían pertenecer a ciudadanos de ese país.

El magnate finalmente se declaró culpable, y pagó una multa de 7 millones de dólares.

Una nota curiosa acerca del talento y genio de Onassis la revela Christian Cafarakis, que durante más de seis años fue empleado de Onassis en su lujoso yate:

Una noche, yo estaba sobre el puente y descubrí un gran secreto, tal vez el de su éxito; este secreto era que, antes de asistir a una cita de negocios, el señor Onassis se planteaba en voz alta todas las preguntas que eventualmente tendría que responder. Esa noche durante horas, se interrogó incansablemente. Respondió con exactitud, como si tuviera un público delante. A veces respondía al cabo de varios minutos de reflexión, a veces enseguida, a veces haciendo ver que encolerizaba. Comprendí que cuando se presenta en algún lugar a tratar de un negocio, al igual que un actor, el señor Onassis repite su texto y ensaya su papel, tratando de adivinar por adelantado el de sus adversarios.

En 1957, fundó Olympic Airways (hoy Olympic Airlines), la primera línea aérea de bandera griega.

En sus últimos años sufrió la enfermedad miastenia gravis; en una ocasión tuvo que salir con cintas adheridas a los párpados para poder ver.

Vida personal

En lo que se refiere a su vida personal, Onassis conquistó y se casó el 28 de diciembre de 1946 con Athina Mary Livanos, hija del magnate naviero Stavros Livanos. Para muchos fue un matrimonio muy conveniente para Onassis, ya que aprendió el negocio naviero a costa de Livanos. Con ella tuvo dos hijos, Alexander (1948–1973) y Christina (1950–1988), ambos nacidos en Nueva York.

A pesar de que ambos estaban oficialmente casados, Onassis mantuvo un sonado romance con la diva de la ópera también griega, María Callas.

De acuerdo con Greek Fire: The Story of Maria Callas and Aristotle Onassis, de Nicholas Gage, Callas dio a luz a un niño el 30 de marzo de 1960, que vivió pocas horas. Callas intentó repetidamente que el magnate contrajera matrimonio con ella, a lo que el se negó bajo variados pretextos. La vida bastante disipada de Aristóteles Onassis hasta antes de la llegada de Kennedy, transcurría entre cruceros con invitados del mundo del espectáculo y la nobleza europea, en su yate de lujo, Christina por el Mediterráneo, el mar Egeo y la Costa Azul, la isla privada de Skorpios y sus negocios que dirigía a distancia.

La relación terminó abruptamente cuando un Onassis deslumbrado dejó sin mayores miramientos a María Callas para casarse con Jacqueline Kennedy, viuda del ex-presidente de EE.UU. John F. Kennedy, el 20 de octubre de 1968. Jacqueline insistió en casarse para no escandalizar a sus hijos de corta edad. A lo que el magnate accedió encantado, dejando de paso a Callas devastada sentimentalmente.

Se estableció un acta matrimonial secreta que declaraba que en caso de muerte del marido o divorcio, Jacqueline Kennedy recibiría la tercera parte de su fortuna y bienes, Onassis la firmó sin regaños.

Pasado un tiempo, Jacquie evidenció tener gustos extravagantes y costosos que un afligido Onassis debía satisfacer a costa de elevadas sumas de dinero, recursos y personal a su servicio; pronto se hastió de ella. Por ejemplo, para el desayuno matinal, el avión personal de Onassis debía volar más de 300 km en la mañana, a una isla cercana a la isla de Skorpios para traer un tipo de pan que a Jacquie le encantaba para su desayuno. Además siguiendo el estilo que tuvo en la Casa Blanca cuando era Primera Dama, cambió suntuosos y elaborados decorados por arreglos aún más costosos y a gusto de ella, haciendo desaparecer cualquier huella de María Callas en su residencia. Jacquie pasaba la mayor parte del tiempo de compras y la vida marital se volvió vacía para Onassis.

Pronto Onassis se sintió defraudado con su cada vez más esquiva y costosa esposa y volvió sus ojos a María Callas. Callas fue el amor más grande de su vida, hecho evidenciado por lo poco que duró la felicidad en su matrimonio con Jacqueline, unión que intentó disolver de manera temprana. Jacquie le era esquiva maritalmente y además detestaba el hedor a tabaco que envolvía a Onassis.

El 23 de enero de 1973, su hijo Alexander fallecía en un accidente de aviación y eso lo sumió en una profunda depresión de la que nunca se sobrepuso.

María Callas nunca le perdonó a Onassis el desaire. Mientras estuvo casado con Kennedy fueron muchas las veces que trató de encontrarse con Callas; de hecho, voló a París para verla después de la muerte de su hijo Alexander, en el accidente de avión.

Durante este encuentro, Callas le dijo: «Ojalá nuestro hijo hubiera vivido». Callas lo rechazó dignamente y nunca más se volvieron a encontrar físicamente. Onassis se sumió en la soledad y la depresión.

Al igual que María Callas que no pudo superar el abandono del magnate y nunca se lo perdonó, Onassis nunca se recuperó de la muerte de su hijo.

Onassis sumido en una depresión y además de ser excesivo fumador de puros, murió en Neuilly-sur-Seine, Francia, a causa de una neumonía a la edad de 69 años. Sus restos yacen en la isla de Skorpios.

Jacquie guardó un luto aparente por la muerte de su marido, mientras sus abogados corrían a validar el acta de matrimonio.

Su hija Christina fue designada heredera universal, pero Jackie Kennedy reclamó la tercera parte de las posesiones del magnate, como estaba estipulado en el acta de matrimonio. Se entabló una disputa legal entre Christina y Jacquie.

Tras la muerte de Christina, los dos tercios restantes de la herencia pasaron a su única nieta, Athina Roussel, quien contrajo matrimonio, el 3 de diciembre de 2005, a la edad de 20, con Álvaro de Miranda Neto, un conocido jinete de origen brasileño. Fuente: wikipedia

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